Categoría Fondos museográficos

Los pesos y medidas del Museo en Canal Extremadura

Báscula y diferentes pesas en la Tienda de Ultramarinos

El lunes 9 de noviembre Juan Turanza, reportero del programa «A Esta hora» de Canal Extremadura nos visitó para hablar con nuestra compañera Teresa Plaza sobre los secretos de los pesos y medidas conservados en el Museo.

A través de un breve recorrido por varias de nuestras salas (Utillaje, Tienda, Molino de aceite, Zapatería, Carpintería y Sastrería) se repasaron las medidas más comunes, como las de áridos (cuartilla, celemín…), de masa (básculas, balanzas, romana…), de longitud (cadena de agrimensor, cinta métrica,  metro de carpintero y marco de zapatero…) o de capacidad (medidas aforadas de leche y aceite), deteniéndose en algunas de las curiosidades relacionadas con este apasionante mundo.

Este reportaje se emitió el jueves 12 de noviembre de 2020

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Un Ídolo placa Pieza del Mes noviembre 2020

En la sala de Arqueología de nuestro Museo se pueden observar tres ídolos placa extraídos del núcleo megalítico enclavado en las fincas Monte Nuevo y Doña María. En la primera de estas fincas se localizan dos dólmenes, totalmente destruidos, relacionados con los llamados Tholos de Comenda y Farisoa, en el concejo de Reguengos de Monsaraz.

Son tumbas correspondientes a etapas del Neolítico avanzado y primera Edad del Cobre, construidas por treinta o más losas, excavadas por doña Margarita Navarrete, quien dona un elevado número de piezas al Museo de Olivenza: hojas de sílex, hachas pulimentadas, cuentas de calaíta, puntas de flecha y los ídolos.

Destacamos uno de ellos, que se presenta tallado en pizarra, de forma trapezoidal, con ambas caras pulimentadas y decoración, solo en una, a base de líneas horizontales que alternan con bandas lisas y reticuladas; otras veces se ornamentan con espinas de pez, alternando con las bandas mencionadas.  

En su parte superior, se descubre un orificio por donde se introducía una guita para llevarla colgada al cuello. As placas de xisto gravadas destinavam-se a ser colocadas ao peito dos mortos (1).  Algunos historiadores lo asocian a la existencia de un primitivo culto a una diosa-madre, relacionada con la fertilidad de la tierra, aunque no se descubran rasgos femeninos, y protectora de los muertos (2).

En los últimos años ha surgido una nueva teoría que niega las connotaciones religiosas; estos ídolos serían como escudos heráldicos en los que se simbolizan la pertenencia a un linaje; las bandas horizontales harían referencia al número de generaciones que separan al poseedor de la placa de su primer antepasado.

(1) GONÇALVES, VICTOR S. As deusas da noite: o projecto “Placa Nostra” e as placas de xisto gravadas da região de Évora. dialnet.unirioja.es>servlet>articulo.

(2) ENRIQUEZ NAVASCUÉS, JJ. Los objetos prehistóricos del Museo de Olivenza.  En Olivenza Antología Esencial.  Badajoz, 1994, p. 60.   

El artista extremeño Juan Gutiérrez dona su obra «La Nacencia»

Desde el 6 de octubre de 2020, en el Patio de Armas de nuestro Museo, el visitante puede contemplar la obra titulada La Nacencia, dos esculturas de bulto redondo, inspiradas en el poema del mismo nombre, uno de los 12 incluidos en El miajón de los castúos, de Luis Chamizo. Este poema leído y escuchado en múltiples ocasiones, cobra ahora vida en las manos de Juan Gutiérrez Sánchez. Ambas estatuas, donadas por el artista el pasado mes de septiembre, han sido realizadas en piedra cenia o de Ulldecona en 2016.

Juan Gutiérrez Sánchez

Juan Gutiérrez Sánchez nace en Montijo, pero vive en Badalona, desde 1977.  Cursa la carrera de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Desde pequeño se sintió atraído por el dibujo, quedándose absorto ante los lienzos de la iglesia de su pueblo o ante cualquier obra pictórica que pudiese contemplar.

Ha realizado exposiciones individuales y colectivas, la mayoría en Barcelona. Revistas y periódicos se han hecho eco de su obra. Cabe decir que muchas de ellas se encuentran repartidas no solo por España, sino también por Japón, América y Corea del Sur.

Un momento del montaje

Entre los meses de febrero y septiembre de 2020 expuso en nuestra Sala de Actividades Alternativas la muestra Homenaje a Velázquez, serie de versiones del pintor barroco realizadas con bolígrafo Bic.

De las manos de este artista, al igual que anteriormente de Luis Chamizo, ha surgido un canto a la vida, al amor, a la maternidad y paternidad.

La obra se acompaña de un panel informativo, en metacrilato, con algunos versos extraídos del poema, un código QR de audio, autoría y características de la obra.

Museo Etnográfico. Extremeño."González Santana". Olivenza.Pieza del Mes. Placa de centro escolar

Pieza del Mes octubre 2020: placa de centro escolar

En 2019 fue donada al Museo la placa que se expone como pieza del mes, hallada mientras se realizaban las reparaciones oportunas en el antiguo edificio que albergó las escuelas del Ave María, en la actualidad Centro de Salud. Tiene unas dimensiones de 56cm x 46cm.

En ella se reconoce el escudo real usado durante el reinado de Alfonso XII; se trata de un blasón cuartelado, rematado por corona con ocho florones, de los que son visibles cinco, acabada en orbe y cruz que faltan. Todo él se rodea del collar de la orden del Toisón de Oro. En los cuarteles se distingue un castillo con tres almenas, símbolo del reino de Castilla, un león rampante coronado, alusivo a la corona de León, las barras verticales, referidas a Aragón, cadena puesta en orla, en cruz y en aspa, que personalizan a Navarra. En el centro del blasón, tres flores de lis, representando a la monarquía Borbón-Anjou, mientras que en la parte inferior, se reconoce el emblema de Granada. Rodeando al escudo, en la parte superior, se lee,  DIRECCIÓN GRAL DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA; en el resto, ilegible, debería aparecer: ESCUELA PÚBLICA ELEMENTAL DE NIÑOS.

Dicha Dirección fue creada por la Ley Moyano (1857). Esta norma consta de 4 secciones; en la cuarta se habla del gobierno y administración de la instrucción pública, estableciéndose tres niveles de administración educativa, central, provincial y local, dependientes de la Dirección General de Instrucción Pública, texto que aparece en esta chapa que se expone.

Desconocemos la fecha en la que se puede datar esta pieza, pero se debe suponer que es anterior a 1900. Digamos que fue hallada mientras se adaptaban los locales del Ave María para centro de salud.

Bien es cierto que las primitivas Escuelas del Ave María, de nuestra localidad, fueron proyectadas por el arquitecto Donato Hernández, en 1926, y terminadas en marzo de 1930, lo que nos permite pensar que este emblema estuvo ubicado, con anterioridad, en otro edificio.

Esta pieza fue donada por José Luis Becerra Fernández en 2019.

 

Pieza del Mes septiembre 2020: afeitadora años 40

Desde siempre, el hombre ha empleado toda clase de medios para lograr una barba arreglada. Quitarse el pelo de la misma parece haber sido un deseo desde los más remotos orígenes, y los arqueólogos han encontrado pinturas rupestres que representan a hombres con y sin barba. Además, en muchos yacimientos se han encontrado conchas marinas y pedernales afilados que fueron las primeras cuchillas de afeitar.

Para los egipcios una cara bien afeitada era símbolo de categoría social, de hecho en las tumbas se han encontrado utensilios destinados a este fin. En Roma existían esclavos especializados en depilar. Los griegos encontraron en un cuerpo liso y sin pelo un ejemplo de belleza, juventud e inocencia.

La navaja recta fue el instrumento de afeitado durante siglos. Irritaba mucho la piel y provocaba muchos cortes. En el siglo XVIII y primera mitad del XIX se sucedieron una serie de navajas con protección de seguridad.

La primera y verdadera máquina de afeitar la inventaron los hermanos Kampfe en 1888. Protegía la cuchilla del contacto excesivo con la piel. Eran afeitadoras grandes y pesadas, y costaban tanto que cuando la cuchilla perdía el filo, no se tiraba, sino que se afilaba.

King Camp Gillette (1855-1932)

King Camp Gillette (1855-1932), empresario estadounidense, mejoró los diseños anteriores inventando, en 1895, la maquinilla de afeitar de cuchilla mucho más delgada y desechable, motivado por el empresario e inventor William Painter, quien le ofreció un sabio consejo: “fabrica algo que se use y se tire, y los clientes siempre tendrán que volver por más”. Esa cuchilla, que le costó 6 años crear, era de acero, afilada por ambos lados, se usaba varias veces antes de perder su filo y, después, se desechaba. También trabajó en la maquinilla en la que se insertaría dicha cuchilla. El diseño incluía varias piezas que formaban un cabezal y un mango para poder cogerla y sujetarla.

Al principio, los hombres eran reticentes al nuevo invento del señor Gillette, vendiendo, el primer año (1903), tan solo 50 maquinillas, pero, poco a poco, fue introduciéndose en casi todos los hogares, llegando a vender en pocos años varios millones de unidades.

La Primera Guerra Mundial sirvió para lanzar definitivamente su invento, debido a que el gobierno de Estados Unidos adquirió para sus soldados en el frente 3,5 millones de maquinillas y más de 32 millones de cuchillas.

La gran depresión de 1929 se llevó su imperio económico a la quiebra. El inventor murió frustrado en 1932. Su nombre, sin embargo, quedó, hasta convertirse casi en sinónimo de la hoy imprescindible afeitadora.

El Museo este mes quiere mostrar una sencilla máquina de afeitar de hojas desechables de los años 40, de la marca Mezquita. Se presenta desmontada en un pequeño estuche de metal cromado y se acompaña de una cajita rectangular donde se guardaban las cuchillas, que no conserva.

Fue donada al Museo por Francisco González Santana en 2011.

«Guitarra Abierta», de Pepe Yagües, Pieza del Mes agosto 2020

Aguafuerte «Agua de lunas»

Durante el mes de agosto 2020, el Museo quiere mostrar, como pieza de mes, esta obra titulada GUITARRA ABIERTA,  realizada por Pepe Yagües. Esta pieza es un homenaje que el artista rinde, en 1999, a la creación literaria de Federico García Lorca. Por tal motivo, dio forma a 65 guitarras, la que se admira es la número 46, que se presenta en una cubierta de madera, cobre y hierro. En su interior se encuentra un libro con 17 poemas de Lorca, ilustrados con sendos aguafuertes y aguatintas.

Pepe Yagües en su estudio

Pepe Yagües nace en 1968 en Molina de Segura (Murcia). Inicia sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia en 1985, continuándolos, en 1987, en la Facultad de Bellas Artes de Granada. Obtuvo la licenciatura en Técnicas de Grabado y Estampación por la de la Universidad de Valencia en 1992.

Ha celebrado exposiciones individuales en Murcia, Valencia, Barcelona, Bruselas,  Düsseldorf, Colonia, Nüremberg, Weimar y en varias ciudades de Estados Unidos. En el Guggenheim de Nueva York ha participado, junto a otros artistas, en la exposición El Arte de Curar, con el fin de recaudar fondos para la O.N.G. Médicos del Mundo. Otras exposiciones suyas han sido Mal de amores, en la Galería Marwan Hoss, en París, o Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en la Casa de América, en Madrid.

Para Pepe Yagües los minotauros son símbolos de aquello que la sociedad oculta; en ellos conviven magia, lógica, irracionalidad y un erotismo donde se confunden animalidad y humanidad. Son minotauros machos, hembras, saeta, quizá para escapar del dédalo e imitar a Ícaro; son figuras amables, tímidas, inocentes y a la vez burlonas. Alegoría y fantasía cobran vida gracias a la imaginación del autor.

Aguatinta «Memento»

Sus materiales preferidos son el hierro, madera y resina, pero también piezas viejas que encuentra por la calle y reconvierte.

Con esta escultura, el Museo quiere rendir homenaje a García Lorca, asesinado en agosto de 1936, “el poeta español más amado y traducido de todos los tiempos”, según comenta Ian Gibson.

Esta obra, poesía para los sentidos, fue donada por Manuela Brioa Cordón en 2013, tras la exposición dedicada en Olivenza a este artista murciano.

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Pieza del Mes julio 2020: tallos de laminaria o dilatadores uterinos

La dilatación, en un parto, consiste en la desaparición del cuello uterino y en su ensanchamiento progresivo hasta alcanzar un diámetro de, aproximadamente, diez centímetros.

También facilita el acceso a la cavidad endometrial cuando es necesario introducir instrumentos quirúrgicos para intervenciones intrauterinas como el aborto.

Antes de la generalización del uso de fármacos para conseguir la dilatación, si el cuello uterino no lo hacía por sí solo, se utilizaban, entre otros métodos, unas barras llamadas tallos de laminaria. Se presentaban, como podemos ver en las que muestra el Museo, de diferentes grosores, unos 6 cms de largo y un hilo en uno de sus extremo.  Aunque parecían de madera, estaban compuestos por algas marinas desecadas y comprimidas que, al estar en contacto con las secreciones uterinas, absorbían fluido y se expandían gradualmente produciendo la dilatación.

La colocación de los tallos de laminaria en el cérvix uterino se realizaba con pinzas de Forester, dejando los hilos asomar por el orificio cervical.

Se empleaban en el aborto para poder meter la legra y raspar el interior; y en el parto para iniciar la dilatación y continuar rompiendo la bolsa. Si bien no alcanzaban el total de dilatación hasta las 12-24 horas, es cuantificable un efecto clínico después de tres horas.

Hay que remontarse a la antigüedad para tener conocimiento de la práctica de dilatación en ginecología. En el Papiro de Ebers (1500 a.C.) ya se describían sustancias abortivas que de alguna manera producían dilatación. Las sondas greco-romanas se introducían en la vagina. En 1844, Simpson realizó trabajos de dilatación con esponja comprimida, y, en 1862, Mario Sims sustituyó este método por el tallo de laminaria, que se hizo popular rápidamente gracias a las grandes ventajas frente a la esponja, que producía muchas infecciones. El tallo, en cambio, por su forma compacta, era más fácil de esterilizar.

Este método de dilatación uterina fue reemplazado por otros más modernos, utilizándose en la actualidad alternativas farmacológicas más efectivas.

Estos tallos dilatadores, ubicados actualmente en la Consulta Médica, fueron donados por la familia Rodríguez Ramírez en 1993.

Nos acercamos a la obra «Paisagem de Escatelar», de Simão Frade da Veiga

Simão Frade da Veiga

La inestabilidad política que vivió Portugal tras la Revolução dos Cravos, 25 de abril de 1974, además de provocar la caída de la dictadura salazarista, originó graves conflictos, en los campos del sur del país, entre grandes propietarios y asalariados pues estos reclamaban una reforma agraria, aprobándose unas leyes, para ello, el 4 de julio de 1975.

Simão Frade da Veiga como «cavaleiro»

Los propietarios no estaban dispuestos a renunciar a lo que era suyo; el conflicto estaba servido; se produjeron graves enfrentamientos en Coruche, Montemor-o-Novo y Portalegre, tres ciudades cercanas a las propiedades de Simão Frade da Veiga (1878-1963), pintor formado en la Academia de París y discípulo de José Malhoa. Prolífico artista, destacó por una pincelada suave con la que recreó costumbres, formas de vida, paisajes, caballos y toros del Alentejo y Ribatejo.

La obra que nos ocupa, junto a otras, fue decomisada en la frontera de Caya, el 8 de febrero de 1976, y entregada a nuestro Museo en 1996. Óleo sobre lienzo, de 23 x16 cms., en cuyo reverso se puede leer Recordação da semana do 14 de fevereiro (Escatelar, 1945) y, cubierta por el marco, la firma de Simão Frade da Veiga. Con una pincelada fluida, donde destaca la combinación de tonos verdes, grises y marrones sobre un fondo casi blanquecino, esenciales para conseguir la perspectiva, el artista nos presenta algunas de las dependencias de la heredad de Escatelar.

Portugal, al que dedicamos el mes de junio 2020, ha destacado en muchas disciplinas a nivel internacional, gracias a personas, como Simão Frade da Veiga, quienes han luchado para dar a conocer la cultura de un pequeño gran país.

 

Comentario obra Simão Frade da Veiga ¿Herdade do Pedrogão?

La inestabilidad política que vivió Portugal tras la Revolução dos Cravos, 25 de abril de 1974, además de provocar la caída de la dictadura salazarista, originó graves conflictos, en los campos del sur del país, entre grandes propietarios y asalariados pues estos reclamaban una reforma agraria, aprobándose unas leyes, para ello, el 4 de julio de 1975.

Los propietarios no estaban dispuestos a renunciar a lo que era suyo; el conflicto estaba servido; se produjeron graves enfrentamientos en Coruche, Montemor-o-Novo y Portalegre, tres ciudades cercanas a las propiedades de Simão Frade da Veiga (1878-1963), pintor formado en la Academia de París y discípulo de José Malhoa. Prolífico artista, destacó por una pincelada suave con la que recreó costumbres, formas de vida, paisajes, caballos y toros del Alentejo y Ribatejo.

La obra que nos ocupa, junto a otras, fue decomisada en la frontera de Caya, el 8 de febrero de 1976, y entregada a nuestro Museo en 1996. Óleo sobre lienzo, de 30 x 20,5 cms., carece de título, pero aparece firmada por su autor. Se caracteriza por una pincelada sencilla, donde la perspectiva se consigue a través de la aplicación de diferentes colores, acercándonos a una heredad, posiblemente la de Pedrogão, con su plaza de toros y otras dependencias, contrastando el verdor de la arboleda con el amarillear del campo.

Pieza del Mes junio 2020: obra pictórica «O rapaz e o burro”

Como parte de un amplio programa de actividades virtuales organizadas durante todo el mes para celebrar  el día de Portugal (10 de junio), desde el Museo se ha decidido exponer el cuadro O rapaz e o burro, obra del pintor naturalista portugués Simão Frade da Veiga.

Simão (1878-1963), propietario de heredades (fincas) en Lavre, Coruche y Setúbal, fue pintor naturalista, formado en la Academia de París; también fue discípulo de José Malhoa, pionero del Naturalismo en Portugal.

De Simão destacan sus retratos, pinturas de animales, paisajes, costumbres y formas de vida del Alentejo y Ribatejo. En 1913 obtuvo la medalla de oro de la exposición de la Sociedad de Bellas Artes de Lisboa.

Fue un pintor prolífico, pero casi desconocido para el público pues la mayoría de sus pinturas pertenecen a colecciones privadas. Una de ellas es O rapaz e o burro, óleo sobre tabla.

Este cuadro, junto a otros 15, fue decomisado al pasar por la frontera de Caia, en 1991. Cinco años después fueron entregados al Museo Etnográfico Extremeño González Santana por la Agencia Tributaria.

Es nuestro objetivo que esta pintura nos ayude a profundizar en la figura de Simão Frade da Veiga, a la vez que descubrir un poco más sobre su procedencia.