Categoría Fondos museográficos

Fotografía Presa de Piedra Aguda, Pieza del Mes de octubre 2022

El próximo mes de noviembre se cumplen 70 años del proyecto para la construcción de la presa de embalse para riegos en el río Olivenza.

En 1928, el ingeniero oliventino Manuel Gómez Castaño publicaba El pantano de Piedra Aguda y su utilización, cuyo objetivo era resolver el problema de abastecimiento de agua para nuestra localidad. Gómez Castaño argumenta, tras los estudios realizados que “… no hallé más que un lugar, el denominado Piedra Aguda, adecuado para la construcción de una presa; la cerrada está formada por dos cerros: el de Sal Gil y el de Valderrosales (…) El embalse ocuparía una longitud aproximada de 7 km2. La superficie total ocupada por el embalse sería de 300 hectáreas, de las que descontando próximamente 35 que ocupa el cauce, quedarán para expropiar 265 hectáreas”[1].

La Guerra Civil paralizó este proyecto, retomándose en 1941, aunque la obra se retrasaba por los informes que procuraban los Organismos Oficiales de Badajoz,” totalmente contrarios al proyecto, basándose en que el suelo no ofrecía las condiciones de impermeabilidad exigidas y que el promedio de lluvias tampoco era el deseable por insuficiente”[2]. La insistencia de la Cámara Local ante el Ministro de Agricultura, Rafael Cavestany propicia la realización de un informe sobre la posibilidad de puesta en regadío de 1.400 has, mediante la construcción de una presa en la cerrada de Piedra Aguda, redactado por el ingeniero agrónomo Manuel García de Oteyza, en junio de 1952. Dicho proyecto daría lugar al Proyecto reformado de presa de embalse para riegos en el río Olivenza, obra de ingeniero Gregorio Valero Bermejo, redactado el 20 de noviembre de 1952.

No obstante, hasta el 11 de febrero de 1955 no se aprobó el proyecto y, declarándose el carácter de urgencia de estas obras y la de su utilidad pública[3]. El importe de la construcción de la presa fue de 17.813.108,62 pesetas.

Tras su ejecución, cobraron vida los pueblos de colonización de San Francisco y San Rafael de Olivenza.

[1] GÓMEZ CASTAÑO, M.: El pantano de Piedra Aguda y su utilización. Olivenza, 1928, p. 10.

[2] BORRALLO GIL, T.: Mis recuerdos de a Olivenza española. Badajoz, 1981, p. 83.

[3] VALLECILLO TEODORO, M.A.: 50 años de los pueblos de…. Badajoz, 2007, p. 35.

 

Navío portugués grabado en Torre del Homenaje, Pieza del Mes de septiembre 2022

El Proyecto Rutas y Desarrollo Cultural Lago Alqueva 2020, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, con cargo al Programa de Cooperación Interreg V España-Portugal (POCTEP), canalizado a través del Ayuntamiento de Olivenza, ha puesto en valor los grabados existentes en la Torre del Homenaje, edificio catalogado como BIC por Ley 16/1985, de 25 de junio.

La empresa ArqInnova, de la mano de Cristina Cívico Lozano y Ana Santa Cruz Martín, llevó a cabo su catalogación, registro y documentación; en total, más de 885 grabado, repartidos por los paramentos y saeteras de la Torre y realizados, la mayor parte, por incisión de un objeto punzante sobre el revestimiento principal.

De todos ellos queremos destacar, en la saetera que se localiza en la rampa número 10, el grabado del barco típico lusitano para la navegación de cabotaje por la costa africana, con el que pasarían del océano Atlántico al Índico para crear enclaves comerciales en India, China…

Fruto de estos viajes por la costa de África, conocieron nuevas costumbres, pueblos, animales…, que se reconocen en estos grabados, además de figuras humanas, motivos heráldicos, zoomorfos, antropomorfos…

Elegimos este grabado como pieza representativa de este mes, por conmemorarse los 500 años de la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, a la vez que resaltar la importancia de los descubrimientos portugueses.

Pedro Monago dona al Museo una selección de doce esculturas

El 2 de agosto de 2022, el artista extremeño Pedro Monago García hizo entrega al Museo Etnográfico Extremeño González Santana de una selección de 12 de sus esculturas.

Se trata de tallas de bulto redondo realizadas en varios tipos de madera (sapelli, nogal, cerezo, jacaranda …) que resumen las inquietudes del autor a lo largo de su trayectoria. Bajo los títulos de Aguadora, Arrastrador de barca, El Jornalero, La Extremeña, La Infanta, La Castañera, Éxodo, Marier, Niño con canicas, Niño con Sandía, Pregonera o Tendedora, todas estas obras junto al bajorrelieve Declive donado en 2021, pasarán a enriquecer la colección de arte del Museo de Olivenza, con el que Monago ha mantenido siempre un vínculo especial, desde su primera exposición Y el árbol se hizo arte, celebrada en 2015.

Monago nace en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1939, hijo de padres campesinos. Desde corta edad muestra su afición por el dibujo y el modelado en barro. Simultanea su trabajo de ebanista con el estudio de dibujo lineal en la Escuela de Artes y Oficios de su localidad.

Mientras realiza el servicio militar en Las Palmas de Gran Canarias, asiste a la Facultad de Bellas Artes. Posteriormente, en Madrid, cursa estudios de decoración en la Academia de Fomento de las Artes y de la Estética, trabajando en varias empresas, hasta que en 1976 inicia una nueva etapa como industrial en la fabricación de muebles, dedicándose plenamente a sus grandes pasiones: la pintura y, en especial, la escultura.

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en el extranjero (Milán, Colonia, Hong Kong …), con obra seleccionada en varios certámenes de Madrid y Castilla-La Mancha.

Para el artista la madera es un ente mágico y cálido que aviene como ningún otro a la escultura y aprovecha con maestría su textura, vetas y nudos.

Pedro Monago es exigente y atento durante todo el proceso de creación: dibujo, modelado y talla. Él sabe que poco importa el esfuerzo de la ejecución, porque al final lo que cuenta es la expresión o la belleza de la obra de arte.

La donación a nuestro Museo es la más numerosa que el artista ha hecho a otras instituciones convirtiéndose Olivenza en la depositaria más importante de su obra en Extremadura.

Un curioso bidé portátil, Pieza del Mes de agosto 2022

El inodoro íntimo o la rosa de Louis Léopold Boilly (1761-1845)

La palabra bidé proviene del francés bidet, un tipo de caballo pequeño parecido a un poni, hoy extinguido, que usaban las damas y los niños de la nobleza en sus paseos.

Evidentemente, hace referencia a la manera en la que hay que colocarse para usarlo eficazmente, es decir, a horcajadas, como si se estuviese sobre un caballo.

Según el escritor Néstor Luján, fue mencionado, por primera vez, en 1710, en Francia, cuando Madame de Prie recibió en audiencia al Marqués de Argenson sentada en su bidé. Aparte de esta primera mención escrita, se cree que su uso es bastante más antiguo y que sus orígenes se sitúan en la Edad Media.

Obviamente, su principal función es la higiene íntima, como complemento al baño, pero más allá de ello, el bidé tenía la función de método anticonceptivo, de eficacia dudosa. Este podría haber sido su uso original, es decir, las prostitutas usaban recipientes parecidos para limpiarse después de tener relaciones sexuales, creyendo evitar embarazos y enfermedades venéreas.

Durante el s. XVIII, el bidé se popularizó entre las nobles europeas. Para las mujeres que tenían una relación extramatrimonial era un modo de limitar el riesgo de quedar embarazadas de sus amantes, al mismo tiempo que, su uso, podía evitar contagios a causa de las aventuras de sus maridos.

El uso anticonceptivo no era ningún secreto, prueba de ello es que la reina de Nápoles, Mª Carolina de Habsburgo-Lorena, quiso instalar uno en palacio y le hicieron notar que podía darle mala fama, ya que se trataba de un “instrumento de meretriz”, advertencia que ignoró.

Otro uso que también tuvo el bidé fue aliviar el escozor en las posaderas y los muslos después de cabalgar mucho tiempo.

Antes de la entrada del agua corriente en las casas, y su consiguiente fijación al suelo, se usaba el bidé portátil, colocado sobre un armazón de metal, como el que mostramos este mes, y que solía ubicarse en el dormitorio.

Posteriormente, se convirtió en un elemento del cuarto de baño y, actualmente, en muchas casas ya no tiene cabida, debido a la reducción de espacio y a los cambios en los hábitos de higiene.

El ejemplar que mostramos fue donado por D. Francisco González Santana.

Maqueta de molino harinero hidráulico, Pieza del Mes de julio 2022

Muchos son los molinos harineros hidráulicos construidos en ambas márgenes del río Guadiana y en arroyos. Buena parte de ellos, símbolos de un modo de vida y de una arquitectura popular, han desaparecido anegados por las aguas de la presa de Alqueva.

Con esta maqueta se rescata la estructura externa e interna de un molino de rueda horizontal o de rodezno que, en este caso cuenta con dos ruedas.

Su fachada exterior, la que soporta el empuje del agua, presenta un muro grueso, sin ventanas, además de tajamares para aguantar la fuerza de la corriente; la opuesta, de menor grosor, muestra ventanas cuadradas y un contrafuerte. En un lateral, puerta de entrada, y frente a ella, ventana rectangular.

En su interior se aprecia una parte inferior, donde se aloja la maquinaria principal, el canal cerrado y el cárcavo; el primero de ellos comunica la balsa con el cárcavo, entrando el agua por unas compuertas, en el caso de esta maqueta son tres, llamadas paraderas, que se regulan a gusto del molinero. En el cárcavo se halla el rodezno, una rueda horizontal compuesta por especie de radios curvos de madera, que gira por el paso del agua, transmitiendo a través de un eje el movimiento a la piedra volandera ubicada sobre otra fija, llamada solera que se apoya sobre el alfarje o poyo. En el centro del molino se distingue un aliviadero que permitía el paso del agua cuando no se molía; también se empleaba para capturar peces con garlitos o cestos de mimbre.

De la maquinaria que se visualiza en esta maqueta, mencionemos además del rodezno o rodete, el aliviador, mecanismo que permitía subir o bajar el rodezno, el árbol y piedra volandera para que la harina pudiera salir más o menos fina; las piedras o muelas, de mármol o granito. Sobre ellas se reconoce la tolva, caja troncocónica invertida en la que se depositaba el grano, apoyada en la canaleja, que vertía el grano en la piedra. Este caía sobre el centro de ella y, a medida que gira, lo muele. En la parte superior de la tolva se sitúa un balancín, artilugio que servía al molinero para saber el grano que quedaba en la tolva y así impedir que las piedras giraran en seco[1].

Por último, se presentan, en una caja rectangular, simulando una cuartilla, una piqueta, para tallar las estrías de la piedra, un cuartillo, medida que empleaba el molinero para cobrar la maquila o cantidad de harina que se pagaba en concepto de molienda, y una pequeña escoba.

Esta pieza fue donada por su autor, José Antonio Torrado González, en junio de 2021. En la actualidad se encuentra expuesta en el pasillo de la planta baja, frente a la sala dedicada a Almazara.

[1] TORRADO GONZÁLEZ, J.A.: Los molinos harineros del Guadiana fronterizo. Badajoz, 2002.

Un vestido de mediados del XIX estrena vitrina e iluminación en nuestra Sala de Indumentaria

Dentro de la línea de mejoras emprendidas en las salas de exposición permanente, y con cargo a los presupuestos generales del Consorcio, se ha instalado durante este mes de junio una nueva vitrina en la Sala de Indumentaria del Museo.

Detalle peto

Se trata de proteger de los agentes externos e iluminar una de nuestras piezas textiles más apreciadas: un soberbio vestido de corte de mediados del siglo XIX.

Consta de cuerpo, unido a la falda, peto y manguitos y está realizado en tela de brillo color granate con bordados florales en color negro, adornado con tiras de pasamanería en tonos negro y salmón. Las mangas, propias de la época, son anchas y presenta un delicado peto con puntillas. Para darle volumen, se complementaba con un forro de crinolina bajo la falda.

Carmen López-Lago posa con el traje en los años 50

Registrado con el número de inventario CE10261, fue donado generosamente al Museo en 2008 por Carmen López-Lago Nogales. Al parecer, el vestido perteneció a una de las damas que acompañó a la reina Isabel II en su visita a Badajoz para inaugurar la línea de ferrocarril. Esta señora lo habría regalado, a su vez, a la familia López-Lago en agradecimiento por alojarse en su casa durante su estancia en la ciudad.

La vitrina, de grandes dimensiones, y los focos led que lleva en su parte superior permiten apreciar los detalles y color del vestido, sin producir efectos caloríficos adversos, que serían perjudiciales para la correcta conservación de materiales tan sensibles como telas y bordados.

 

Pasaporte (1926), Pieza del Mes de junio 2022

Para este mes de junio, que dedicamos a Portugal, hemos elegido este pasaporte, palabra que proviene del francés passeport, documento confeccionado por un gobierno que permite a sus ciudadanos salir de un país para ir a otro, fechado el 31 de julio de 1926.

A lo largo de sus 32 páginas, con cubierta de color sepia, contiene, en su primera hoja, sello, su número (1032) y el nombre de la portadora, doña Gala Castellanos.  En ella se establece su razón de ser, que no es otra que permitir a su titular la posibilidad de desplazarse a Portugal. Su validez, un año.

Incluye una tarjeta con mapa, a color, de citado país, con indicación de Estoril en una cara, y en la otra, sello del Consulado luso en Badajoz.

Desde el último cuarto del siglo XIX, se puso de moda tomar baños de mar y sol como remedio a algunos males. A su difusión contribuyeron la realeza y su séquito. A principios del siglo XX fueron habituales las crónicas, en periódicos, que relatan las salidas y llegadas de familias extremeñas hasta lugares de veraneo; las clases más privilegiadas se desplazarían hasta Estoril, para disfrutar de sus playas, Forte de São Teodósio, Casino…, y Cascais

A facilitar estos desplazamientos contribuyó el ferrocarril que pasaba por Badajoz con destino a Lisboa.

Es curioso reseñar que este pasaporte se emitió dos meses después del Golpe de Estado del 28 de mayo de 1926, en Portugal, protagonizado por un grupo de militares con objeto de derrocar el gobierno de la Primera República Portuguesa e instalar un régimen autoritario.

Estoril, freguesía de Cascais, a 25 kms de Lisboa, destacó por haber sido durante cierto tiempo el lugar, por kilómetro cuadrado, más poblado por la realeza en el mundo, a la vez que residencia de dictadores como António de Oliveira Salazar o el militar español José Sanjurjo Sacanell.

Este pasaporte fue donado por Susana Díaz del Diego, en julio de 2020.

Una selección de nuestros fondos de arte pastoril en la exposición «De caminos a veredas»

Cartel XI edición ‘Vive la Trashumancia’

Después de dos años, Valverde de Leganés ha vuelto a celebrar entre el 20 y 22 de mayo de 2022 la XI edición de Vive la Trashumancia y III Feria del Queso Artesano, dedicadas a la figura del pastor y a las costumbres del oficio trashumante.

A petición del Ayuntamiento de la localidad, el Museo Etnográfico Extremeño González Santana ha participado en la exposición De Caminos a Veredas, ubicada en el Centro del Conocimiento, cediendo en préstamo parte de sus fondos de arte pastoril y utillaje agrícola. La muestra incluyó, además, una selección de productos de la tierra.

Programación XI edición ‘Vive la Trashumancia’

Hablar de trashumancia supone hablar del camino que emprendían los pastores, con sus fiambreras cargadas, acompañando cada año a sus rebaños en busca de los mejores pastos de la península. Marcadas por las estaciones ovejas, vacas y cabras cruzaban a través de las Cañadas Reales extensas distancias, dos veces al año.

Hoy en día, lejos de estar en declive, ha adquirido cierta relevancia sintiéndose ya como una actividad que constituye parte del Patrimonio Cultural de España. La trashumancia, más que nunca, es un reclamo, una tradición y en Valverde de Leganés, también un motivo de celebración, ya que en este municipio termina la Cañada Real Soriano-Occidental, una de las principales vías de ganado que une las tierras valverdeñas con la ciudad de Soria a través de 700 kilómetros en diagonal.

 

Durante estos días Valverde ha ofrecido una amplia programación de actividades para vecinos y visitantes como catas, degustaciones, shows de cocina, talleres, rutas trashumantes, mesas redondas y actuaciones musicales, además de un gran mercado multisectorial con quesos y artesanía.

 

Una cuerna tallada del MEEGS en la exposición «Las Edades del Hombre. Transitus»

Cartel exposición Transitus

El Museo Etnográfico Extremeño González Santana participa en la vigésimo sexta edición de la exposición de arte sacro Las Edades del Hombre, que permanecerá abierta al público en la catedral de Santa María de Plasencia a partir del 11 de mayo de 2022 bajo el título Transitus.

La fundación organizadora solicitó al MEEGS una serie de piezas relacionadas con la trashumancia, entre las que fue seleccionada para préstamo una cuerna tallada, procedente de su colección de arte pastoril. Se trata de un ejemplar realizado en 1855 por Pedro Doncel y donada, en 1992, al entonces Museo Municipal González Santana por su bisnieta, Soledad Hernández Doncel.

En toda la superficie pueden apreciarse, delicadamente grabadas con finos trazos en negro, escenas religiosas, campesinas, símbolos astrales y epigrafía. En su base presenta una inscripción en la que figuran el año, el nombre del autor Petru y las iniciales JMCLR MANo F rh32 4º MJn52L.

Catedral de Plasencia, sede de Transitus

Transitus, pretende mostrar siguiendo el tránsito del tiempo cómo todos los otros tránsitos y confluencias se concitan en la ciudad y diócesis de Plasencia, así como en toda la región de Extremadura, especialmente en su momento de esplendor en el siglo XVI, de donde partieron los grandes descubridores del Nuevo Mundo y la empresa de la evangelización de América en la que ambos continentes se enriquecieron mutuamente. De esta manera se propone realizar un recorrido por la evolución histórica, artística, social, cultural y religiosa de este territorio poblado de hombres y mujeres que dejaron huella en el devenir universal.

La exposición, inaugurada por su Majestad el Rey Felipe VI, será una de las citas culturales más importantes de la región en los últimos años, convirtiéndose en todo un referente de turismo cultural en España y Portugal gracias al esfuerzo y la colaboración público-privada. Destaca, además, la programación de actividades paralelas. La muestra de Las Edades del Hombre en Plasencia tendrá una cuidada selección de 80 obras de artistas de primer nivel como El Greco, Zurbarán, Montañés, entre otros, procedentes en su gran mayoría de parroquias, iglesias, congregaciones, comunidades, monasterios, museos y particulares de toda la comunidad autónoma extremeña con sus tres diócesis.

El Programa Reminiscencia de Caser Residencial recuerda a las mujeres y madres trabajadoras

Durante los días 9 y 10 de mayo, y dentro del Programa Reminiscencia, impulsado por CASER Residencial Olivenza y el Museo Etnográfico Extremeño “González Santana”, se han desarrollado varios talleres relacionados con la mujer.

Aprovechando el día de la madre y coincidiendo con el día del trabajo, se han querido recordar y homenajear las arduas tareas que realizaban nuestras abuelas cuando no existían los adelantos de hoy en día, así como rescatar recetas de aquella época que los residentes han recordado con mucho cariño, al ver los útiles de cocina. Para todo ello el Museo ha cedido varios paneles de la exposición “La Mujer en la Raya Hispano-Portuguesa”, acompañados de piezas relacionadas con cada área temática (elaboración de alimentos, confección y cuidado de la ropa y profesiones liberales).

  Esta exposición pretende incidir en el protagonismo de relaciones profesionales y personales entre los habitantes de ambos lados de la Raya, a través de su trabajo “casi invisible y poco reconocido”.

Los talleres han sido realizados junto con el CRR (Centro Residencial de Rehabilitación) y la inestimable colaboración de la familia.

La reminiscencia es una técnica que permite recordar pensando o relatando hechos, actos o vivencias del pasado a través de un estímulo sensorial (visual, auditivo, táctil, gustativo, olfativo). Favorecer la integridad de los recuerdos vividos con lo inmediato, con el presente, a la vez que refuerza la identidad. Las personas que sufren demencia tienen una pérdida total de la memoria inmediata o de trabajo y el poder recordar elementos y hechos de su biografía aumenta su autoestima.