Categoría: Fondos museográficos

CE 3533 Rapa Pai Natal

Pieza del Mes enero 2023. Jogo do Rapa Pai Natal (=Juego del Rapa Papá Noel)

Juguete de hojalata litografiada, que asocia la figura de Papá Noel (Pai Natal), con un juego de azar denominado RAPA, al que solía jugarse, especialmente, durante la Navidad, época de reuniones familiares. Cuatro eran los jugadores que solían apostar lo más variopinto a imaginar: botones, dulces, piñones, canicas…

Se trata de un muñeco, de 13 cms de altura, con traje rojo y negro, situado sobre una base circular; en su cabeza se reconoce una pieza esférica giratoria de la que cuelgan cuatro hélices de colores azul y amarillo; en cada una de ellas aparecen las siguientes iniciales en portugués: R (Rapa=Recoge), T (Tira=Quita), D (Deixa=Deja), P (Põe=Pon).

Se jugaba presionado sobre el extremo superior donde se unen las hélices, lo que provocaba el movimiento circular de estas. Dependiendo del aspa que caía en la parte frontal de Papá Noel, habría que aplicar las normas de cada letra; si salía R, el jugador se quedaba con todo; en caso de ser la T, se retiraba lo apostado al participante; cuando era la D, se quedaba tal cual; por último, si salía P, había que poner más cantidad sobre lo que se apostaba.

La pieza fue elaborada, en la década de 1950, en el taller lusitano de Armindo Moreira Lopes, natural de Alfena, distrito de Porto, a quien se deben otros juguetes que se localizan en la sala de Juguetería de nuestro Museo, caso del motocarro, avión modelo Dakota o el carro tirado por caballos.

Este juguete fue donado al Museo por Francisco González Santana, en el año 1991.

Presepio

Presépio o pesebre, Pieza del Mes de diciembre de 2022

Durante el mes de diciembre exponemos un presepio portugués realizado por Sara Sapateiro, joven barrista, natural de Estremoz.

Comenzó su carrera en este arte en enero de 2018 de la mano de Isabel Pires, su maestra, con quien aprendió todas las técnicas y procesos del mismo.

La producción de figurillas de barro, comúnmente conocidas como “Bonecos de Estremoz”, es un arte con más de tres siglos y forma parte de la identidad cultural de este municipio.

Las primeras referencias datan de 1770, con las “boniqueiras”, mujeres que hacían curiosidades y figuras de barro y que tenían una labor artesanal no reconocida.

Este arte figurativo hunde sus raíces en el pueblo y en la devoción por los santos populares de Portugal: Nossa Senhora da de la Conceição y Santo António. Como las gentes de esta zona no se podían permitir la adquisición de figuras talladas en madera, las mujeres moldeaban a mano el abundante barro de Estremoz, dando vida a figuras que adornaban sus hogares. Tuvieron que luchar mucho para mantener esta tradición, ya que los hombres no querían que sus mujeres trabajaran haciendo bonecos, hasta tal punto que fue el alcalde el que decretó el permiso para que pudieran seguir con el oficio, según consta en un documento de principios del s. XVIII.

Con el paso de los años, lo que, en principio, eran representaciones de santos. se amplió a representaciones de oficios, fiestas paganas, presépios, etc.

La fabricación artesanal de estas figuritas de barro exige varios días; Primero se ensamblan las distintas partes del cuerpo de las figuras, luego se cuecen en un horno eléctrico y, por último, se pintan y recubren con un barniz incoloro. Todas se ajustan a una serie de cánones específicos. Su estética particular permite identificar inmediatamente su procedencia.

Su técnica, singularidad y popularidad han sido los condicionantes para que este arte haya sido declarado, por la UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en 2017.

Los conocimientos relacionados con él se transmiten en talleres familiares o mediante el aprendizaje profesional. L@s artesan@s enseñan los rudimentos de su oficio impartiendo formación no formal y participan con dinamismo en las actividades de sensibilización organizadas en centros de enseñanza, museos, ferias y otros eventos.

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Pieza del Mes de noviembre 2022: Recordatorio de difunto

Los recordatorios son pequeñas estampas, de corte rectangular, en forma de díptico, que se entregan, como agradecimiento, a los asistentes a determinadas celebraciones, en este caso, funerales.

La muerte es un hecho que desde siempre ha propiciado preguntas al ser humano, quien la ha acompañado de diferentes rituales, adaptados según la cultura del país y la época.

Es el Archivo del Hospital y Santa Casa de Misericordia de Olivenza el que, en sus testamentos, nos muestra la evolución que han sufrido los enterramientos, en nuestra localidad, desde principios del siglo XVI hasta principios del XX. En ellos se comprueba uno de los grandes miedos del cristiano, el hecho de que su alma pasase rápidamente del Purgatorio al Cielo. La Iglesia logró transmitir este concepto y este miedo. Para redimir las almas del Purgatorio, tienen lugar continuas misas rezadas y cantadas por el alma del difunto y de aquellos ascendientes que nombrase en su testamento. Fue el origen de las capellanías.

El recordatorio que se muestra, tipo díptico rectangular, con la imagen de Cristo Crucificado en su anverso y la de María, Virgen y Madre, en su reverso, muestra en su interior una valiosa información sobre el fallecido, don Carlos Gómez González, quien murió en Olivenza el 28 de febrero de 1947, a los 76 años de edad. Su esposa, hijos y demás familiares suplican una oración. Se informa, a su vez, del día, hora y lugar del funeral (no entierro). También indica la concesión, por parte del Obispo de Badajoz, de “100 días de indulgencia en la forma acostumbrada”. Así como, oraciones para conseguir indulgencia plenaria o total remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados.

Cuando un cristiano comete un pecado y se arrepiente, Dios lo perdona, por medio del sacramento de la confesión. Aun así, queda una responsabilidad pendiente por las consecuencias que el pecado haya tenido para la misma persona o para otras, o incluso para la sociedad, en general. Esta consecuencia se llama, pena temporal y es una deuda que persiste y que hay que pagar, ya sea en esta vida o en el Purgatorio.

 

La indulgencia plenaria puede ser concedida por el Papa, los obispos y los cardenales, a quienes, por ejemplo, recen determinada oración, visiten determinado santuario, utilicen ciertos objetos de culto, realicen ciertos peregrinajes, o cumplan con otros rituales específicos.

Este recordatorio, impreso en tipografía oliventina Martínez Rengifo, fue donado al Museo por Fernando Martínez Núñez, en 2017.

CE 7806 Fotografia Muro del Pantano en construccion

Fotografía Presa de Piedra Aguda, Pieza del Mes de octubre 2022

El próximo mes de noviembre se cumplen 70 años del proyecto para la construcción de la presa de embalse para riegos en el río Olivenza.

En 1928, el ingeniero oliventino Manuel Gómez Castaño publicaba El pantano de Piedra Aguda y su utilización, cuyo objetivo era resolver el problema de abastecimiento de agua para nuestra localidad. Gómez Castaño argumenta, tras los estudios realizados que “… no hallé más que un lugar, el denominado Piedra Aguda, adecuado para la construcción de una presa; la cerrada está formada por dos cerros: el de Sal Gil y el de Valderrosales (…) El embalse ocuparía una longitud aproximada de 7 km2. La superficie total ocupada por el embalse sería de 300 hectáreas, de las que descontando próximamente 35 que ocupa el cauce, quedarán para expropiar 265 hectáreas”[1].

La Guerra Civil paralizó este proyecto, retomándose en 1941, aunque la obra se retrasaba por los informes que procuraban los Organismos Oficiales de Badajoz,” totalmente contrarios al proyecto, basándose en que el suelo no ofrecía las condiciones de impermeabilidad exigidas y que el promedio de lluvias tampoco era el deseable por insuficiente”[2]. La insistencia de la Cámara Local ante el Ministro de Agricultura, Rafael Cavestany propicia la realización de un informe sobre la posibilidad de puesta en regadío de 1.400 has, mediante la construcción de una presa en la cerrada de Piedra Aguda, redactado por el ingeniero agrónomo Manuel García de Oteyza, en junio de 1952. Dicho proyecto daría lugar al Proyecto reformado de presa de embalse para riegos en el río Olivenza, obra de ingeniero Gregorio Valero Bermejo, redactado el 20 de noviembre de 1952.

No obstante, hasta el 11 de febrero de 1955 no se aprobó el proyecto y, declarándose el carácter de urgencia de estas obras y la de su utilidad pública[3]. El importe de la construcción de la presa fue de 17.813.108,62 pesetas.

Tras su ejecución, cobraron vida los pueblos de colonización de San Francisco y San Rafael de Olivenza.

[1] GÓMEZ CASTAÑO, M.: El pantano de Piedra Aguda y su utilización. Olivenza, 1928, p. 10.

[2] BORRALLO GIL, T.: Mis recuerdos de a Olivenza española. Badajoz, 1981, p. 83.

[3] VALLECILLO TEODORO, M.A.: 50 años de los pueblos de…. Badajoz, 2007, p. 35.

 

Otro nombre

Navío portugués grabado en Torre del Homenaje, Pieza del Mes de septiembre 2022

El Proyecto Rutas y Desarrollo Cultural Lago Alqueva 2020, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, con cargo al Programa de Cooperación Interreg V España-Portugal (POCTEP), canalizado a través del Ayuntamiento de Olivenza, ha puesto en valor los grabados existentes en la Torre del Homenaje, edificio catalogado como BIC por Ley 16/1985, de 25 de junio.

Imagen de la entradaLa empresa ArqInnova, de la mano de Cristina Cívico Lozano y Ana Santa Cruz Martín, llevó a cabo su catalogación, registro y documentación; en total, más de 885 grabado, repartidos por los paramentos y saeteras de la Torre y realizados, la mayor parte, por incisión de un objeto punzante sobre el revestimiento principal.Imagen de la entrada

De todos ellos queremos destacar, en la saetera que se localiza en la rampa número 10, el grabado del barco típico lusitano para la navegación de cabotaje por la costa africana, con el que pasarían del océano Atlántico al Índico para crear enclaves comerciales en India, China…

Fruto de estos viajes por la costa de África, conocieron nuevas costumbres, pueblos, animales…, que se reconocen en estos grabados, además de figuras humanas, motivos heráldicos, zoomorfos, antropomorfos…

Elegimos este grabado como pieza representativa de este mes, por conmemorarse los 500 años de la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, a la vez que resaltar la importancia de los descubrimientos portugueses.

Miguel Angel Vallecillo y Pedro Monago

Pedro Monago dona al Museo una selección de doce esculturas

El 2 de agosto de 2022, el artista extremeño Pedro Monago García hizo entrega al Museo Etnográfico Extremeño González Santana de una selección de 12 de sus esculturas.

Imagen de la entradaSe trata de tallas de bulto redondo realizadas en varios tipos de madera (sapelli, nogal, cerezo, jacaranda …) que resumen las inquietudes del autor a lo largo de su trayectoria. Bajo los títulos de Aguadora, Arrastrador de barca, El Jornalero, La Extremeña, La Infanta, La Castañera, Éxodo, Marier, Niño con canicas, Niño con Sandía, Pregonera o Tendedora, todas estas obras junto al bajorrelieve Declive donado en 2021, pasarán a enriquecer la colección de arte del Museo de Olivenza, con el que Monago ha mantenido siempre un vínculo especial, desde su primera exposición Y el árbol se hizo arte, celebrada en 2015.

Monago nace en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1939, hijo de padres campesinos. Desde corta edad muestra su afición por el dibujo y el modelado en barro. Simultanea su trabajo de ebanista con el estudio de dibujo lineal en la Escuela de Artes y Oficios de su localidad.

Mientras realiza el servicio militar en Las Palmas de Gran Canarias, asiste a la Facultad de Bellas Artes. Posteriormente, en Madrid, cursa estudios de decoración en la Academia de Fomento de las Artes y de la Estética, trabajando en varias empresas, hasta que en 1976 inicia una nueva etapa como industrial en la fabricación de muebles, dedicándose plenamente a sus grandes pasiones: la pintura y, en especial, la escultura.

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en el extranjero (Milán, Colonia, Hong Kong …), con obra seleccionada en varios certámenes de Madrid y Castilla-La Mancha.

Para el artista la madera es un ente mágico y cálido que aviene como ningún otro a la escultura y aprovecha con maestría su textura, vetas y nudos.

Pedro Monago es exigente y atento durante todo el proceso de creación: dibujo, modelado y talla. Él sabe que poco importa el esfuerzo de la ejecución, porque al final lo que cuenta es la expresión o la belleza de la obra de arte.

La donación a nuestro Museo es la más numerosa que el artista ha hecho a otras instituciones convirtiéndose Olivenza en la depositaria más importante de su obra en Extremadura.

CE 1290 Bide

Un curioso bidé portátil, Pieza del Mes de agosto 2022

Imagen de la entrada

El inodoro íntimo o la rosa de Louis Léopold Boilly (1761-1845)

La palabra bidé proviene del francés bidet, un tipo de caballo pequeño parecido a un poni, hoy extinguido, que usaban las damas y los niños de la nobleza en sus paseos.

Evidentemente, hace referencia a la manera en la que hay que colocarse para usarlo eficazmente, es decir, a horcajadas, como si se estuviese sobre un caballo.

Según el escritor Néstor Luján, fue mencionado, por primera vez, en 1710, en Francia, cuando Madame de Prie recibió en audiencia al Marqués de Argenson sentada en su bidé. Aparte de esta primera mención escrita, se cree que su uso es bastante más antiguo y que sus orígenes se sitúan en la Edad Media.

Obviamente, su principal función es la higiene íntima, como complemento al baño, pero más allá de ello, el bidé tenía la función de método anticonceptivo, de eficacia dudosa. Este podría haber sido su uso original, es decir, las prostitutas usaban recipientes parecidos para limpiarse después de tener relaciones sexuales, creyendo evitar embarazos y enfermedades venéreas.

Durante el s. XVIII, el bidé se popularizó entre las nobles europeas. Para las mujeres que tenían una relación extramatrimonial era un modo de limitar el riesgo de quedar embarazadas de sus amantes, al mismo tiempo que, su uso, podía evitar contagios a causa de las aventuras de sus maridos.

El uso anticonceptivo no era ningún secreto, prueba de ello es que la reina de Nápoles, Mª Carolina de Habsburgo-Lorena, quiso instalar uno en palacio y le hicieron notar que podía darle mala fama, ya que se trataba de un “instrumento de meretriz”, advertencia que ignoró.

Otro uso que también tuvo el bidé fue aliviar el escozor en las posaderas y los muslos después de cabalgar mucho tiempo.

Antes de la entrada del agua corriente en las casas, y su consiguiente fijación al suelo, se usaba el bidé portátil, colocado sobre un armazón de metal, como el que mostramos este mes, y que solía ubicarse en el dormitorio.

Posteriormente, se convirtió en un elemento del cuarto de baño y, actualmente, en muchas casas ya no tiene cabida, debido a la reducción de espacio y a los cambios en los hábitos de higiene.

El ejemplar que mostramos fue donado por D. Francisco González Santana.

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Maqueta de molino harinero hidráulico, Pieza del Mes de julio 2022

Muchos son los molinos harineros hidráulicos construidos en ambas márgenes del río Guadiana y en arroyos. Buena parte de ellos, símbolos de un modo de vida y de una arquitectura popular, han desaparecido anegados por las aguas de la presa de Alqueva.

Con esta maqueta se rescata la estructura externa e interna de un molino de rueda horizontal o de rodezno que, en este caso cuenta con dos ruedas.

Su fachada exterior, la que soporta el empuje del agua, presenta un muro grueso, sin ventanas, además de tajamares para aguantar la fuerza de la corriente; la opuesta, de menor grosor, muestra ventanas cuadradas y un contrafuerte. En un lateral, puerta de entrada, y frente a ella, ventana rectangular.

Imagen de la entradaEn su interior se aprecia una parte inferior, donde se aloja la maquinaria principal, el canal cerrado y el cárcavo; el primero de ellos comunica la balsa con el cárcavo, entrando el agua por unas compuertas, en el caso de esta maqueta son tres, llamadas paraderas, que se regulan a gusto del molinero. En el cárcavo se halla el rodezno, una rueda horizontal compuesta por especie de radios curvos de madera, que gira por el paso del agua, transmitiendo a través de un eje el movimiento a la piedra volandera ubicada sobre otra fija, llamada solera que se apoya sobre el alfarje o poyo. En el centro del molino se distingue un aliviadero que permitía el paso del agua cuando no se molía; también se empleaba para capturar peces con garlitos o cestos de mimbre.

De la maquinaria que se visualiza en esta maqueta, mencionemos además del rodezno o rodete, el aliviador, mecanismo que permitía subir o bajar el rodezno, el árbol y piedra volandera para que la harina pudiera salir más o menos fina; las piedras o muelas, de mármol o granito. Sobre ellas se reconoce la tolva, caja troncocónica invertida en la que se depositaba el grano, apoyada en la canaleja, que vertía el grano en la piedra. Este caía sobre el centro de ella y, a medida que gira, lo muele. En la parte superior de la tolva se sitúa un balancín, artilugio que servía al molinero para saber el grano que quedaba en la tolva y así impedir que las piedras giraran en seco[1].

Por último, se presentan, en una caja rectangular, simulando una cuartilla, una piqueta, para tallar las estrías de la piedra, un cuartillo, medida que empleaba el molinero para cobrar la maquila o cantidad de harina que se pagaba en concepto de molienda, y una pequeña escoba.

Esta pieza fue donada por su autor, José Antonio Torrado González, en junio de 2021. En la actualidad se encuentra expuesta en el pasillo de la planta baja, frente a la sala dedicada a Almazara.

[1] TORRADO GONZÁLEZ, J.A.: Los molinos harineros del Guadiana fronterizo. Badajoz, 2002.

Vestido en vitrina

Un vestido de mediados del XIX estrena vitrina e iluminación en nuestra Sala de Indumentaria

Dentro de la línea de mejoras emprendidas en las salas de exposición permanente, y con cargo a los presupuestos generales del Consorcio, se ha instalado durante este mes de junio una nueva vitrina en la Sala de Indumentaria del Museo.

Imagen de la entrada

Detalle peto

Se trata de proteger de los agentes externos e iluminar una de nuestras piezas textiles más apreciadas: un soberbio vestido de corte de mediados del siglo XIX.

Consta de cuerpo, unido a la falda, peto y manguitos y está realizado en tela de brillo color granate con bordados florales en color negro, adornado con tiras de pasamanería en tonos negro y salmón. Las mangas, propias de la época, son anchas y presenta un delicado peto con puntillas. Para darle volumen, se complementaba con un forro de crinolina bajo la falda.

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Carmen López-Lago posa con el traje en los años 50

Registrado con el número de inventario CE10261, fue donado generosamente al Museo en 2008 por Carmen López-Lago Nogales. Al parecer, el vestido perteneció a una de las damas que acompañó a la reina Isabel II en su visita a Badajoz para inaugurar la línea de ferrocarril. Esta señora lo habría regalado, a su vez, a la familia López-Lago en agradecimiento por alojarse en su casa durante su estancia en la ciudad.

La vitrina, de grandes dimensiones, y los focos led que lleva en su parte superior permiten apreciar los detalles y color del vestido, sin producir efectos caloríficos adversos, que serían perjudiciales para la correcta conservación de materiales tan sensibles como telas y bordados.

 

CE 15122 Pasaporte

Pasaporte (1926), Pieza del Mes de junio 2022

Para este mes de junio, que dedicamos a Portugal, hemos elegido este pasaporte, palabra que proviene del francés passeport, documento confeccionado por un gobierno que permite a sus ciudadanos salir de un país para ir a otro, fechado el 31 de julio de 1926.

Imagen de la entradaA lo largo de sus 32 páginas, con cubierta de color sepia, contiene, en su primera hoja, sello, su número (1032) y el nombre de la portadora, doña Gala Castellanos.  En ella se establece su razón de ser, que no es otra que permitir a su titular la posibilidad de desplazarse a Portugal. Su validez, un año.

Incluye una tarjeta con mapa, a color, de citado país, con indicación de Estoril en una cara, y en la otra, sello del Consulado luso en Badajoz.

Imagen de la entradaDesde el último cuarto del siglo XIX, se puso de moda tomar baños de mar y sol como remedio a algunos males. A su difusión contribuyeron la realeza y su séquito. A principios del siglo XX fueron habituales las crónicas, en periódicos, que relatan las salidas y llegadas de familias extremeñas hasta lugares de veraneo; las clases más privilegiadas se desplazarían hasta Estoril, para disfrutar de sus playas, Forte de São Teodósio, Casino…, y Cascais

A facilitar estos desplazamientos contribuyó el ferrocarril que pasaba por Badajoz con destino a Lisboa.

Es curioso reseñar que este pasaporte se emitió dos meses después del Golpe de Estado del 28 de mayo de 1926, en Portugal, protagonizado por un grupo de militares con objeto de derrocar el gobierno de la Primera República Portuguesa e instalar un régimen autoritario.

Estoril, freguesía de Cascais, a 25 kms de Lisboa, destacó por haber sido durante cierto tiempo el lugar, por kilómetro cuadrado, más poblado por la realeza en el mundo, a la vez que residencia de dictadores como António de Oliveira Salazar o el militar español José Sanjurjo Sacanell.

Este pasaporte fue donado por Susana Díaz del Diego, en julio de 2020.