Categoría Fondos museográficos

José Antonio Torrado González dona al Museo una maqueta de molino harinero hidráulico

Maqueta de molino harinero hidráulico

Una nueva pieza, maqueta de molino harinero hidráulico, típico del río Guadiana y sus afluentes , con todo tipo de detalles, se puede contemplar en la sala dedicada a Almazara , que servirá para recordar oficios pasados y vivencias.

Maqueta de molino cerrada

Se acompaña de un mapa en el que se ubican molinos harineros existentes en ambas márgenes del río y sus afluentes , así como de un cuadro con las partes y elementos de dichos molinos  que permiten comprender su funcionamiento.

Agradecemos a José Antonio Torrado González su gentil donación, que ayudará a conocer oficios pasados y recuperar parte de nuestra memoria.

Para más información se puede consultar el libro Los Molinos harineros del Guadiana fronterizo , de José Antonio Torrado González, publicado por la Excma Diputación de Badajoz, en 2002.

Libro de oraciones (1782), Pieza del Mes de junio 2021

El  10 de junio se celebra el Día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas. Por tal motivo, rescatamos una oración extraída de un pequeño libro, donado por José Mira Blasco titulado Palavras Santíssimas com algumas Orações Devotas contra raios, tempestades, trovões, peste, terremotos e maleficios, publicado en Lisboa, en 1782, en la imprenta de Simão Thadeo Ferreira.

De sus oraciones recogemos el Responsorio de Santo Antonio, donde se lee:

Se buscas milagres, a morte, erro, a tribulação, o demonio e a lepra fogem: os enfermos se levantam sãos: obedece o mar, e as prisões: os membros e cousas perdidas pedem, e alcançam os mancebos e velhos. Perecem os perigos, e cessa a necessidade: contem-o esse q o sentem, e digam-o os Paduanos. Obedece o mar, e as prisões, &c.  como acima fica dito. Gloria seja ao Padre, ao Filho, e ao Espírito Santo. Obedece o mar, e as prisões, &c. como asima. Ora por nos, bemaventurado Antonio. Para que sejamos dignos das promessas de Christo. (= Si buscáis milagros, la muerte, el engaño, la tribulación, el demonio y la lepra huyen: los enfermos se levantan sanos: obedecen el mar y las prisiones, piden y alcanzan miembros y cosas perdidas los jóvenes y viejos. Perecen los peligros y acaba la necesidad. Se contiene eso que sienten, y díganlo los Paduanos. Obedecen el mar y las prisiones &c., como queda dicho arriba. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Obedecen el mar y las prisiones &c.  como arriba. Ruega por nosotros, bienaventurado Antonio, para que seamos dignos de las promesas de Cristo).

Grande era la devoción a San Antonio, en nuestra localidad, como lo demuestra el hecho de que existía una capilla dedicada a él en la iglesia del convento de San Francisco y una ermita bajo su advocación, frente al popularmente conocido como Paseo Grande. Recordemos como las mujeres de Olivenza, según la tradición, antes de casarse, se cortaban el pelo y lo donaban a dicho santo que se veneraba en el convento mencionado. Posteriormente, los monjes utilizaban el mejor cabello para colocarlo sobre la Virgen del Buen Fin o de la Buena Muerte que se adoraba en este convento.

Figurín o lámina de moda (finales siglo XIX), Pieza del Mes mayo 2021

En la segunda década del siglo XIX proliferan en España publicaciones especializadas en moda. La Revolución Industrial propició en toda Europa el desarrollo de las comunicaciones y la transformación de las máquinas de imprenta, ocasionando cambios importantes en los contenidos y diseños de publicaciones periódicas, tanto en lo diarios como en las revistas ilustradas, dentro de las que hay que incluir las especializadas en moda. Ésta se convirtió en un símbolo de clase y un modo de manifestar el estatus social.

La prensa de moda no nace precisamente en revistas especializadas en el tema, sino como sección principal de publicaciones de información general que, imitando las tendencias de otros países europeos, llegan muy poco a poco a nuestro país.

El Periódico de las Damas (1822) es considerado ya como una revista especializada. Posteriormente, en 1833 surge el Correo de las Damas dedicado fundamentalmente a la moda, la literatura de entretenimiento e información sobre aspectos de actualidad.

Pero es La Moda Elegante, posteriormente llamada La Moda Elegante Ilustrada, la que más difusión tuvo al ser una de las publicaciones “femeninas” de mayor éxito y más longeva (1842-1927).

Su origen se sitúa en un modesto periódico femenino titulado La Moda que se publicó en Cádiz en 1841, de la mano de Francisco Flores Arenas, periodista andaluz de El Globo y también escritor. Al final de la década, en 1849, Abelardo de Carlos lo adquiere y lo convierte en la exitosa publicación, lo que favoreció su distribución por toda España.

Entre sus contenidos aparecían figurines, dibujos de tapicería, reproducciones en blanco y negro y a color de lo último de la moda de Paris, labores, patrones ilustrados, mobiliario, objetos de decoración, etc. Contiene asimismo artículos sobre ciudades y monumentos, biografías, temas de medicina e instrucciones para jóvenes, cuentos, pasatiempos, poemas, etc. La calidad de sus grabados a color llegó a ser tan alta que muchos de ellos serían editados en láminas sueltas junto a cada número.

Un ejemplo de ello es la pieza del mes de mayo, expuesta en la Sala de Indumentaria. Se trata de un figurín iluminado o grabado de extraordinaria calidad, reimpreso por una sola cara, a todo color y en papel de mayor gramaje. Destaca el uso de colores intensos, lo que realza su atractivo. Al pie de página, el nombre de la revista La Moda elegante Ilustrada y la dirección de la misma en Madrid. A la izquierda, firma de Anais Toudouze y de Bonnard, dos ilustradores franceses de la época. Impresión original por Gilquin, en Paris, para la famosa revista francesa La Mode Illustrée.

Los figurines estaban protagonizados casi en exclusiva por mujeres, la mayoría de las veces en pareja, como en este caso. En algunas ocasiones aparecían niños y apenas varones. Todos los casos reflejan escenas costumbristas, de interior y exterior, en las que se mostraban los trajes y complementos con extraordinaria riqueza.

En su descripción, que aparecía en la última página de la revista, se explicaba con todo lujo de detalles, las características de los modelos representados. Informaba del tono exacto del color, de los detalles que no se veían y de la tela y materiales utilizados en su confección.

Esta lámina fue donada por Francisco González Santana en 1995.

Pieza del Mes de abril 2021: Himno a San Jorge (Guión musical de 1943)

En septiembre de 2020, D. Manuel Ferrera Méndez, descendiente de D. Domingo Méndez Gómez, donaba a nuestro Museo una valiosa documentación manuscrita, entre la que se hallaba este guión musical titulado Himno a San Jorge, con letra de Teófilo Borrallo Gil y música de su antepasado, firmado en Olivenza, el 23 de abril de 1943.

Por razones desconocidas, este himno nunca cobró vida, cosa que sí sucedió con el que compuso el presbítero D. Pedro Pereira Domínguez, en la década de los años cuarenta del siglo pasado. Este sacerdote, compone el himno a San Cristóbal, de la localidad de Nogales, que prácticamente adapta para el patrón de la aldea de San Jorge de Alor.

Domingo Méndez Gómez

Domingo Méndez Gómez fue persona destacada en la Olivenza de la primera mitad del siglo XX. Nombrado organista de la iglesia de Santa María Magdalena, el 9 de marzo de 1895, sustituyendo a D. Francisco Espadiña, ocuparía este cargo hasta el 31 de diciembre de 1940. Además, dirigió el Orfeón Oliventino, la Coral de Nuestro Señor Jesús de los Pasos, el Coro de Voces Blancas o la Compañía Lírica Oliventina. Profesor e instrumentista, su experiencia le valió para formar parte de la Junta de Patronato del Colegio de 2ª Enseñanza, en el curso 1919-1920. Casado con Carmen Núñez Núñez, natural de San Jorge de Alor, puede que esta fuese una de las razones que le llevó a colaborar en este guión musical.

Himno a San Jorge

 

El guión, con música para dos violines, flauta, saxofón y contrabajo, presenta letra para dos voces donde se exalta el fervor del pueblo hacia su Santo patrón, en un día de suma alegría y devoción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gemelos, Pieza del Mes de marzo 2021

Según el diccionario de la lengua española, gemelo es un “pasador formado por dos piezas unidas por un pequeño vástago o por una cadenita y que se usa para cerrar el puño de la camisa”.

Durante muchos siglos los gemelos han sido una joya fundamental en la moda masculina. Además, se han considerado un símbolo del estilo formal, como las corbatas y las pajaritas.

El Museo, este mes, expone un par de gemelos del tipo de eslabón de cadena. Se compone de una cara frontal con base cuadrada y borde ondulado, que abraza a una pieza blanca troncopiramidal, rematada en el vértice por decoración labrada, de estilo damasquinado; una pequeña cadena o pasador de seis eslabones une esta pieza principal con otra oval o perno, con decoración igualmente labrada, en negro, dorado y blanco.

Los gemelos, como complemento de nuestra vestimenta, hacen su aparición en el siglo XVIII. En el siglo anterior, las cintas de seda fueron sus predecesoras. Se pusieron de moda en forma de moños en los puños de las camisas, pasando por los dos ojales, ajustándolos y ornamentándolos con extravagantes lazadas.

Posteriormente, evolucionaron dando paso al llamado botón de manga, que se unían con cadenillas que pasaban por los ojales. Estos botones de mangas se hicieron populares en la corte de Luis XIV donde se competía en tamaño y originalidad, usando para su elaboración todo tipo de metales y piedras preciosas.

Su apogeo llegó durante el siglo XIX, en el que se consideró un complemento imprescindible dentro de los caballeros de la clase burguesa.

Después de la Revolución Industrial y gracias a la fabricación en cadena y el empleo de otro tipo de materiales más económicos, se popularizó el uso de los gemelos a todas las clases sociales. Dejan de llamarse botones de camisa para pasar a denominarse oficialmente gemelos.

Durante el siglo XX han sido muchos los diseñadores que han querido, de nuevo, ponerlos de moda. Hoy en día se consideran un accesorio obligatorio de protocolo para acontecimientos sumamente importantes y elegantes.

Fueron donados por Teresa Plaza Núñez en 2020.

Pieza del Mes febrero 2021: Máscara o inhalador Esmarch

La enfermedad y el dolor han acompañado siempre al hombre. El control de este último ha sido un objetivo constante en la historia de la humanidad. A medida que avanzaba el conocimiento iban apareciendo un número creciente de procedimientos quirúrgicos para corregir un mayor número de padecimientos, pero el dolor que experimentaba el enfermo suponía una barrera, a veces, difícil de superar.

Además, la asepsia, la esterilización de materiales, la higiene imprescindible para evitar la infección de las heridas, era desconocida aún en 1843. Gran parte de las muertes, después de una operación, se debían a las infecciones causadas por los médicos o por la suciedad en las salas de operaciones.

A lo largo de los siglos, para mitigar el dolor, se utilizaba, principalmente, narcóticos vegetales como la adormidera, la mandrágora y el cannabis, en algunas ocasiones mezclados con alcohol.

El escritor y doctor Oliver Wendell Holmes fue el que introdujo por primera vez en nuestro vocabulario la palabra anestesia, que procede del griego “an aisthesis” y se define como la privación total o parcial de la sensibilidad producida por causas patológicas o provocada con finalidad médica.

Para muchos cirujanos del siglo XIX, el dolor y el sufrimiento del paciente eran algo tan natural que ni siquiera pensaban que fuera posible combatirlo. La casualidad y una mente despierta se aliaron para hallar la solución. El dolor comenzó a vencerse a mediados del siglo XIX con el uso de anestésicos mediante inhalación como el éter, óxido nítrico y cloroformo.

Horace Wells

El joven dentista Horace Wells (1815-1848), del Estado de Virginia, acude el 10 de diciembre de 1844 a una exhibición de los fenómenos producidos por la inhalación de óxido de nitrógeno, vulgarmente conocido como “gas hilarante” o “gas de la risa”. Él mismo, junto a otros ciudadanos, participa de la experiencia riendo y bailando bajo los efectos del gas hasta que pasa el efecto. Después de ello, nadie de los que acudió a tal espectáculo, excepto Wells, se dio cuenta de que uno de los participantes, que se había golpeado fuertemente la tibia con un bando, carecía de dolor alguno y ni siquiera se dio cuenta de que estaba herido. Wells, viendo esto, comentó a uno de sus amigos “creo que si a un hombre se le da a respirar este gas se le podrá extraer una muela o amputar una pierna sin que le duela”. Era el primer paso que llevaría hacia la victoria de la medicina sobre el dolor.

En los años posteriores, se suceden numerosos ensayos con el gas, así como múltiples disputas por conseguir riqueza y fama entre varios personajes de la época por apropiarse de un descubrimiento que no les pertenecía.

En relación con este tema el Museo quiere mostrar una mascarilla metálica utilizada para aplicar cloroformo o éter. Antes del uso generalizado de estas mascarillas, los médicos vertían el producto en un paño o pañuelo y lo colocaban en la nariz y boca del paciente. Posteriormente la mascarilla de alambre se cubría con una gasa o tela de algodón sobre la que se goteaba el anestésico líquido volátil.

Johannes Friedrich August von Esmarch

La que mostramos, también llamada mascarilla o inhalador Esmarch por el cirujano alemán Friedrich Von Esmarch (1823-1908,) se introdujo en 1877. Sobre un paño, que no conserva y que se extendía sobre el alambre proporcionando una gran superficie de evaporación, se dejaba caer el cloroformo o éter. Se podía añadir más cantidad a medida que se evaporaba. El marco evita que el paño empapado toque la cara del paciente, evitando irritaciones en la piel. Solía presentarse en un pequeño estuche de cuero, junto a un frasco de cloroformo, gasa y una tijera. Fue diseñado para su uso en el campo de batalla. También fue popular para uso civil en todo el mundo hasta la década de 1950. Las posteriores fueron modificaciones de la Esmarch.

Esta pieza fue donada en 2004 por Rafaela Sánchez-Vizcaíno Román, de Badajoz.

Pieza del Mes enero 2021: Baraja de cartas iberoamericana

Los juegos de cartas siempre han sido una excusa perfecta para reunir a familiares y amigos. Ya sea un día de campo al aire libre o en vacaciones, las cartas son, y seguirán siendo, parte de los clásicos juegos de mesa que todos tenemos en mente cuando gozamos de tiempo libre.

El origen de los juegos de cartas aún no ha sido establecido con precisión, a pesar de los grandes esfuerzos de los investigadores. Determinar la forma y el momento histórico que definen el origen de los naipes se ha revelado como una tarea muy compleja.

En Europa los primeros testimonios de naipes son de finales del s. XIV. A lo largo del siglo XV se extendieron con una enorme celeridad y, sorprendentemente, es posible conocer esta expansión no por los mismos naipes, sino por las numerosas prohibiciones de que fueron objeto los juegos de cartas en todo el continente.

El Museo cuenta entre sus fondos con una baraja o Naipe Histórico Ibero Americano que exponemos durante el mes de enero como Pieza del mes. Se compone de 40 cartas con los cuatro grupos de “palos”, otra indicando el tipo de baraja y su fabricante y un pequeño folleto donde se describe cada carta. Todo guardado en una caja de cartón en la que figura, labrado en dorado, una carabela, el nombre de la baraja y el del fabricante.

Félix Alfaro en su despacho.

Dibujada por L. Palao, esta baraja fue editada en España por Fournier con motivo de las exposiciones de Sevilla y Barcelona en 1929. Naipes de Heraclio Fournier S.A. es una empresa dedicada a la fabricación de naipes, con sede en Vitoria (Álava). Félix Alfaro Fournier, nieto del fundador, es el que le sustituye, a su muerte, y se pone al frente del negocio. Él fue el encargado de editar la baraja iberoamericana que presentamos. Actualmente es propiedad de la United States Playing Card Company.

Los palos de oros, copas y espadas representan las tres grandes monarquías de Fernando el Católico, Carlos I y Felipe II, durante las cuales tuvieron lugar el descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo.

El palo de bastos reproduce los caudillos, símbolos, fauna y flora de las razas indígenas, en dicha época.

Reverso de la baraja

El reverso de la baraja representa el Escudo de España durante el reinado de Carlos I. Está rodeado por el Toisón de Oro que trajo a España y que ya ostentaba su abuelo el Emperador Maximiliano y las columnas de Hércules con el “Plus Ultra”, emblema de su reinado. En la orla exterior, el escudo de Portugal y los veintidós escudos de las Repúblicas Americanas. En los ángulos, los de Castilla, Aragón, León y Navarra.

Esta pieza fue donada al Museo por Francisco González Santana en 2011.

 

Pieza del Mes diciembre 2020: Santa Bárbara

El 4 de diciembre se celebra la onomástica de Santa Bárbara, quien nace en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, puente entre los mares Egeo y Negro. Hija de un gobernador de provincia, fue encerrada en una torre, no como una pena carcelaria, pues se dotó su interior de comodidades, sino para evitar que se casase joven, así como protegerla de la fe cristiana. No obstante, los profesores que tuvo durante su encierro le permitieron abrazar dicha fe.

Tras declararse cristiana ante su padre, se opuso al matrimonio que él le proponía. Aunque Bárbara huyó, fue capturada, martirizada y posteriormente decapitada por su progenitor, en la cima de una montaña, siendo éste fulminado por un rayo tras realizar dicho acto.

La talla que se expone como pieza del mes y que se ubica en la sala de Arte Sacro, propia del siglo XVIII, se veneraba, en Olivenza, en el convento de San Francisco, concretamente en la capilla de la Orden Tercera, donde se encuentra la sepultura de María de la Cruz y donde, tras una hornacina, se podía contemplar a la Virgen de la Buena Muerte sobre la que surgió una curiosa leyenda.

Está trabajada en madera recubierta de yeso y policromada. Nos presenta a una Santa Bárbara joven, quien en su mano derecha porta la palma del martirio y en la izquierda, una torre de dos pisos; como elemento curioso de dicha torre, digamos que no se aprecia, en ninguno de sus pisos tres ventanas, que vienen a simbolizar la Santísima Trinidad. Presenta falda roja con pliegues, que muchos autores identifican con la sangre de Cristo; túnica al viento decorada con motivos florales. Sobre su pecho se descubre un medallón recogido por cadena.

Esta pieza pertenece al Arzobispado Mérida-Badajoz y se encuentra en depósito.

Un Ídolo placa Pieza del Mes noviembre 2020

En la sala de Arqueología de nuestro Museo se pueden observar tres ídolos placa extraídos del núcleo megalítico enclavado en las fincas Monte Nuevo y Doña María. En la primera de estas fincas se localizan dos dólmenes, totalmente destruidos, relacionados con los llamados Tholos de Comenda y Farisoa, en el concejo de Reguengos de Monsaraz.

Son tumbas correspondientes a etapas del Neolítico avanzado y primera Edad del Cobre, construidas por treinta o más losas, excavadas por doña Margarita Navarrete, quien dona un elevado número de piezas al Museo de Olivenza: hojas de sílex, hachas pulimentadas, cuentas de calaíta, puntas de flecha y los ídolos.

Destacamos uno de ellos, que se presenta tallado en pizarra, de forma trapezoidal, con ambas caras pulimentadas y decoración, solo en una, a base de líneas horizontales que alternan con bandas lisas y reticuladas; otras veces se ornamentan con espinas de pez, alternando con las bandas mencionadas.  

En su parte superior, se descubre un orificio por donde se introducía una guita para llevarla colgada al cuello. As placas de xisto gravadas destinavam-se a ser colocadas ao peito dos mortos (1).  Algunos historiadores lo asocian a la existencia de un primitivo culto a una diosa-madre, relacionada con la fertilidad de la tierra, aunque no se descubran rasgos femeninos, y protectora de los muertos (2).

En los últimos años ha surgido una nueva teoría que niega las connotaciones religiosas; estos ídolos serían como escudos heráldicos en los que se simbolizan la pertenencia a un linaje; las bandas horizontales harían referencia al número de generaciones que separan al poseedor de la placa de su primer antepasado.

(1) GONÇALVES, VICTOR S. As deusas da noite: o projecto “Placa Nostra” e as placas de xisto gravadas da região de Évora. dialnet.unirioja.es>servlet>articulo.

(2) ENRIQUEZ NAVASCUÉS, JJ. Los objetos prehistóricos del Museo de Olivenza.  En Olivenza Antología Esencial.  Badajoz, 1994, p. 60.