Categoría Fondos museográficos

Un recortable de soldados, Pieza del Mes enero 2022

El juego y el juguete suelen ir unidos, aunque no necesariamente. Todos hemos jugado sin juguetes al escondite, a las adivinanzas, a las carreras, a pies quietos, etc.

Este mes exponemos un juguete diferente: un recortable de papel, muy comunes en los hogares europeos hasta mediados del s. XX.

Los había de diferentes tipologías: planos o bidimensionales y volumétricos. Entre los primeros destacan los impresos en una o dos caras, aunque podían llevar una pestaña que se doblaba y permitía mantenerlos erguidos. En el segundo grupo, se encuadran las maquetas tridimensionales.

Desde el punto de vista de la temática destacan soldados, muñecas, construcciones arquitectónicas (casa, iglesias, castillos), medios de transporte (coches, aviones, barcos), teatros, etc.

El que mostramos, plano y policromado, con título Sección de Asalto, pertenece a la Serie GRAN ILUSIÓN Nº 1, de Ediciones La Tijera, de Madrid, una de las editoriales pioneras en la impresión de recortables en España. Fundada por Francisco Atienza, se desarrolla entre 1924 y 1962, momento de máxima popularidad del juego recortable.

Tuvo una producción muy extensa, destacando el tema militar y la construcción civil. Populares fueron la Serie 5 (16 x 23 cm), la Serie 10 (23 x 33 cm) y la Serie 35 (35 x 21cm). Otras colecciones fueron Ilusión, Liliput, Gran Ilusión e Imperio.

La lámina expuesta, parcialmente recortada, medía 24 x 33 cm; su temática es militar, con representación de soldados en el campo de batalla, tanto de forma individual como en grupo. Se sostenían mediante tres pestañas amarillas y naranjas.

Los recortables tuvieron un indudable valor pedagógico. Se utilizaron para enseñar Historia, Geografía o Literatura. Se leían clásicos del teatro como Don Juan Tenorio o El mercader de Venecia, para luego representarlos en teatrillos de papel.

Estas láminas se convirtieron en un excelente vehículo cultural, siendo, además, buenos instrumentos para el desarrollo de las capacidades relacionadas con la representación espacial y la ejercitación de la motricidad fina.

El recortable expuesto, que forma parte de un lote, fue donado por Tomás Cabacas Hurtado en 2007.

Fotografía Consejo y empleados Caja Rural de Olivenza (1934), Pieza del Mes de diciembre 2021

En 1908, en Olivenza, cobra vida la Caja Rural, con sede en la Plaza de Santa María, basada en el principio” de la responsabilidad solidaria e ilimitada de todos sus socios”. Atendiendo a lo anterior, es lógico que, además de fomentar el ahorro, otras de sus funciones fueron el servir de ayuda y protección a los labradores, en momentos difíciles, e invertir en adecentar caminos como los que unían Olivenza con San Jorge de Alor, Villarreal o Santo Domingo de Guzmán que, posteriormente se cederían a la Diputación Provincial. En estos arreglos la inversión ascendió a 500.000 pesetas en 1933.

No se puede olvidar su labor social, destacando las subvenciones otorgadas al Hospital y Santa Casa de Misericordia, para la atención de enferm@s, y al Colegio de 2ª Enseñanza. Sanidad y enseñanza, dos de los grandes pilares en los que se volcó la Caja Rural.

Como se recoge en artículo del periódico HOY, del 23 de septiembre de 1934, tuvo un papel destacado a la hora de paliar los efectos negativos de la crisis de 1929.

Para depósito de cereales de sus socios disponían de almacenes donde se hallaban 60.000 fanegas de cereal; cada partida llevaba el nombre de su propietario.

En 1934 contaba con 770 socios, alcanzando un capital solidario, a 31 de diciembre de 1933, de 21.613.000 pesetas.

Como recuerdo, el Museo expone una fotografía de los componentes y empleados de su Consejo. Como Presidente Honorario, D. Julio Rincón Jiménez; Presidente Efectivo, D. Esteban Chacón Reyes; Vicepresidente, D. Luis Gómez González; Secretario, D. Guillermo Mira Fernández; Cajero, D. Marcial Gómez Castaño; como Vocales, D. Luis Ortiz Frois, Raimundo Llorente Leida, Juan Ruiz Pérez, Fernando Blasco de la Torre. Inspector, D. Eduardo Pitera Rodríguez.

CASER Residencial Olivenza reanuda el Programa Reminiscencia

Después de un largo parón debido a la pandemia, CASER Residencial Olivenza reanuda el Programa Reminiscencia, que se viene desarrollando, con la colaboración del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, desde 2013. Se unen al programa los usuarios del Centro de Rehabilitación Residencial (CRR).

Aprovechando noviembre, mes de santos y difuntos, se ha elegido como tema el luto. Para ello, se han cedido piezas del Museo (indumentaria, complementos, fotografías, recordatorios …), así como cartelería perteneciente a la exposición ‘Temos cá, ‘Temos lá celebrada en el Museo en 2017, y organizada por la asociación Limbo Cultura.

Con esta sencilla muestra se pretende estimular, en las personas con demencia, el recuerdo de cómo se vivía el luto antes y cómo se vive en la actualidad.

La capacidad del usuario del CRR será la pieza que encaje en el cerebro del residente con demencia ayudándole a dar la forma final en la narración del recuerdo, en un dibujo o en una fotografía. Todo ello se hará de la mano de Serafina Martín Cruz y Leonor Chamorro Mera, terapeutas ocupacionales de Caser Residencial Olivenza y CRR, respectivamente.

La reanudación de la actividad del Programa Reminiscencia ha contado también con la colaboración la Oficina de Igualdad de la Mancomunidad de Olivenza, a través del desarrollo del taller Mujeres Rurales, vidas dignas de ser contadas. Apoyándose en 25 fotografías también cedidas por el Museo, la tarde del 11 de noviembre, se hizo un recorrido por las pequeñas historias de las mujeres de nuestros pueblos, tratando de visibilizar cómo la socialización diferencial recibida por las niñas ha condicionado la vida personal y profesional de las mujeres.

En torno a una mesa, un café y unos dulces, se trataron temas como la virginidad, la falta de libertad para salir, el ocio en hombres y mujeres, la falta de conciliación familiar, el peso de las tareas domésticas o las trabas para ejercer una profesión u oficio fuera del hogar.

Esta actividad fue dirigida por Esther Silva Silva y Melanie Feu Carmona, técnicas de la Oficina de Igualdad de Olivenza.

El escultor Pedro Monago dona al Museo su obra «Declive»

La escultura «Declive»

El 2 de noviembre de 2021 el artista extremeño Pedro Monago García hizo entrega al Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza de una escultura en madera titulada Declive. Esta obra, realizada en 2014 en madera de nogal americano, representa el declive de la construcción. La parte inferior, tallada en bajorrelieve,  es una alegoría al dolor, al sufrimiento de la sociedad y a la hipocresía de la vida.

Monago nace en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1939, hijo de padres campesinos. Desde corta edad muestra su afición por el dibujo y el modelado en barro. Simultanea su trabajo de ebanista con el estudio de dibujo lineal en la Escuela de Artes y Oficios de su localidad. Mientras realiza el servicio militar en Las Palmas de Gran Canarias, asiste a la Facultad de Bellas Artes. Posteriormente, en Madrid, cursa estudios de decoración en la Academia de Fomento de las Artes y de la Estética, trabajando en varias empresas, hasta que en 1976 inicia una nueva etapa como industrial en la fabricación de muebles, dedicándose plenamente en la actualidad a sus grandes pasiones: la escultura y la pintura.

«Declive» puede admirarse en la planta alta del edificio, a la entrada de Arte Sacro

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en el extranjero (Milán, Colonia, Hong Kong …), con obra seleccionada en varios certámenes de Madrid y Castilla-La Mancha.

Para el artista la madera es un ente mágico y cálido que aviene como ningún otro a la escultura y aprovecha con maestría su textura, vetas y nudos. Emplea madera encerada y pulida de nogal autóctono o americano, caoba de Brasil, cerezo español, sipo …

Pedro Monago  es exigente y atento durante todo el proceso de creación: dibujo, modelado y talla. Él sabe que poco importa el esfuerzo de la ejecución, porque al final lo que cuenta es la expresión o la belleza de la obra de arte.

El Museo organizó una exposición dedicada a este escultor villanovense entre octubre y noviembre de 2015

Mesa de reconocimiento clínico, Pieza del Mes de noviembre 2021 

El 20 de noviembre de 1501 se instituyó, en Olivenza, la cofradía de la Misericordia, que contó con el beneplácito real. En principio sus hermanos se reunían en las dependencias de la Casa Consistorial; posteriormente en la iglesia de Santa María de la Asunción; desde 1520, en la ermita del Espíritu Santo. Anexo a ella, desde 1553, se inician las obras del Hospital.

Una de las prioridades de la Institución fue “o curativo de todos os enfermos e enfermas …”. A mediados del siglo XIX, en el interior de su recinto, atendió a más de 600 personas al año; fuera de él, seguro que fueron más. Por tal motivo contaba con un médico de dentro y otro de fuera; caso similar fue el de cirujano; también existía un enfermero, para varones, y una enfermera, para mujeres. A ellos y ellas cupo atajar enfermedades como tiña, tuberculosis, de tipo venéreas…, sin olvidar epidemias como las de cólera, sarna y fiebres palúdicas.

Por sus instalaciones pasaron médicos de la talla de Victoriano Parra, Miguel Jiménez de Santillana, Valeriano Cabral, Francisco Ramírez…, sin olvidar la gran labor de las Hijas de la Caridad, quienes se incorporaron el 5 de noviembre de 1886.

En homenaje a los 520 años de historia de la cofradía de la Misericordia, institución a la que tanto debe nuestra localidad, en diferentes campos, el Museo Etnográfico muestra esta mesa articulada, de reconocimiento clínico, realizada en hierro, que fue donada, en 1995, por los hermanos de la Santa Casa de Misericordia de Olivenza.

Pieza del Mes octubre 2021, proyector de cuerpos opacos

La escuela desde su origen como institución ha sido un escenario de construcción de sentidos y significados, por eso una de sus preocupaciones es que los alumnos sepan comprender e interpretar los temas y mensajes transmitidos por su maestro.

Según algunos psicólogos, como Piaget, el uso didáctico de un material incide positivamente en el proceso de enseñanza y aprendizaje, de ahí la gran importancia de la imagen.

Frente a los mensajes emitidos verbalmente, el uso apropiado de la imagen produce en los estudiantes una mayor facilidad de recuerdo. Pedagógicamente hablando, favorece este aprendizaje de una manera más agradable.

Este mes, el Museo muestra un proyector de cuerpos opacos, de latón y forma casi cúbica. Curiosa pieza, también llamada episcopio, destinada a proyectar láminas opacas sobre una superficie externa, es decir, permite proyectar sin ninguna preparación previa, documentos originales, páginas de libros, postales, dibujos, etc. Estos se colocan en una placa de madera ubicada en la parte trasera. Utilizaba el reflejo de la luz de dos bombillas internas sobre el objeto opaco, que, a su vez, es dirigida hacia una lente de proyección, cuyo enfoque se puede ajustar para cambiar el tamaño de la imagen.

En la frontal, figura una placa metálica que indica el fabricante o distribuidor: “Sucesores de Hernando”.

Los primeros proyectores de opacos fueron comercializados por empresarios alemanes en la segunda mitad del s. XIX.

En España, la Editorial o Casa Hernando, pionera en la edición de textos escolares, fue fundada por Victoriano Hernando Palacios, en 1828, en Madrid. Aunque su catálogo abarcaba varios géneros, se centraba fundamentalmente en libros para la educación y la enseñanza.

La empresa sufrió algunas transformaciones que afectaron a su nombre. Así el primero fue “Imprenta de Victoriano Hernando” (1828-1863); más tarde, entre 1863 y 1883, “Gregorio Hernando”, sobrino y heredero del fundador, y que formó sociedad con varios familiares; a su muerte (1883) pasó a denominarse “Viuda de Gregorio Hernando y Cía.”; en 1896 fue rebautizada como “Hernando y Cía.”; en 1902 se llamó “Perlado, Páez y Cía., sucesores de Hernando”, hasta que, en 1924, se convirtió en “Librería y Casa Editorial Hernando, S.A., hasta 1985.

La pieza fue donada en 1996 por el profesor Francisco Carrasco Rol, natural de Madroñera (Cáceres).

Un recorte de periódico (Diario Hoy,1934), Pieza del Mes de septiembre 2021

Como se sabe, en un principio, las ferias y fiestas de nuestra localidad se celebraban en el mes de septiembre, con una importante exposición agrícola ganadera, en el ejido de Ramapallas, mientras que en el centro de Olivenza se desarrollaban otras actividades.

Programa Oficial de Festejos

En el artículo del diario Hoy, de 23 de septiembre de 1934, se da cuenta de su duración, del 23 al 25 de dicho mes, con la siguiente programación:

  • Día 23, a las 7,00 horas, diana floreada a cargo de La Filarmónica; a las 12,00, reparto de pan entre los pobres; Destaquemos el encierro de toros, en el coso taurino, que se puede ver a unos precios que varían entre 0,50 y 0,25 céntimos de peseta, y cuya recaudación se destinará a la protección para la infancia. A las 16,00 horas se lidiarán ocho novillos de la ganadería de José Antonio Marzal para los diestros: Niño del Barro, Torerito de Triana, Cirujeta y Ritoré.
  • Día 24, a las 16,00 horas, novillada en la que actuará Juanita de la Cruz.
  • Día 25, a las 22,00 horas, quema de fuegos artificiales en el paseo de Juan Fuentes.

También se recoge una reseña sobre el origen del Hospital de la Caridad (Santa Casa de Misericordia) con una imagen de su fachada de entonces y un curioso anuncio de una casa de comidas de la época.

Durante estos tres días se disfrutaba de espectáculos cinematográficos y bailes como los que recoge Francisco González Santana en su artículo Sociedades recreativas y bailes populares en la Olivenza de antaño, que se publica en el libro Olivenza: antología Esencial.

Pieza del Mes agosto 2021: canicas o bolindres

Con el auge de los videojuegos, los smartphones y las nuevas tecnologías, las generaciones actuales han perdido la costumbre de practicar juegos tradicionales, tanto entre ellos como con sus padres. Sin embargo, a pesar de que las nuevas formas de entretenimiento tienen algunas ventajas, suelen presentar menos beneficios que las diversiones de épocas pasadas.

Estos juegos tradicionales han sido objeto de estudios exhaustivos. Permiten a los niños divertirse mientras corren, saltan, hacen ejercicio, se relacionan y disfrutan de la libertad de jugar en la calle. Es importante que perduren juegos como el escondite, saltar a la comba, la rayuela o truqui, la gallinita ciega, las chapas, torito en alto, pilla pilla, el pañuelo, etc., para seguir transmitiendo valores intelectuales y físicos tales como la amistad, el deporte, la creatividad, la imaginación, la frustración, el aprendizaje de reglas de juego, aprender a superarse, etc.

Uno de estos juegos populares muy practicado, hace décadas, durante la primavera y verano, es el de las canicas, al que queremos recordar exponiendo este mes unas de barro ubicadas en nuestra Sala de Juguetería.

Este juego, también llamado “bolindres”, es un juego de precisión en el que lo más importante es la puntería a la hora de tirar a la canica contraria.

Se necesitan, como mínimo, dos jugadores para que se desarrolle la actividad, así como una canica o bolindre por jugador. Esta podría ser de cristal, hierro o barro. Se necesitaba también un agujero en el suelo, denominado gua en el que hay que introducir las canicas.

Hay diferentes formas de jugar según las zonas e incluso el país. La forma de tirar también varía. Una de las técnicas más usadas es sosteniendo la bola entre los dedos pulgar y corazón (o índice) que es el que la lanza.

El juego comienza con una especie de preliminar para determinar el orden de tirada. Se colocan todos los jugadores a unos dos metros del gua y lanzan cada uno su canica. El jugador que sea capaz de introducirla en él o el que se aproxime más comenzará el juego. También se usa como juego preliminar una raya distante del gua unos metros, a la que se lanzan las bolas o canicas, comenzando el juego el que más cerca de la raya la deje. En caso de empate repiten los jugadores que lo han conseguido. Una vez hecho el juego preliminar comenzará el jugador que esté dentro del gua, colocándose los otros en un lugar que quieran alrededor del hoyo. El juego consiste en ir eliminando a tus rivales golpeando sus canicas con la tuya. Si lo consigue el jugador cuya bola ha sido golpeada pierde y debe entregarla al ganador.  Después para finalizar la tirada, debes meter la canica en el gua.

Grupo escultórico de juego de canicas en Getafe (Madrid)

El juego de las canicas se encuentra inmortalizado, por diferentes artistas, en la escultura pública de todo el mundo. En España, podemos ver grupos escultóricos en Valladolid, Burgos, Getafe (foto derecha), Gran Canaria, etc. También en una emisión filatélica en Mónaco en 1989.

Las canicas que mostramos fueron donadas por la familia Garrido Méndez en 1991.

Pieza del Mes de julio 2021: Ídolo oculado

En la sala de Arqueología de nuestro Museo se puede observar un ídolo oculado hallado mientras se realizaban las obras de excavación para edificar viviendas en las proximidades de la carretera que une Olivenza con la aldea de San Benito Abad, a escasos metros de un curso de agua cerca de la actual fuente de la Rala.

Se trata de una pieza de unos 5000 años de antigüedad, del Calcolítico, tallada en mármol pulimentado, de forma tronco piramidal, de 6,5 cms. de altura. Sobre ella se graban las cejas, enormes ojos, con su iris y pupila, y dos líneas curvas que se extienden por la parte posterior, donde también se aprecia un juego de líneas en zigzag que representan el pelo.

Artísticamente se relaciona con la figuración mobiliar aparecida desde el Paleolítico. En cuanto a su función se cree que son un símbolo, un modo de expresar la relación entre el pueblo y la religión; se enlazan con divinidades femeninas y con creencias centradas en el culto a la fertilidad, a la vida y muerte, vinculadas a sociedades agrarias.

En cuanto a su origen, existen dos hipótesis; unos afirman que nacen en las actuales provincias de Córdoba, Granada y Málaga, y de ahí se extienden, hacia el IV milenio hacia el nordeste peninsular y hacia el Alentejo, Évora y Lisboa; para otros, su origen se localiza en el nordeste peninsular y de aquí se desplaza hacia el sur y el oeste.

Sea como fuere, en el Museo se puede disfrutar observando una pieza de sobresaliente perfección, testimonio de nuestro pasado.

José Antonio Torrado González dona al Museo una maqueta de molino harinero hidráulico

Maqueta de molino harinero hidráulico

Una nueva pieza, maqueta de molino harinero hidráulico, típico del río Guadiana y sus afluentes , con todo tipo de detalles, se puede contemplar en la sala dedicada a Almazara , que servirá para recordar oficios pasados y vivencias.

Maqueta de molino cerrada

Se acompaña de un mapa en el que se ubican molinos harineros existentes en ambas márgenes del río y sus afluentes , así como de un cuadro con las partes y elementos de dichos molinos  que permiten comprender su funcionamiento.

Agradecemos a José Antonio Torrado González su gentil donación, que ayudará a conocer oficios pasados y recuperar parte de nuestra memoria.

Para más información se puede consultar el libro Los Molinos harineros del Guadiana fronterizo , de José Antonio Torrado González, publicado por la Excma Diputación de Badajoz, en 2002.