Una cítara escogida como Pieza del Mes de mayo 2015

La cítara es el precursor de los actuales instrumentos de cuerda pulsada. Es un nombre genérico para una serie de cordófonos con varias cuerdas tensadas paralelas a la caja de resonancia. Su origen se sitúa en Asia en tiempos de nuestros primeros pobladores, y su uso se extiende desde Extremo Oriente hasta Centro Europa, donde es bastante popular.

Consta de una caja de resonancia de madera, plana y trapezoidal, en la que uno de sus lados forma ángulo de 45º aproximadamente, y el otro, un ángulo recto. Tiene 15 cuerdas (dos octavas) de metal, de diferente longitud, colocadas paralelamente a la caja. Se fijan en el lado rectangular con clavos, pasando sobre dos puentes de madera, situados en los laterales, sobre los que hay un listoncillo de metal, y se enrollan a unas clavijas ubicadas en el lado opuesto que sirven para afinarlas.

Se toca sobre las rodillas o en una mesa, donde el ejecutante puede observar mejor las cuerdas, que pulsa con los dedos o con el plectro o púa.

Esta pieza viene acompañada de una serie de partituras que se introducen entre las cuerdas y la caja facilitando al músico, por medio de una puntuación, la ejecución de la melodía.

Durante el s. XX se hizo muy popular y cualquier persona con cierta habilidad podía hacer una reproducción.

Fue donada al Museo por Natalia Jorge Píriz, en el año 2004.