Categoría Fondos museográficos

Pieza del Mes de noviembre 2019: Violín Stroh o Violín Trompeta

Durante noviembre y en honor a los músicos, con motivo de la celebración de su patrona, Santa Cecilia, el Museo quiere mostrar como pieza del mes un violín muy curioso en cuyo armazón se reconoce una caja de resonancia.

Conocido con los nombres de violín trompeta o Stroh,  porque lo inventó a finales del s. XIX el ingeniero alemán John Matthias A. Stroh (1828-1914).

Es un tipo de violín que amplifica su sonido a través de un pabellón de metal (como en los instrumentos de viento), en lugar de hacerlo en una caja de resonancia como el que habitualmente conocemos. Las vibraciones de la cuerda se transmiten al puente, como en todos los violines, pero éstas no pasan a una caja de resonancia, sino a una delgada varilla de metal que a su vez las transmite a una membrana. Las ondas de la membrana son amplificadas por la trompa metálica, que actúa a modo de megáfono.

Apareció durante el inicio y crecimiento de la industria discográfica. Se notó la debilidad del violín normal en el departamento de sonido de los estudios de grabación. Con la invención de este tipo se pretendía adaptar este instrumento a las necesidades musicales del momento e intentar que sobreviviera más allá de 1900.

Era perfecto para las primeras grabaciones de discos porque emitía un sonido muy dirigido, que se podía registrar con más facilidad que con los violines de siempre. Era un sonido más completo y fuerte con un mejor tono. Sin los trabajos de Stroh con el violín, un amplio número de grabaciones de este instrumento no existirían y no sería tan escuchado.

A partir de 1925 este tipo de violín se hizo menos frecuente en los estudios de grabación debido a que las compañías discográficas cambiaron a la nueva tecnología de grabación con micrófono eléctrico.

Tras la muerte de Stroh, en 1914, su invento siguió fabricándose. Diferentes empresas tomaron la patente hasta que en los años 40 dejó de producirse.

Esta curiosa pieza fue donada al Museo por Francisco González Santana en 1991.

Piezas del Museo Etnográfico de Olivenza en la exposición «La vida a destajo»

Con motivo de la nueva edición de la Feria Ganadera de Zafra, la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha organizado una exposición que gira en torno al papel atribuido a la mujer a lo largo de la historia, partiendo desde la prehistoria hasta llegar a la edad contemporánea.

La vida a destajo. Eslabones en la historia de la mujer es el título de la muestra producida por el Centro de Estudios Agrarios (CEA), que acerca a quienes la visiten los roles asignados a las mujeres en la antigüedad, el cristianismo medieval, la era industrial o moderna, ente otras etapas.

Estructurada en doce partes, se muestran útiles y máquinas que perpetuaron, como eslabones de una cadena, la dedicación de las mujeres a ciertas tareas tanto en el ámbito rural como en el urbano, relegándolas socialmente al auxilio social, la reproducción, la crianza y otros trabajos domésticos.

PANELES, ILUSTRACIONES Y TEXTO

La exposición exhibe paneles con textos e ilustraciones procedentes de archivos y museos, principalmente extremeños, así como piezas de los museos etnográficos de Don Benito y Olivenza, además de algunos libros del Centro de Estudios Agrarios.

La muestra, inaugurada oficialmente en Zafra y ha permanecido abierta al público durante toda la feria ganadera en el Pabellón Institucional. A la finalización del certamen va a desplazarse a otras localidades extremeñas como Mérida, Badajoz, Cáceres, Don Benito y Plasencia.

ARCHIVOS Y MUSEOS

Está organizada por la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio, con la colaboración de los Archivos Históricos y los de las diputaciones de ambas provincias.

También han cedido material el Archivo Municipal de Cáceres; el Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz (MUBA); el Museo Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), así como los fondos museísticos del Arqueológico Provincial de Badajoz y el de Arte Romano de Mérida, además de los dos anteriormente señalados.

La muestra se completa con la edición de un folleto de 30 páginas, que incluye textos de la escritora extremeña Carolina Coronado.

Tras su exhibición en la FIG de Zafra, La vida a destajo…  viajará a Cáceres, Mérida, Don Benito, Plasencia y Badajoz.

Pieza del Mes de octubre 2019: Cartera de Cartero

Las sociedades, a lo largo de la historia, han evolucionado a través del contacto entre sus miembros. En este proceso, el comercio y la comunicación han sido indispensables. Por ello, la transmisión de noticias es tan remota como su propia historia.

El primer documento de un servicio de mensajería organizado lo encontramos en Egipto en el 2400 a. C, cuando los faraones utilizaban mensajeros para enviar decretos por todos los territorios del Estado.

El servicio de correo y transporte estatal del Imperio Romano también llamado cursus publicus recorría Hispania a través de una cuidada red de caminos portando mensajes para el ejército o administradores romanos. A los romanos se debe, pues, la organización del correo en España.

En 1756, durante el reinado de Fernando VI, uno de los asesores de la Corte, Pedro Rodríguez Campomanes, tuvo la idea de crear un cuerpo de carteros, personaje que más se ha identificado con el servicio postal. Según Antonio Castillo Gómez, en su libro Cinco siglos de carta: historia y prácticas epistolares en las épocas moderna y contemporánea, “hasta entonces, en las ciudades y pueblos grandes la gente tenía que acercarse a las estafetas para entregar y recoger su correspondencia. La recogida de las cartas podía hacerse, bien, personándose a la hora de la llegada de los correos, que leían en voz alta el nombre de los destinatarios, o bien, teniendo que leer las largas listas, que se exhibían en la puerta de la estafeta, con los nombres de los particulares que aún no habían recogido sus cartas.

Con el tiempo y de forma espontánea, algunos individuos en Madrid se encargaron de recoger la correspondencia, previo pago del porteo, y la acercaban al domicilio de su destinatario, cobrando un pequeño estipendio por ello; desde entonces, la gente los empezó a conocer como carteros. Existían los pícaros que abusaban con precios más altos o secuestraban las cartas de unos para entregárselas a otros. Para evitar estos desmanes se creó el oficio de Cartero Mayor y se dictó, el 8 de octubre de 1756, las Ordenanzas, que deben guardar el Administrador, Escribientes, Carteros, y Mozo del oficio de Cartas-sobrantes de Listas de Madrid. Se dividió la ciudad en doce cuarteles o barrios, nombrándose a un cartero por cada barrio con la obligación de residir en él. Debían saber leer y escribir y su cometido era la entrega de cartas a los vecinos del cuartel a cambio del porteo y de un cuarto de real de vellón como pago por el servicio, ya que no cobraban de la hacienda pública”.

La profesión de cartero siempre irá unida al trato directo con las personas, donde además de entregar cartas, cuando el tiempo y las circunstancias lo permiten, pueden cambiar impresiones sobre cualquier otro tema.

Como homenaje a ellos y aprovechando el Día Mundial de Correos, el 9 de octubre, el Museo ha querido exponer una cartera o saca de cuero donada por la oficina de correos de Olivenza. Es de gran tamaño y peso, con correa bandolera y dos cierres con hebilla. En el interior dos grandes compartimentos y en el frontal la palabra CORREOS, con la inicial H debajo, incisas.

Taller de pisado de la uva

Como continuación del proyecto Reminiscencia, impulsado por CASER Residencial Olivenza con la colaboración de nuestro Museo, se han escogido fondos museográficos relacionados con la elaboración del vino, para trabajar con los residentes durante el mes de septiembre de 2019.

La reminiscencia es una técnica que permite recordar pensando o relatando hechos, actos o vivencias del pasado a través de un estímulo sensorial (visual, auditivo, táctil, gustativo, olfativo).

Favorece la integridad de los recuerdos vividos con lo inmediato, con el presente que se está viviendo y refuerza la identidad. Las personas que sufren demencia tienen una pérdida total de la memoria inmediata o de trabajo y el poder recordar elementos y hechos de su biografía aumenta su autoestima. Al mismo tiempo, fomenta la sociabilidad aumentando la comunicación grupal.

Residente pisando la uva con Serafina Martín, la terapeuta.

Siguiendo con la mecánica habitual del proyecto y de acuerdo con su coordinadora, la terapeuta Serafina Martín Cruz, se han escogido en esta ocasión varios objetos empleados en la elaboración del vino como un canasto para recoger la uva, una romana para pesarla, un capacho de esparto para el prensado, un embudo y una garrafa para el envasado, etc.

El pasado 17 de septiembre, se llevó a cabo un taller de pisado en el que los residentes despalillaron los racimos de uva, para que, una vez desprovistos de su escobajo, pudieran sentirla bajo sus pies, para terminar estrujándola con las manos, sobre un cedazo, los residentes que no podían hacerlo con los pies. Con esta actividad se ha conseguido trabajar a nivel motor, sensorial, cognitivo y emocional.

Pieza del Mes septiembre 2019: Globo Terráqueo

La idea de representar la Tierra y los astros en forma esférica nace en Grecia, de la mano de Pitágoras.

Fue Crates de Malo, cartógrafo, quien construye, con fines educativos, en la segunda mitad del siglo II a. Cristo, una esfera terrestre que dividía el planeta en cuatro regiones habitables. Posteriormente, Ptolomeo plantea el uso de coordenadas esféricas para determinar la posición espacial de un punto.

Durante la Edad Media, la cosmología y saber de las civilizaciones antiguas se ven estancadas por imposición del Teocentrismo cristiano. En este período, astrónomos y matemáticos árabes, persas, chinos e hindúes conservan y desarrollan las teorías de los antiguos griegos.

El comerciante, astrónomo y geógrafo alemán, Martín Behaim (1459-1507), dio vida a la primera esfera terráquea, que se conserva, entre 1491-1493, conocida como Erdapfel, en la que no aparece América.

Tradicionalmente los globos fueron fabricados pegando un mapa de papel impreso sobre una esfera. Es el caso del que nos ocupa, cuya bola es de plástico, soportada por dos piezas de madera ensambladas: peana y semicírculo. El tipo más común tiene tiras largas, a modo de gajos, que se estrechan en un punto de los polos. En él se observa la línea imaginaria resultante del Tratado de Tordesillas, firmado el 7 de junio de 1494, entre los reyes de Castilla y Portugal, por el que se establecía que todo lo existente a 370 leguas de la isla de Cabo Verde, hacia Oriente,  correspondería a Portugal, mientras que la zona Occidental sería para Castilla. De esta esfera destacamos, además, las representaciones de animales, plantas, peces, edificios…, típicos de cada lugar. Una gran cartela, escrita en latín, ocupa el espacio de Australia; en ella se lee: “Aquí la visión del orbe de la Tierra que poseemos para perdurar. Si el insigne Cristóbal Colón no hubiese llegado al Nuevo Mundo; si los insignes Cortés, Pizarro, Vespucio y Almagro, preclaros exploradores, no hubieran afrontado los peligros y, especialmente, si Sebastián Elcano, transmisor de trabajos a Magallanes, no alcanzara a llevar en su gentil escudo esta noble frase: El primero en darme la vuelta con el permiso de nuestro rey, señor del amplio imperio ecuménico”.

Esta pieza fue donada al Museo por la Congregación del Apostolado del Sagrado Corazón que estuvo en Olivenza.

Pieza del Mes de agosto 2019: Jarra de Bristol

En el Sudoeste de Inglaterra se localiza la ciudad de Bristol, que constituye uno de sus 47 condados. Su prosperidad está ligada a su puerto comercial.

En el siglo XVIII, en Gran Bretaña, la cerámica sustituyó al metal en la producción de vajillas por dos razones: la primera,  la escasez de plomo y estaño; la segunda, el aumento del consumo de té y café en el país.  Sobresalieron las fábricas de Bristol, Chelsea y Liverpool.

La loza de Bristol se caracteriza por su ligereza, realizada con pastas de pedernal o feldespáticas, siendo decorada con estampaciones. Su producción se realiza con moldes. La decoración se basa en estampaciones grabadas con tintas cerámicas aplicadas antes de la primera cocción, que luego se recubrían de esmaltes metalizados cobrizos. El óxido de cinc reduce la propensión a resquebrajarse y facilita la cristalización.

En Bristol se creó la Real Fábrica de Loza, que sirvió de inspiración a la que más tarde se constituyó en Sargadelos (Lugo).

En 1996 la Delegación de la Agencia Tributaria, en Badajoz, entregó al Museo Etnográfico de Olivenza, un total de 12 piezas, 10 jarras, 1 copa y 1 cafetera, que decomisó en la frontera de Caya. De ellas, como muestra, se expone esta jarra, de boca oblonga y pico vertedor elevado; cuerpo globular y cuello ancho. Opuesta al pico vertedor, asa sobreelevada, del borde a la panza,  que adopta la forma de cisne. La decoración que presenta su cuerpo, recubierto de vidriado dorado o de reflejos, es pictórica a base de motivos vegetales azules, blancos y amarillos.

Taller de gazpacho con el Programa Reminiscencia

El viernes 19 de julio de 2019 y dentro de las actividades del Programa Reminiscencia, impulsado por CASER Residencial Olivenza, se ha celebrado en el centro un taller de elaboración de gazpacho, con piezas cedidas por nuestro Museo y dentro del tema trabajado durante este mes, la cocina.

Siguiendo las pautas habituales del proyecto y de acuerdo con su coordinadora, la terapeuta Serafina Martín Cruz, se han escogido en esta ocasión diversos objetos propios para preparar este plato típico como cuencos o gazpacheras y morteros con sus manos de majar estimulando los recuerdos lejanos de los residentes y buscando además, la participación de los trabajadores y familiares.

Como en otras ocasiones, se han trabajado los sentidos del gusto, del olfato, el tacto y el visual, a través de la sal, los ajos, tomates, pimientos, aceite y vinagre, así como el estímulo de las habilidades manuales de las personas participantes, algunas afectadas por demencia, mediante las tareas del troceado y machado de los ingredientes.

Residente con familiar

La reminiscencia es una técnica que permite recordar pensando o relatando hechos, actos o vivencias del pasado a través de un estímulo sensorial (visual, auditivo, táctil, gustativo, olfativo). Favorece la integridad de los recuerdos vividos con lo inmediato, con el presente que se está viviendo y refuerza la identidad. Las personas que sufren demencia tienen una pérdida total de la memoria inmediata o de trabajo y el poder recordar elementos y hechos de su biografía aumenta su autoestima. Al mismo tiempo, fomenta la sociabilidad aumentando la comunicación grupal.

El Noticiero Extremeño (1914), Pieza del Mes de julio 2019

El desarrollo que adquirió la prensa española, a lo largo del siglo XIX, tuvo su eco en Extremadura. Así, en 1808, aparece el Diario de Badajoz, el primer periódico regional del que se tienen noticias.

Hasta finales del siglo XIX, “pasan de 340 los que se contabilizan, aunque la mayoría son de vida efímera” (1). Una de las razones de ello fue el impago de la publicidad, junto al elevado precio del papel.

En nuestra localidad, Olivenza, en el siglo XIX, se constatan los siguientes: El Guadiana (1845), El estandarte médico (1855), El recreo (1879), El oliventino (1882), El viento (1889), El arte (1894), El popular (1899), Memorial militar y patriótico, El pasatiempo. 

Noticiero extremeño es el periódico que mostramos como pieza del mes. Fundado por el abogado Manuel Sánchez Asensio, lo dirige su hijo Manuel Sánchez Cuesta. En su primer número, de 25 de marzo de 1904, se establecen sus objetivos: informar y defender los intereses de la región, así como lograr la mayor amenidad posible en cuantos asuntos se traten.

Noticia de Olivenza

El ejemplar que se exhibe fue publicado en Badajoz, el 19 de noviembre de 1914. En 4 ó 6 hojas, de 56×39 cms, recoge noticias nacionales e internacionales,  así como regionales. En este número destacamos la titulada De Olivenza. Industria aceitera, firmada por Plácido Galván, donde se da a conocer nuestra localidad como importante centro productor de aceite, con más de veinte molinos, entre los que destaca el de la familia Gómez González. En él se reconoce uno de los principales obstáculos para dar salida a este producto: la ausencia de una vía férrea.

Fue donado al Museo por Narciso Fernández Sierra en 2009.

NOTAS

PULIDO, M.: La prensa extremeña en el tránsito del siglo XIX al XX.E.E. LIV (1998). Badajoz, p. 733.

Retomamos el taller de Hierbas Medicinales dentro del Programa Reminiscencia

El lunes 17 de junio de 2019 tuvo lugar en CASER RESIDENCIAL de Olivenza, un taller de hierbas medicinales, enmarcado dentro del Programa Reminiscencia , que lleva a cabo esta entidad en colaboración con el Museo de Olivenza desde 2013.

Residente oliendo orégano

El Museo ha prestado para esta actividad una selección de utensilios como mortero, caldero, pote, trébedes, etc. empleados en la elaboración de remedios naturales, coincidiendo con la proximidad del solsticio de verano, momento en el que se recoge la mayor parte de las plantas.  L@s usuari@s de CASER, de la mano de Cati Becerra, a través del olfato, gusto y tacto, disfrutaron de los olores y sabores de plantas del entorno, como la menta, orégano, hinojo, mejorana , hierbaluisa, hipérico, etc. recolectadas por ella misma.

Fue una emotiva experiencia comprobar cómo personas con demencia recordaron durante el desarrollo del taller, las plantas que muchos de ell@s utilizaron, los usos que le daban e incluso dónde las recolectaban.

Acus crinalis, Pieza del Mes de junio 2019

Las mujeres romanas acomodadas pasaban parte de su tiempo intentando mejorar su imagen con un buen cuidado de su cabello. De esto se ocupaban las ornatrices o sirvientas especializadas en el cuidado de la belleza. Con su trabajo conseguían que las señoras se  vanagloriasen de una belleza más artificial que natural.

El pelo se lavaba con agua caliente y después se le aplicaban ungüentos para perfumarlos y darles brillo. Se cortaba lo necesario para poder llevarlo recogido. Llevar el pelo corto era signo de provocación e indecencia, mientras que suelto suponía abandono y descuido.

Las damas romanas también solían teñirse  el pelo. Deseaban imitar a las esclavas apresadas en las guerras contra los germanos. También se lo rizaban, cubriendo la cabeza con tirabuzones mediante un instrumento llamado calmistrum, formado por dos tubos, uno hueco de metal, que se calentaba al fuego, y otro de menor tamaño en el que se enrollaba el pelo y se introducía en el tubo caliente.

Para fijar el peinado se aplicaba clara de huevo batida o goma arábiga con agua.

La mujer con cierta posición económica aumentaba el volumen de su cabellera con postizos o pelucas, ya que el pelo natural era insuficiente para hacer esos voluminosos peinados. También se utilizaban para tapar canas y calvicie.

Los complejos peinados con rizos, trenzas y postizos precisaban de numerosos alfileres llamados acus crinalis  o agujas para el pelo. Solían realizarse  con hueso, asta, bronce o marfil. A veces podían dejarse huecas para introducir perfume. Todas las acus crinalis presentaban un esquema similar compuesto por una cabeza muy bien definida, y el cuerpo alargado con extremo más o menos puntiagudo. Su diferenciación radica en la forma o decoración de la cabeza: lisa, esférica o tallada en facetas, y las decoradas tanto con temas geométricos como figurados (serpientes, piñas,..).

Aparte del uso para sujetar el cabello, también tuvieron otras utilidades como aplicar cosméticos sobre el rostro, maquillar las cejas con hollín humedecido, aplicar perfume, sujetar vestidos, etc.

Según la literatura clásica este utensilio también se usó como arma punzante o de tortura  para castigar esclavos.

El Museo expone este mes, un acus crinalis ubicado habitualmente en la Sala de Arqueología. Es de hueso con la cabeza en forma de esfera y cuerpo de sección circular con un ligero engrosamiento en el centro. Pertenece a las piezas halladas en unas antiguas termas romanas, próximas a San Francisco de Olivenza, donadas al Museo por Margarita Navarrete en los años 80.