Categoría Fondos museográficos

Fotografía Romería San Isidro, Pieza del Mes de mayo 2022

La palabra romería viene de romero, nombre con el que se designa a los peregrinos que se dirigen a Roma y, por extensión, a cualquier santuario, en carros engalanados, a caballo o a pie, que se ubica en un paraje campestre.

La romería más antigua que se constata en nuestra localidad es la que tenía lugar en la aldea de San Jorge de Alor, a la que acudían vecinos de dicha aldea y de Olivenza.

Con el paso de los años y la creación de la Hermandad Sindical de Labradores de San Isidro se comenzó a disfrutar de esta romería en nuestra villa, el 15 de mayo de cada año. Algunas de sus canciones fueron recogidas por Borrallo Gil [1].

Bien temprano los romeros se desplazaban a la iglesia de Santa María Magdalena a escuchar misa, dejando en la puerta principal los carros engalanados para la ocasión. Una vez terminado el acto litúrgico, al son de guitarras y otros instrumentos se dirigían hacia la ermita que se había construido para tal fin en la finca Monte Nuevo, a unos 4 kms. de la localidad, en dirección a Puente Ajuda. El propio Ayuntamiento contribuyó a su edificación con 200 pesetas. En su interior, la imagen de San Isidro que se sacaba en procesión para bendecir los campos. Terminada esta, se solían efectuar concursos de poda de encinas, de labrado con mulas, a la carroza más hermosa…

Construido el pantano de Piedra Aguda, en 1956, la romería pasa a celebrarse en las inmediaciones del embalse.

La fotografía pertenece a Ricardo Martínez Teodoro, fotógrafo de calle, nacido en Badajoz en 1912. Sin residencia fija, ni estudio abierto, paseó su cámara por Olivenza, Talavera la Real, Zafra, Montijo, Almendralejo, La Torre de Miguel Sesmero, Alburquerque, Badajoz, etc. durante la década de los 50.

[1] BORRALLO GIL, T.: Coplas para la romería de san Isidro. En revista 65 años de Folklore (2003). Olivenza, p. 19

Una selección de nuestras piezas en el 120º aniversario de los Congresos Obreros de Torre de Miguel Sesmero

La historia del movimiento obrero en Extremadura hunde sus raíces en Torre de Miguel Sesmero, localidad que conmemora el 120º aniversario de la celebración de los congresos obreros (1902-1903).

La Luz de los Obreros, organización anfitriona de la asamblea de aquel entonces, reunió a delegados de veintiún pueblos de la provincia de Badajoz que representaban a unos catorce mil asociados.

Para conmemorar esta efeméride, el ayuntamiento torreño ha organizado entre el 23 y el 30 de abril de 2022 su ya tradicional Primavera Cultural, ofertando una rica y variada programación con artesanía, actuaciones musicales, representaciones teatrales, proyecciones de cine, presentaciones de libros o encuentros con escolares, entre otras.

Programa de actividades 120º Aniversario Congresos Obreros Torre de Miguel Sesmero

El Museo Etnográfico Extremeño González Santana participa en esta ocasión cediendo una selección de aperos agrícolas y herramientas de varios oficios procedentes de sus colecciones para la exposición Un paseo por el pasado, que se complementará con una muestra de fotografías de la época.

 

Bicicleta Orbea, Pieza del Mes de abril 2022

Este mes, con el objetivo de promocionar los desplazamientos sostenibles, exponemos una bicicleta de la marca Orbea, de color verde, donada por Emilio Galván Salguero y con matrícula: DIPUTACIÓN PROVINCIAL BADAJOZ/ARBITRIO PROVINCIAL DE RODAJE/0696.

Repasando la historia de este saludable medio de transporte, es cierto que hay evidencias, discutibles, sobre la existencia de bicicletas antes de 1800, pero es un hecho aceptado que el alemán Karl Dreis inventó, en 1817, el primer vehículo dirigible con dos ruedas en línea, propulsado por un humano. No tenía pedales, ni cadenas, ni frenos, sino que avanzaba y frenaba con los pies. Disponía de un sillón y un rudimentario manillar con un sistema de dirección bastante aparatoso. Se llamó Draisina.

Durante la década de 1860, Pierre Michaux modifica la Draisina y desarrolla la primera bicicleta de dos ruedas verdaderamente popular, introduciendo los pedales en la rueda delantera, además de un manillar giratorio.

Los cambios acaecidos, durante los años siguientes, consistieron en aumentar el tamaño de la rueda delantera ya que, al ser transmisión directa, cuanto más grande era esta, más se avanzaba a cada pedaleo. A su vez, la trasera era cada vez más pequeña para quitarle peso al velocípedo, como se le llamó al invento del Michaux.

En 1879, Jame Starley aumenta aún más el diámetro de la rueda delantera con el objetivo de conseguir más velocidad con menos peso, pero también con menor equilibrio. Su modelo era conocido como pany farthing, en relación al tamaño de dos monedas: el penique (Penny) y el cuarto de penique (Farthing).

Este modelo tampoco resultaba práctico por su difícil conducción y peligrosidad.

En 1885, John Kemp Starley crea la bicicleta de seguridad (Safety Bicycle), con las dos ruedas del mismo tamaño. Era muy parecida a una bicicleta urbana actual. Los pedales, unidos a una rueda dentada, a través de engranajes y una cadena de transmisión, movían la rueda trasera. Este modelo se extendió rápidamente por todo el mundo industrializado y su precio, gracias a la fabricación en serie, se fue abaratando cada vez más. Fue la primera bicicleta con pedales patentada como tal.

En 1888, John Boyd Dunlop desarrolla el neumático con cámara de aire. En Francia, los hermanos Michelín crearon un neumático desmontable y, en Italia, Giovanni Battista Pirelli hizo lo mismo.

Los orígenes de la marca Orbea se remontan a mediados del s. XIX, en Éibar (País Vasco), donde cuatro hermanos, Casimiro, Juan Manuel, Mateo y Petra, fundan, en 1840, Orbea Hermanos, con el objetivo de dedicarse a la fabricación de revólveres de pistón, cartuchos y pistolas.

El año 1895, marca el final de una etapa con el fallecimiento de sus fundadores. La empresa pasa a ser Orbea y Cía., y pronto se convirtió en uno de los principales fabricantes de arma corta en España.

En 1924, recupera el nombre original, Orbea Hermanos, que continúan con el negocio de armas, introduciendo herramientas y máquinas.

A finales de los años 30, con Esteban Orbea, la empresa pasa a denominarse Orbea y Cía., S. A., abandonando la producción de armas de fuego. En vísperas de la Guerra Civil, Orbea produce prensas, tornos, fresadoras, taladros, etc., y comienza a fabricar bicicletas.

Los conocimientos adquiridos durante años, creando y diseñando tubos para cañones de armas cortas, no solo les facilitó la entrada en la industria del ciclismo, sino que les permitió elaborar los mejores cuadros de bicicletas.

Tras la Guerra Civil, la empresa vivió años de bonanza económica. Crónicas de la época cifran en 250.000 bicicletas Orbea, en circulación, por las carreteras españolas. Sin embargo, a medida que el siglo XX avanzaba, los métodos de la marca se quedaban obsoletos. Por eso, en 1969, la familia Orbea decide dejar el negocio. Sus trabajadores acuerdan seguir con él y es así como nace Cooperativa Orbea.

En la actualidad, sigue produciendo distintos tipos de bicicletas, de montaña, de carrera o de paseo, multitud de accesorios para ciclistas, así como patrocinando equipos ciclistas profesionales. Siempre apostando por la innovación e inclusión de nuevas tecnologías en sus productos.

Un rollo de pianola, Pieza del Mes de marzo 2022

La pianola es un instrumento musical con el mecanismo de un piano, al que se incorporan elementos mecánicos para permitir la reproducción automática de la música perforada en un rollo de papel. La pianola/piano permite tanto su ejecución manual por un pianista, como su ejecución automática mediante el rollo perforado.

Nace a finales del s. XIX, en EEUU. Sus años dorados fueron las tres primeras décadas del s. XX, en las que muchos géneros bailables inundaron los salones de recreo, cafés y otros lugares públicos de esparcimiento.

Tuvo una importante difusión entre las clases medias y altas del país, ya que no estaba al alcance de cualquier bolsillo.

El primer fabricante de estos rollos, en España, fue Joan Baptista Blancafort que abre, en 1905, la fábrica “La Victoria”, en la localidad barcelonesa de La Garriga.

El rollo de pianola, que mostramos como pieza del mes, pertenece a la mencionada fábrica, con número de publicación 5782. Se trata de la obra titulada El Capricho de una Reina, escrita por Antonio Paso y Antonio Vidal, y música de Soutullo y Vert. Esta caricatura de opereta en dos actos fue estrenada en el Teatro de Apolo, el 17 de mayo de 1919.

Sobre un cilindro central de madera negra se enrolla el papel perforado, de 88 notas (nº de notas estándar a partir de 1908). Tomando como base la partitura original, las notas se reflejan en el papel y se diseñan las perforaciones. Cada una equivale a un orificio. Además, presenta una anotación en la cinta, referente a la velocidad: “70 Allegretto Mosso”, así como las instrucciones de uso en francés, español e inglés. El papel se fija al mecanismo de la pianola mediante una arandela metálica. El rollo se guarda en una caja rectangular con indicaciones de la marca en la tapa.

Cabe decir que la pianola fue el primer sistema que permitió una difusión masiva de música (clásica, ópera, música regional, zarzuela, etc.) y uno de los primeros artefactos concebidos para la comercialización de un soporte sonoro grabado. Su transcendencia histórica quedó difuminada por la industria del disco.

Esta curiosa e interesante pieza fue donada por Alonso Rubio Muñoz, en 1993.

El Programa Reminiscencia empieza 2022 con Canal Extremadura Radio

 

El viernes, 11 de febrero, de 17,00 a 18.00 horas, y el lunes 14, a la misma hora, el programa Palabras Mayores, de Canal Extremadura Radio, un espacio para la población senior, en el que se abordan temas de actualidad, nos acercó a los recuerdos de nuestros mayores sobre los antiguos programas de radio: telenovelas, noticias, deportes, anuncios… Todo ello ha sido grabado en las instalaciones de CASER Residencial, contando con la presencia de residentes, personas del Centro Residencial de Rehabilitación, Terapeuta de CASER y personal del Museo Etnográfico Extremeño González Santana. El domingo, 13 de febrero, Día Mundial de la Radio a las 21,00 horas, se llevará a cabo una redifusión del programa del viernes.

De la mano de la periodista Guadalupe Jerez, durante más de dos horas, y utilizando un decorado a base de antiguas radios propiedad del Museo, se han rescatado recuerdos, sentimientos y testimonios de nuestros mayores, que os invitamos a escuchar.

Primera parte: usuarios de Caser Residencial Olivenza hablan sobre sus recuerdos y la radio de antaño

Segunda parte: usuarios del Centro Residencial de Rehabilitación y personal del Museo Etnográfico Extremeño González Santana y Caser Residencial Olivenza hablan sobre la actualidad de la radio y el programa Reminiscencia 

Pieza del Mes de febrero 2022: glande o proyectil de honda

Su nombre proviene de ”bellota”, glans, por su forma, aunque no fue la única morfología, pues también podían ser bicónicos, husiformes o naviformes, cada tipo se puede subdividir en función de su peso, perfil, retoques, etc.

Sus orígenes se remontan a la Prehistoria y su uso en el ejército griego se atestigua en los siglos VI y V a. C. Entre los pueblos que destacaron por su utilización mencionemos a los honderos baleares, a quienes desde muy pequeños se les adiestraba en su empleo. La etimología de la palabra Balear viene a significar lanzar.

Los materiales más empleados por el ejército romano para producir este tipo de proyectil fueron la arcilla, utilizada para provocar incendios durante los asedios, y el plomo, el más habitual, con un tamaño entre 2 y 7 centímetros y un peso medio de 40 a 50 gramos. Normalmente se fabricaban con moldes de arcilla.

Solían lanzarse con hondas de doble tira, de cuero o fibras vegetales, y una pequeña pedrera o bolsa donde se colocaba el proyectil. Tres eran los tipos de honda: la corta, que alcanzaba 20 a 25 metros; la media, unos 60 metros; la máxima o larga, 200 metros. No obstante, la longitud del lanzamiento dependía no solo del tipo de honda y del peso y forma de proyectil, sino también de la fuerza y habilidad del hondero.

Un recortable de soldados, Pieza del Mes enero 2022

El juego y el juguete suelen ir unidos, aunque no necesariamente. Todos hemos jugado sin juguetes al escondite, a las adivinanzas, a las carreras, a pies quietos, etc.

Este mes exponemos un juguete diferente: un recortable de papel, muy comunes en los hogares europeos hasta mediados del s. XX.

Los había de diferentes tipologías: planos o bidimensionales y volumétricos. Entre los primeros destacan los impresos en una o dos caras, aunque podían llevar una pestaña que se doblaba y permitía mantenerlos erguidos. En el segundo grupo, se encuadran las maquetas tridimensionales.

Desde el punto de vista de la temática destacan soldados, muñecas, construcciones arquitectónicas (casa, iglesias, castillos), medios de transporte (coches, aviones, barcos), teatros, etc.

El que mostramos, plano y policromado, con título Sección de Asalto, pertenece a la Serie GRAN ILUSIÓN Nº 1, de Ediciones La Tijera, de Madrid, una de las editoriales pioneras en la impresión de recortables en España. Fundada por Francisco Atienza, se desarrolla entre 1924 y 1962, momento de máxima popularidad del juego recortable.

Tuvo una producción muy extensa, destacando el tema militar y la construcción civil. Populares fueron la Serie 5 (16 x 23 cm), la Serie 10 (23 x 33 cm) y la Serie 35 (35 x 21cm). Otras colecciones fueron Ilusión, Liliput, Gran Ilusión e Imperio.

La lámina expuesta, parcialmente recortada, medía 24 x 33 cm; su temática es militar, con representación de soldados en el campo de batalla, tanto de forma individual como en grupo. Se sostenían mediante tres pestañas amarillas y naranjas.

Los recortables tuvieron un indudable valor pedagógico. Se utilizaron para enseñar Historia, Geografía o Literatura. Se leían clásicos del teatro como Don Juan Tenorio o El mercader de Venecia, para luego representarlos en teatrillos de papel.

Estas láminas se convirtieron en un excelente vehículo cultural, siendo, además, buenos instrumentos para el desarrollo de las capacidades relacionadas con la representación espacial y la ejercitación de la motricidad fina.

El recortable expuesto, que forma parte de un lote, fue donado por Tomás Cabacas Hurtado en 2007.

Fotografía Consejo y empleados Caja Rural de Olivenza (1934), Pieza del Mes de diciembre 2021

En 1908, en Olivenza, cobra vida la Caja Rural, con sede en la Plaza de Santa María, basada en el principio” de la responsabilidad solidaria e ilimitada de todos sus socios”. Atendiendo a lo anterior, es lógico que, además de fomentar el ahorro, otras de sus funciones fueron el servir de ayuda y protección a los labradores, en momentos difíciles, e invertir en adecentar caminos como los que unían Olivenza con San Jorge de Alor, Villarreal o Santo Domingo de Guzmán que, posteriormente se cederían a la Diputación Provincial. En estos arreglos la inversión ascendió a 500.000 pesetas en 1933.

No se puede olvidar su labor social, destacando las subvenciones otorgadas al Hospital y Santa Casa de Misericordia, para la atención de enferm@s, y al Colegio de 2ª Enseñanza. Sanidad y enseñanza, dos de los grandes pilares en los que se volcó la Caja Rural.

Como se recoge en artículo del periódico HOY, del 23 de septiembre de 1934, tuvo un papel destacado a la hora de paliar los efectos negativos de la crisis de 1929.

Para depósito de cereales de sus socios disponían de almacenes donde se hallaban 60.000 fanegas de cereal; cada partida llevaba el nombre de su propietario.

En 1934 contaba con 770 socios, alcanzando un capital solidario, a 31 de diciembre de 1933, de 21.613.000 pesetas.

Como recuerdo, el Museo expone una fotografía de los componentes y empleados de su Consejo. Como Presidente Honorario, D. Julio Rincón Jiménez; Presidente Efectivo, D. Esteban Chacón Reyes; Vicepresidente, D. Luis Gómez González; Secretario, D. Guillermo Mira Fernández; Cajero, D. Marcial Gómez Castaño; como Vocales, D. Luis Ortiz Frois, Raimundo Llorente Leida, Juan Ruiz Pérez, Fernando Blasco de la Torre. Inspector, D. Eduardo Pitera Rodríguez.

CASER Residencial Olivenza reanuda el Programa Reminiscencia

Después de un largo parón debido a la pandemia, CASER Residencial Olivenza reanuda el Programa Reminiscencia, que se viene desarrollando, con la colaboración del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, desde 2013. Se unen al programa los usuarios del Centro de Rehabilitación Residencial (CRR).

Aprovechando noviembre, mes de santos y difuntos, se ha elegido como tema el luto. Para ello, se han cedido piezas del Museo (indumentaria, complementos, fotografías, recordatorios …), así como cartelería perteneciente a la exposición ‘Temos cá, ‘Temos lá celebrada en el Museo en 2017, y organizada por la asociación Limbo Cultura.

Con esta sencilla muestra se pretende estimular, en las personas con demencia, el recuerdo de cómo se vivía el luto antes y cómo se vive en la actualidad.

La capacidad del usuario del CRR será la pieza que encaje en el cerebro del residente con demencia ayudándole a dar la forma final en la narración del recuerdo, en un dibujo o en una fotografía. Todo ello se hará de la mano de Serafina Martín Cruz y Leonor Chamorro Mera, terapeutas ocupacionales de Caser Residencial Olivenza y CRR, respectivamente.

La reanudación de la actividad del Programa Reminiscencia ha contado también con la colaboración la Oficina de Igualdad de la Mancomunidad de Olivenza, a través del desarrollo del taller Mujeres Rurales, vidas dignas de ser contadas. Apoyándose en 25 fotografías también cedidas por el Museo, la tarde del 11 de noviembre, se hizo un recorrido por las pequeñas historias de las mujeres de nuestros pueblos, tratando de visibilizar cómo la socialización diferencial recibida por las niñas ha condicionado la vida personal y profesional de las mujeres.

En torno a una mesa, un café y unos dulces, se trataron temas como la virginidad, la falta de libertad para salir, el ocio en hombres y mujeres, la falta de conciliación familiar, el peso de las tareas domésticas o las trabas para ejercer una profesión u oficio fuera del hogar.

Esta actividad fue dirigida por Esther Silva Silva y Melanie Feu Carmona, técnicas de la Oficina de Igualdad de Olivenza.

El escultor Pedro Monago dona al Museo su obra «Declive»

La escultura «Declive»

El 2 de noviembre de 2021 el artista extremeño Pedro Monago García hizo entrega al Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza de una escultura en madera titulada Declive. Esta obra, realizada en 2014 en madera de nogal americano, representa el declive de la construcción. La parte inferior, tallada en bajorrelieve,  es una alegoría al dolor, al sufrimiento de la sociedad y a la hipocresía de la vida.

Monago nace en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1939, hijo de padres campesinos. Desde corta edad muestra su afición por el dibujo y el modelado en barro. Simultanea su trabajo de ebanista con el estudio de dibujo lineal en la Escuela de Artes y Oficios de su localidad. Mientras realiza el servicio militar en Las Palmas de Gran Canarias, asiste a la Facultad de Bellas Artes. Posteriormente, en Madrid, cursa estudios de decoración en la Academia de Fomento de las Artes y de la Estética, trabajando en varias empresas, hasta que en 1976 inicia una nueva etapa como industrial en la fabricación de muebles, dedicándose plenamente en la actualidad a sus grandes pasiones: la escultura y la pintura.

«Declive» puede admirarse en la planta alta del edificio, a la entrada de Arte Sacro

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en el extranjero (Milán, Colonia, Hong Kong …), con obra seleccionada en varios certámenes de Madrid y Castilla-La Mancha.

Para el artista la madera es un ente mágico y cálido que aviene como ningún otro a la escultura y aprovecha con maestría su textura, vetas y nudos. Emplea madera encerada y pulida de nogal autóctono o americano, caoba de Brasil, cerezo español, sipo …

Pedro Monago  es exigente y atento durante todo el proceso de creación: dibujo, modelado y talla. Él sabe que poco importa el esfuerzo de la ejecución, porque al final lo que cuenta es la expresión o la belleza de la obra de arte.

El Museo organizó una exposición dedicada a este escultor villanovense entre octubre y noviembre de 2015