Categoría Fondos museográficos

Pieza del Mes septiembre 2020: afeitadora años 40

Desde siempre, el hombre ha empleado toda clase de medios para lograr una barba arreglada. Quitarse el pelo de la misma parece haber sido un deseo desde los más remotos orígenes, y los arqueólogos han encontrado pinturas rupestres que representan a hombres con y sin barba. Además, en muchos yacimientos se han encontrado conchas marinas y pedernales afilados que fueron las primeras cuchillas de afeitar.

Para los egipcios una cara bien afeitada era símbolo de categoría social, de hecho en las tumbas se han encontrado utensilios destinados a este fin. En Roma existían esclavos especializados en depilar. Los griegos encontraron en un cuerpo liso y sin pelo un ejemplo de belleza, juventud e inocencia.

La navaja recta fue el instrumento de afeitado durante siglos. Irritaba mucho la piel y provocaba muchos cortes. En el siglo XVIII y primera mitad del XIX se sucedieron una serie de navajas con protección de seguridad.

La primera y verdadera máquina de afeitar la inventaron los hermanos Kampfe en 1888. Protegía la cuchilla del contacto excesivo con la piel. Eran afeitadoras grandes y pesadas, y costaban tanto que cuando la cuchilla perdía el filo, no se tiraba, sino que se afilaba.

King Camp Gillette (1855-1932)

King Camp Gillette (1855-1932), empresario estadounidense, mejoró los diseños anteriores inventando, en 1895, la maquinilla de afeitar de cuchilla mucho más delgada y desechable, motivado por el empresario e inventor William Painter, quien le ofreció un sabio consejo: “fabrica algo que se use y se tire, y los clientes siempre tendrán que volver por más”. Esa cuchilla, que le costó 6 años crear, era de acero, afilada por ambos lados, se usaba varias veces antes de perder su filo y, después, se desechaba. También trabajó en la maquinilla en la que se insertaría dicha cuchilla. El diseño incluía varias piezas que formaban un cabezal y un mango para poder cogerla y sujetarla.

Al principio, los hombres eran reticentes al nuevo invento del señor Gillette, vendiendo, el primer año (1903), tan solo 50 maquinillas, pero, poco a poco, fue introduciéndose en casi todos los hogares, llegando a vender en pocos años varios millones de unidades.

La Primera Guerra Mundial sirvió para lanzar definitivamente su invento, debido a que el gobierno de Estados Unidos adquirió para sus soldados en el frente 3,5 millones de maquinillas y más de 32 millones de cuchillas.

La gran depresión de 1929 se llevó su imperio económico a la quiebra. El inventor murió frustrado en 1932. Su nombre, sin embargo, quedó, hasta convertirse casi en sinónimo de la hoy imprescindible afeitadora.

El Museo este mes quiere mostrar una sencilla máquina de afeitar de hojas desechables de los años 40, de la marca Mezquita. Se presenta desmontada en un pequeño estuche de metal cromado y se acompaña de una cajita rectangular donde se guardaban las cuchillas, que no conserva.

Fue donada al Museo por Francisco González Santana en 2011.

«Guitarra Abierta», de Pepe Yagües, Pieza del Mes agosto 2020

Aguafuerte «Agua de lunas»

Durante el mes de agosto 2020, el Museo quiere mostrar, como pieza de mes, esta obra titulada GUITARRA ABIERTA,  realizada por Pepe Yagües. Esta pieza es un homenaje que el artista rinde, en 1999, a la creación literaria de Federico García Lorca. Por tal motivo, dio forma a 65 guitarras, la que se admira es la número 46, que se presenta en una cubierta de madera, cobre y hierro. En su interior se encuentra un libro con 17 poemas de Lorca, ilustrados con sendos aguafuertes y aguatintas.

Pepe Yagües en su estudio

Pepe Yagües nace en 1968 en Molina de Segura (Murcia). Inicia sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia en 1985, continuándolos, en 1987, en la Facultad de Bellas Artes de Granada. Obtuvo la licenciatura en Técnicas de Grabado y Estampación por la de la Universidad de Valencia en 1992.

Ha celebrado exposiciones individuales en Murcia, Valencia, Barcelona, Bruselas,  Düsseldorf, Colonia, Nüremberg, Weimar y en varias ciudades de Estados Unidos. En el Guggenheim de Nueva York ha participado, junto a otros artistas, en la exposición El Arte de Curar, con el fin de recaudar fondos para la O.N.G. Médicos del Mundo. Otras exposiciones suyas han sido Mal de amores, en la Galería Marwan Hoss, en París, o Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en la Casa de América, en Madrid.

Para Pepe Yagües los minotauros son símbolos de aquello que la sociedad oculta; en ellos conviven magia, lógica, irracionalidad y un erotismo donde se confunden animalidad y humanidad. Son minotauros machos, hembras, saeta, quizá para escapar del dédalo e imitar a Ícaro; son figuras amables, tímidas, inocentes y a la vez burlonas. Alegoría y fantasía cobran vida gracias a la imaginación del autor.

Aguatinta «Memento»

Sus materiales preferidos son el hierro, madera y resina, pero también piezas viejas que encuentra por la calle y reconvierte.

Con esta escultura, el Museo quiere rendir homenaje a García Lorca, asesinado en agosto de 1936, “el poeta español más amado y traducido de todos los tiempos”, según comenta Ian Gibson.

Esta obra, poesía para los sentidos, fue donada por Manuela Brioa Cordón en 2013, tras la exposición dedicada en Olivenza a este artista murciano.

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Pieza del Mes julio 2020: tallos de laminaria o dilatadores uterinos

La dilatación, en un parto, consiste en la desaparición del cuello uterino y en su ensanchamiento progresivo hasta alcanzar un diámetro de, aproximadamente, diez centímetros.

También facilita el acceso a la cavidad endometrial cuando es necesario introducir instrumentos quirúrgicos para intervenciones intrauterinas como el aborto.

Antes de la generalización del uso de fármacos para conseguir la dilatación, si el cuello uterino no lo hacía por sí solo, se utilizaban, entre otros métodos, unas barras llamadas tallos de laminaria. Se presentaban, como podemos ver en las que muestra el Museo, de diferentes grosores, unos 6 cms de largo y un hilo en uno de sus extremo.  Aunque parecían de madera, estaban compuestos por algas marinas desecadas y comprimidas que, al estar en contacto con las secreciones uterinas, absorbían fluido y se expandían gradualmente produciendo la dilatación.

La colocación de los tallos de laminaria en el cérvix uterino se realizaba con pinzas de Forester, dejando los hilos asomar por el orificio cervical.

Se empleaban en el aborto para poder meter la legra y raspar el interior; y en el parto para iniciar la dilatación y continuar rompiendo la bolsa. Si bien no alcanzaban el total de dilatación hasta las 12-24 horas, es cuantificable un efecto clínico después de tres horas.

Hay que remontarse a la antigüedad para tener conocimiento de la práctica de dilatación en ginecología. En el Papiro de Ebers (1500 a.C.) ya se describían sustancias abortivas que de alguna manera producían dilatación. Las sondas greco-romanas se introducían en la vagina. En 1844, Simpson realizó trabajos de dilatación con esponja comprimida, y, en 1862, Mario Sims sustituyó este método por el tallo de laminaria, que se hizo popular rápidamente gracias a las grandes ventajas frente a la esponja, que producía muchas infecciones. El tallo, en cambio, por su forma compacta, era más fácil de esterilizar.

Este método de dilatación uterina fue reemplazado por otros más modernos, utilizándose en la actualidad alternativas farmacológicas más efectivas.

Estos tallos dilatadores, ubicados actualmente en la Consulta Médica, fueron donados por la familia Rodríguez Ramírez en 1993.

Nos acercamos a la obra «Paisagem de Escatelar», de Simão Frade da Veiga

Simão Frade da Veiga

La inestabilidad política que vivió Portugal tras la Revolução dos Cravos, 25 de abril de 1974, además de provocar la caída de la dictadura salazarista, originó graves conflictos, en los campos del sur del país, entre grandes propietarios y asalariados pues estos reclamaban una reforma agraria, aprobándose unas leyes, para ello, el 4 de julio de 1975.

Simão Frade da Veiga como «cavaleiro»

Los propietarios no estaban dispuestos a renunciar a lo que era suyo; el conflicto estaba servido; se produjeron graves enfrentamientos en Coruche, Montemor-o-Novo y Portalegre, tres ciudades cercanas a las propiedades de Simão Frade da Veiga (1878-1963), pintor formado en la Academia de París y discípulo de José Malhoa. Prolífico artista, destacó por una pincelada suave con la que recreó costumbres, formas de vida, paisajes, caballos y toros del Alentejo y Ribatejo.

La obra que nos ocupa, junto a otras, fue decomisada en la frontera de Caya, el 8 de febrero de 1976, y entregada a nuestro Museo en 1996. Óleo sobre lienzo, de 23 x16 cms., en cuyo reverso se puede leer Recordação da semana do 14 de fevereiro (Escatelar, 1945) y, cubierta por el marco, la firma de Simão Frade da Veiga. Con una pincelada fluida, donde destaca la combinación de tonos verdes, grises y marrones sobre un fondo casi blanquecino, esenciales para conseguir la perspectiva, el artista nos presenta algunas de las dependencias de la heredad de Escatelar.

Portugal, al que dedicamos el mes de junio 2020, ha destacado en muchas disciplinas a nivel internacional, gracias a personas, como Simão Frade da Veiga, quienes han luchado para dar a conocer la cultura de un pequeño gran país.

 

Comentario obra Simão Frade da Veiga ¿Herdade do Pedrogão?

La inestabilidad política que vivió Portugal tras la Revolução dos Cravos, 25 de abril de 1974, además de provocar la caída de la dictadura salazarista, originó graves conflictos, en los campos del sur del país, entre grandes propietarios y asalariados pues estos reclamaban una reforma agraria, aprobándose unas leyes, para ello, el 4 de julio de 1975.

Los propietarios no estaban dispuestos a renunciar a lo que era suyo; el conflicto estaba servido; se produjeron graves enfrentamientos en Coruche, Montemor-o-Novo y Portalegre, tres ciudades cercanas a las propiedades de Simão Frade da Veiga (1878-1963), pintor formado en la Academia de París y discípulo de José Malhoa. Prolífico artista, destacó por una pincelada suave con la que recreó costumbres, formas de vida, paisajes, caballos y toros del Alentejo y Ribatejo.

La obra que nos ocupa, junto a otras, fue decomisada en la frontera de Caya, el 8 de febrero de 1976, y entregada a nuestro Museo en 1996. Óleo sobre lienzo, de 30 x 20,5 cms., carece de título, pero aparece firmada por su autor. Se caracteriza por una pincelada sencilla, donde la perspectiva se consigue a través de la aplicación de diferentes colores, acercándonos a una heredad, posiblemente la de Pedrogão, con su plaza de toros y otras dependencias, contrastando el verdor de la arboleda con el amarillear del campo.

Pieza del Mes junio 2020: obra pictórica «O rapaz e o burro”

Como parte de un amplio programa de actividades virtuales organizadas durante todo el mes para celebrar  el día de Portugal (10 de junio), desde el Museo se ha decidido exponer el cuadro O rapaz e o burro, obra del pintor naturalista portugués Simão Frade da Veiga.

Simão (1878-1963), propietario de heredades (fincas) en Lavre, Coruche y Setúbal, fue pintor naturalista, formado en la Academia de París; también fue discípulo de José Malhoa, pionero del Naturalismo en Portugal.

De Simão destacan sus retratos, pinturas de animales, paisajes, costumbres y formas de vida del Alentejo y Ribatejo. En 1913 obtuvo la medalla de oro de la exposición de la Sociedad de Bellas Artes de Lisboa.

Fue un pintor prolífico, pero casi desconocido para el público pues la mayoría de sus pinturas pertenecen a colecciones privadas. Una de ellas es O rapaz e o burro, óleo sobre tabla.

Este cuadro, junto a otros 15, fue decomisado al pasar por la frontera de Caia, en 1991. Cinco años después fueron entregados al Museo Etnográfico Extremeño González Santana por la Agencia Tributaria.

Es nuestro objetivo que esta pintura nos ayude a profundizar en la figura de Simão Frade da Veiga, a la vez que descubrir un poco más sobre su procedencia.

Pieza del Mes mayo 2020: brazalete de Primera Comunión

Cada año, el mes de mayo trae consigo la celebración de la Primera Comunión por parte de muchos niños. Aunque es una celebración muy común en España, no todos saben desde cuándo se celebra tal y como la conocemos.

La tradición de recibir la Primera Comunión, característica de la religión católica, pero también de algunas otras religiones, tiene su origen en el Concilio de Letrán de 1215, que determinó que los menores de edad que tuvieran entre 12 y 14 años podrían recibir este sacramento. La ceremonia empezó a celebrarse entre nobles y burgueses, pero es en los siglos XIX y XX cuando se consolida como una ceremonia extraordinaria en la vida de los católicos.

Para recibir el sacramento de la Comunión es requisito obligatorio haber recibido el del Bautismo y haber confesado los pecados y recibido el sacramento de la Penitencia. También es necesario tener una preparación o curso llamado catequesis, que en la actualidad dura dos años, y que no es otra cosa que la enseñanza del catecismo. La edad de los niños para recibir la Primera Comunión está en los 9 años.

Es a principios del siglo XIX, cuando comienza la costumbre de que los niños que fueran a comulgar por primera vez vistieran un traje nuevo para presentarsedignamente ante el altar, según relata el historiador Juan Eslava Galán.

A comienzos del siglo XX se va imponiendo el color blanco, símbolo de inocencia y pureza. Según Eslava Galán, lo trajes específicos de Primera Comunión comienzan a confeccionarse  a partir de los años 20.

En las niñas eran frecuentes los trajes de corte sencillo y color blanco, que poco a poco se iban haciendo más elaborados, incorporando vuelo a las faldas y las clásicas lorzas.  En los niños, el traje de marinero fue el que más se impuso, quizás por ser en su mayor parte de color blanco, más sencillo y accesible para todos.

En los años de la posguerra, en las familias de bajo nivel económico, la Primera Comunión se hacía con la ropa de los días festivos. Después de la misa, se iba a casa donde se invitaba a chocolate con churros o dulces variados a los familiares más allegados. Posteriormente se visitaban las casas de los vecinos para enseñar el traje y entregar la clásica estampa de Comunión. A cambio recibían un regalo en forma de dinero.

Hubo una época en la que era costumbre que niños y niñas vistieran hábitos para recibir el Cuerpo de Cristo, así era frecuente ver a los varones vestidos de fraile y a ellas de monja.

Dentro de la indumentaria, los complementos eran parte importante, como guantes blancos, rosarios, misales, limosneras y, algo más antiguos, los brazaletes y las bandas.

El Museo expone uno de esos complementos. Se trata de un brazalete de color blanco, realizado con una cinta, que se fija a uno de los brazos formando un lazo con dos caídas, rematadas por flecos de metal dorado. En ellas se dibuja a color un racimo de uvas con la frase “Día Feliz”, y un cáliz sobre el que gotea un corazón rojo. Este complemento se utilizaba a principios del siglo XX, en un primer momento, para distinguir que el niño estaba vestido para recibir la Primera Comunión, aunque no llevara traje para la ocasión. Posteriormente, por tradición, se luce junto al resto de complementos, hasta su desaparición en los años 50/60.

Pieza del Mes abril 2020. Panel de azulejos

La cerámica siempre ha tenido gran arraigo en nuestra localidad. Las dos iglesias parroquiales, la ermita del Espíritu Santo, los pasos, los remates de muchas casas nobiliarias, el Museo Etnográfico Extremeño González Santana, el antiguo nombre de la calle Díaz Brito, rua dos Oleiros, son testigos de ello.

Este mes, y aún en cierre preventivo para prevenir la propagación del COVID 19, el Museo quiere mostrar, como pieza del mes, el panel de azulejos existente a la entrada de las dependencias de la casa burguesa. Este cartel estuvo situado en la vivienda de Ventura Ledesma Abrantes, en Estoril, en la Travessa de Olivença. En él se lee, entre otras cosas:

ESCUTA

NESTE CASAL, VIVE A VENTURA E A ESPERANÇA

DA HISTÓRIA PATRIA! NÃO PERTURBES A SUA PAZ!

SE ÉS MEU AMIGO- DEUS TE GUIE!

SE ÉS PORTUGUÊS-DEUS TE GUARDE!

SE ÉS ALENTEJANO- DEUS TE SALVE!

MAS SE ÉS DE OLIVENÇA!

 ENTRA, MEU IRMÃO-ESTA CASA É SEMPRE TUA!

Con él queremos recordar a Ventura Ledesma Abrantes (Olivenza 1883, Estoril 1956).  Su abuela, natural de Torres das Vargens (Portugal), emigró y se casó en Barcarrota, no obstante la pareja fijaría su residencia en Olivenza, donde el padre de Ventura ejercería como barbero.

No se sabe la fecha exacta en la que Ledesma Abrantes, “pela sua posição pró-portuguesa é malquisto pelas autoridades oliventinas”, emigra a Lisboa, estableciéndose como librero, actividad que le permitiría actuar como representante del país luso en las exposiciones de libreros de Sevilla, Barcelona y Florencia.

Su nombre aparece ligado a la fundación de la Universidad Livre de Lisboa, en 1912, o a la “abertura, em 1931, da primeira Feira do Livro de Lisboa”.

 En 1938 fundó la Sociedad Pro-Olivença, con la que pretendía presionar a la clase política salazarista para que asumiese la causa de la pérdida de Olivenza, germen del Grupo dos Amigos de Olivença (1944), y de la revista Olivença.

 Se separaría de él poco después creando el Círculo de Estudos Históricos de Olivença, y dando vida a la revista Anais da velha vila portuguesa de Olivença. El Círculo desapareció tras la muerte de su fundador.

En 1954 vio la luz su libro O Património da Sereníssima Casa de Bragança em Olivença, imprescindible manual para conocer la historia de nuestra villa.

Pieza del Mes de marzo 2020: libro de papel de fumar

Fumador de pipa holandés. Grabado, 1786

A mediados del siglo XVIII se había extendido en España la costumbre de fumar tabaco traído de América. Sin embargo, en Europa era un producto sumamente caro para fumarlo en las hojas de la planta, por lo que mucha gente optaba por consumirlo en forma de polvo o envuelto en papel de periódico.

Los emprendedores de aquella época, para evitar que aquel grueso papel con tinta fuera fumado, idearon un papel más fino, blanco y en grandes hojas del tamaño del pliego (doble folio), que el fumador podía cortar a gusto y necesidad.

A comienzos del siglo XIX la moda del tabaco en polvo decae. Se extiende la costumbre de su liado y con ella nace la necesidad de servir el papel con un tamaño más adecuado a los cigarrillos.

El mercado español de papel de fumar tenía dos sectores: las fábricas de tabaco y el consumidor que liaba cigarrillos. El primero, destinado a la fabricación de cigarrillos y el segundo, destinado a liar tabaco por parte del usuario. Este mercado consolidó el desarrollo de los talleres de libritos de papel de fumar, existente desde inicios del siglo XIX.

Cartel Publicitario. Papel de Fumar Bambú (1929)

Capellades, en Barcelona, y Alcoy, en Alicante, son las dos ciudades en las que se inicia este mercado en España, aunque la principal concentración de talleres se dio en la Comunidad Valenciana.

El catálogo de los fabricantes de papel de fumar era extenso. Se podían distinguir por la materia prima (algodón, hilo, cáñamo, paja de trigo o arroz); por el color y/o aroma (balsámico, de regaliz, caña de azúcar, etc); por si estaban engomados o no.

En la política de diferenciación del producto fue importante la incorporación de la marca. Siendo las de Capellades y Alcoy las dominantes. Eran un referente de excelencia y un instrumento para alcanzar el éxito comercial.  Las pequeñas empresas compraban el papel a los fabricantes para luego vender sus productos con marca propia.

Entre las marcas destacadas a comienzos del s. XX estaban Bambú (Alcoyana) y Smoking (Catalana).

Exponemos como pieza del mes, un librito de la marca Bambú, de Sobrinos de R. Abad Santonja, de Alcoy. El papel, extra fino, se presenta engomado y con marca de agua.

Interior fábrica Papeleras Reunidas (Alcoy)

La marca Bambú se crea en 1907 en la fábrica de Rafael Abad Santonja. Soltero y sin descendencia, fallece en 1911, siendo sus sobrinos y herederos, Rafael, Francisco, Emilio y Milagros Silvestre Abad, los que continuaron explotando hasta 49 marcas de papel de fumar bajo la razón social de Sobrinos de Don Rafael Abad Santonja.

El auge del consumo de papel de fumar y el éxito de la marca Bambú, propició lo que posteriormente sería la conjugación de todas las fábricas de papel de fumar de Alcoy con el nombre de Papeleras Reunidas, S. A.   

        En la actualidad hay un florecimiento de este tipo de presentación, dado que el alto precio de las cajetillas de tabaco ha hecho que el público vuelva a liar cigarrillos a mano o con máquinas caseras.

Perros de caza activan emociones

El pasado 18 de febrero de 2020, en la residencia de mayores CASER, de Olivenza, un total de 50 residentes pudieron disfrutar de una jornada de terapia con perros, actividad enmarcada en el programa REMINISCENCIA, que llevan a cabo este centro y el Museo Etnográfico Extremeño González Santana.

Un momento del Taller

A través de este programa, una vez que las facultades mentales comienzan a fallar, cobran especial relevancia los recuerdos lejanos,  es ahí cuando entra en juego REMINISCENCIA, que permite revivir recuerdos, relatar hechos y vivencias a través de un estimulo. Es así como  CREAMOS EMOCIONES.

En este mes de febrero, el Museo Etnográfico ha llevado hasta CASER Residencial material relacionado con la actividad cinegética. Tanto los residentes como sus familiares se han emocionado retrocediendo al pasado.

El broche a este taller lo ha puesto la jornada de terapia con perros de caza que ha conseguido estimular las capacidades de nuestros mayores. Sus caricias y sonrisas eran muestra de su felicidad, la de sus familiares y cuidadores.

Queremos agradecer a la Federación Extremeña de Caza, y concretamente a José Manuel Mora Mota, su implicación para poder llevar a cabo esta actividad. Una vez más la Federación  demuestra  su capacidad de servicio y utilidad pública para con personas a las que tanto debemos.