Un recordatorio de boda de 1905, Pieza del Mes febrero 2011

El 14 de febrero se celebra el día de San Valentín,  día del amor y la amistad. Esta celebración tuvo sus comienzos en los países anglosajones y se ha ido implantando a lo largo del siglo XIX en otros países. Según la Enciclopedia Católica, el santo cuya festividad cayó en la fecha conocida hoy como Día de San Valentín puede ser  uno de los tres mártires que fueron  ejecutados en el año 270 d. C durante el reinado del Emperador Claudio II.

¿Por qué se asocia a este santo con el amor? Hay varias hipótesis: Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal. Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este período también se prohibía el matrimonio de los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.

Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.

La primera asociación entre el amor romántico y el Día de San Valentín se encuentra en el Parlement of Foules (1382) del poeta inglés Geoffrey Chaucer (1343-1400):

“Porque esto fue el día de san Valentín,

cuando cada ave vino aquí a elegir su pareja”

Chaucer escribió este poema en honor al primer aniversario del compromiso entre el rey Ricardo II de Inglaterra con Ana de Bohemia. Se firmó un tratado acerca de este matrimonio el 2 de mayo de 1381. Se casaron ocho meses después, cuando el rey tenía 13 ó 14 años y ella 14.

En el siglo XIX, dentro de los ritos del noviazgo se tenía por costumbre intercambiar  postales de amor y regalos como rosas, chocolate, dulces. También eran muy populares las serenatas. Los regalos para celebrar el nuevo matrimonio, como este recuerdo de boda que exponemos, también llevan implícito un rito de paso de un estado a otro propiciando la buena suerte al nuevo matrimonio, estos ritos sirven para marcar el cambio, la destrucción de los símbolos que lo vinculan con su estatus anterior y en el reconocimiento social del nuevo. Se devuelve al individuo a la sociedad con roles nuevos.

Uno de estos ritos durante el noviazgo, en Olivenza  consistía en regalar  al novio el miércoles Santo un ramito de romero diciendo al entregárselo:

“Verdi e, verdi chera;

Fica preso para quinta fera”

“Verde es y verde huele

Queda preso para el jueves”

Al día siguiente el novio regalaba a la novia un cartucho de almendras.

La litografía, que exponemos como pieza del mes, es una de esas felicitaciones de bodas que hacían los amigos de los novios para conmemorar el día de su boda. La donante fue Natalia Corraliza Gómez en el año 1991. Los novios eran D. Luis Goméz González y Dª Dolores Llofriu Gelabert, oriunda de Elche (Alicante). Vivieron en la Avda. Ramón y Cajal  de Olivenza. La novia vino a Extremadura con su padre D. Rafael Llofriu Ingeniero de Puertos Minas y Canales que estaba haciendo la antigua carretera de Jerez de los Caballeros.

Un caballo de cartón, Pieza del Mes enero 2011

El juguete, como toda manifestación cultural o artística, es un fiel reflejo de las inquietudes estéticas y de los cambios de mentalidad de cada época.

Aunque los juguetes básicos, sorprendentemente, no han variado demasiado, caso de coches, carritos, muñecas, pelotas, trenes, triciclos, etc., sí que lo han hecho las diferentes tecnologías aplicadas a los mismos: de la madera primitiva se ha pasado al cartón-piedra, posteriormente a la hojalata y, en la actualidad, al plástico, material que ha revolucionado de forma espectacular el mundo del juguete.

Las noticias acerca de los juguetes a lo largo de la Historia son muy fragmentarias, pero revelan la similitud de estos a través del tiempo, así como la presencia constante del animal, real o fantástico, como objeto lúdico.

Los animales siempre han tenido mucha atracción en los niños. Aunque hoy en día tienen menos contacto con ellos en plena naturaleza, por nuestra cultura eminentemente urbana, los observan y descubren en los zoológicos, en la televisión, en el cine.

Un juguete de gran importancia en todas las edades históricas es el caballo de madera o de cartón. Hay que tener en cuenta que hasta la aparición del ferrocarril y de los vehículos a motor, los caballos tenían gran importancia en la vida cotidiana, tanto del campo como de la ciudad, como transporte de personas y mercancías, y, además, el hecho de poseer un buen caballo era símbolo de un elevado status social.

En la Edad Media, el caballito era uno de los juguetes preferidos. Los testimonios gráficos muestran la variedad que había, desde un simple palo con la cabeza del caballo pintado hasta bastones con complicadas tallas que representaban distintas partes del cuerpo del animal.

A partir de finales del siglo XV aparece el caballito de cuerpo entero sobre una plataforma con ruedas.

En el  XVII surgen los primeros caballos balancines, probablemente realizados por fabricantes de muebles, quienes emplearon los mismos recursos que en la fabricación de mecedoras.

En el XVIII, gracias al los avances de la ebanistería y las mayores posibilidades de las nuevas madera, más resistentes, los caballitos balancines se transforman, los detalles anatómicos son más realistas: ojos de cristal y crin y rabo de auténtico pelo de caballo, incluso los balancines se pintaban de verde simulando la hierba.

Por último, en el siglo XIX, se produjo un boom en la manufactura de los caballos balancines, ampliando su mercado. Aparecen entonces unos juguetes más baratos y que se podían adquirir fácilmente.

El Museo expone durante el mes de enero un caballo de cartón pintado, sobre una plataforma de madera con cuatro ruedas.

Una caja de mazapán, Pieza del Mes diciembre 2010

Mucho es lo que se puede debatir sobre el origen del mazapán. Existen precedentes en el siglo V a. C, cuando los cristianos elaboraban un producto similar con almendras y miel para celebrar la Pascua. No obstante, la versión más aceptada nos data su origen en el siglo VIII d. C, durante la dominación árabe, y asemeja la palabra mazapán con el término árabe mautha-ban,  empleada para designar la figura de un califa sentado ya que, al parecer, este pueblo, una vez hecha  la pasta, imprimían el relieve de una moneda con la efigie de un rey sentado.

Otros lo creen proveniente de Italia, en concreto de Venecia, donde el marcipane o pan de San Marcos era el dulce típico saboreado durante las fiestas del patrón, y para conmemorar un período de hambruna , en el que la falta de trigo motivo la elaboración de una especie de pan con almendras y azúcar que existían en los almacenes.

En Toledo, gracias a la herencia árabe y hebrea, junto al buen hacer de los conventos de monjas, se comenzó a elaborar un dulce de almendra y azúcar. La leyenda cuenta que fue en el convento de San Clemente donde se inventó, pues sus monjas, ante la necesidad de alimentos hicieron con almendra y azúcar, machados en una maza, un pan de maza. En la actualidad, esta ciudad y localidades aledañas se han convertido en sus grandes productores.

   La primera receta de mazapán data de 1525.

La pieza que  exhibe el Museo es una caja  circular de cartón, de color blanco y tapa decorada con motivos floreales y arquitectónicos. Como se reconoce en la inscripción que va sobre dicha tapa, contenía mazapán de Toledo.

Una romana, Pieza del Mes noviembre 2010

La Real Academia de la lengua define la romana como instrumento que sirve para pesar, compuesto de una palanca de brazos muy desiguales, con el fiel sobre el punto de apoyo. El cuerpo que se ha de pesar se coloca en el extremo del brazo menor, y se equilibra con un pilón o peso constante que se hace correr sobre el brazo mayor, donde se halla trazada la escala de los pesos.

Se usa desde tiempos muy remotos, aunque su nombre sugiere que su forma definitiva así como su utilización, corresponde a los tiempos de la Roma Antigua. Principalmente se utiliza en el campo para pesar todo tipo de ganado, además de cereales.

La romana consta de una cabeza, una barra, tres ejes, tres alcobas, tres calamones, tres ganchos y un pilón. Las que tienen una capacidad de pesada entre cero y treinta kilos, además de las piezas citadas, también tienen un plato.

Al conjunto de piezas formado por la alcoba, el calamón y el gancho se la denomina “Asa”.

La cabeza o el brazo corto es el centro neurálgico de la romana. En ella están situados los ejes, los fieles, las alcobas, los calamones y los ganchos. La barra es el brazo mayor de la romana y en él se halla trazada la escala de pesos. Los ejes son las “varillas” que atraviesan la cabeza. La ubicación de los mismos es fundamental para su perfecto funcionamiento.

La alcoba es la pieza en la que entra el fiel cuando el peso está equilibrado. El calamón es la parte superior de la alcoba donde se introduce el vástago del gancho. Éste es el instrumento corvo y por lo común puntiagudo, que sirve para prender, agarrar o colgar lo que se va a pesar.

El pilón es la pesa que, pendiente del brazo mayor puede libremente moverse a cualquier punto  marcado y determinar, según su mayor o menor distancia del apoyo, el peso de las cosas, cuando se equilibra con ellas.

Desde el s. XIX las romanas fueron quedando obsoletas y se  sustituyeron por balanzas de muelles y, más adelante, electrónicas de lectura directa, mucho más exactas y precisas. El predominio de éstas  ha arrinconado a aquéllas a ambientes rurales poco desarrollados.

Esta pieza  procede de  la finca Parapuños de Arriba, ubicada en la ciudad cacereña de Monroy. Fue donada por Ramón Aranguren en 1994. En la barra graduada se lee la inscripción Santos Cruz/ a. 1903.

Un guardapolvo escolar, Pieza del Mes octubre 2010

El guardapolvo es una prenda de vestir larga, ancha y de tela ligera que se coloca sobre la ropa y sirve para protegerla del polvo y de manchas. Para nombrarlo se han utilizado otros nombres como babi, bata, batín o funda.

Su origen se encuentra en los centros educativos regentados por órdenes religiosas católicas. Sus responsables decidieron establecer una única indumentaria para los alumnos con el fin de fomentar su humildad y no hacer distinciones entre ellos por la variedad y calidad de sus ropas. También se perseguía hacer más asequible la indumentaria de los escolares.

El babi o guardapolvo que se exhibe, tuvo su origen en las Escuelas Parroquiales del Sagrado Corazón, actualmente Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Olivenza. El primero que se conoce fue de color blanco, pero desde la década de los cincuenta se realizan en azul. Muchos de ellos se confeccionaron en el taller de costura que crea Don José Hidalgo Marcos, fundador de las Escuelas mencionadas, que comienza a funcionar en 1944. El que se muestra es de color azul oscuro, escote pegado con cuello, abertura delantera total, cuatro botones dorados gruesos, trabillas en los hombros y manga largo. En el lado izquierdo se reconoce un bolsillo alto, en el que se borda un corazón radiante rematado con cruz. En su parte trasera se descubre cinturón con botón en el centro.

Un recorte de periódico sobre Miss Olivenza 1933, Pieza del Mes septiembre 2010

En el periódico La Libertad, de 27 de abril de 1933, su corresponsal, en la sección El culto a la belleza, nos informa de la elección de Miss Olivenza, en la noche del 24 de citado  mes, en el intervalo del primer al segundo acto de la representación de la comedia Viva Alcorcón, que es mi pueblo, obra original de Francisco Ramos de Castro y Anselmo C. Carreño. Fue en la pausa entre el segundo y tercer acto cuando se procedió a la lectura de la votación, resultando elegida, con dos votos, la señorita Modesta Rosado, tras desempate con su compañera María Luisa Rodríguez. También se presentaron las señoritas Encarnación Rivero, Pilar y Luisa Núñez.

El jurado lo componían: don Alberto Encinar, empresario del teatro; don Felipe Martínez Rengifo, licenciado en Ciencias; don José Cabalgante, fotógrafo; don Antonio Cárdena, industrial; don Avelino Villard, propietario, y el delegado de LA LIBERTAD, de Badajoz, don Félix Méndez.

Nuestro corresponsal, cuartillas bajo el brazo y lápiz en mano, se dirige a la calle del Carmen nº 20, donde vive Modesta Rosado Tibarra, elegida Miss Olivenza, para entrevistarla. A continuación reproducimos literalmente lo extraído de dicho artículo.

_ Estará usted satisfecha de su triunfo.

* Ya comprenderá usted. Pero yo creo que el jurado ha sido excesivamente benévolo al concederme ese honor.

_ Que usted no esperaba…..

*Claro; ¡Quién iba a suponerlo siquiera cuando hay en Olivenza tantas mujeres bellas.

_ Luego. ¿Si usted se imagina el resultado de la elección no hubiera ido al teatro?

* Estoy muy agradecida al público, al jurado, a la compañía, en fin, a todos, que no se enfaden, que no lo tomen a desprecio, pero no hubiera ido.

_ Tiene usted de modesta algo más que el nombre. Bueno no; a otra cosa. ¿Cuántos años tiene usted?

*Dieciséis he cumplido el día 1 de Agosto.

_ Bien aprobados por cierto. ¿Y….de novio?

*Yo no tengo novio; soy muy joven y creo que por ahora tengo bastante con atender a mis padres y a mis hermanos.

_ Pretendientes……

*No han faltado pero, repito no me llama la atención ninguno.

_ Usted sabrá que no ha estado hablando conmigo, sino con el delegado de LA LIBERTAD.

*No, por Dios: no diga usted nada.

_ Bueno; no diré nada.

Como tomábamos algunas notas la señorita Rosado nos pregunta: ¿Y eso que está escribiendo?

_ Pues para que no se me olvide “que no he de decir nada”.  Ya ve usted linda joven que no digo nada, ni una palabra ¿Se enteran ustedes amables lectores?

CORRESPONSAL

Una caja de azafrán, Pieza del Mes agosto 2010

El cultivo del azafrán se remonta a unos 3000 años, en Asia. Se obtiene de los estigmas de la flor de Crocus Sativus, conocida vulgarmente como rosa del azafrán. Es de la familia de las Iridáceas, caracterizada por tener una flor color lila donde destaca el rojo de los estigmas y el amarillo de los estambres. Ha sido utilizado como condimento, fragancia, tinte y fármaco. En Egipto lo emplearon Cleopatra y otros faraones como esencia aromática y seductora, así como para hacer abluciones en templos y lugares sagrados.

En España es muy cultivado en Castilla la Mancha y Aragón. Digamos que la ciudad de Novelda, en Alicante, nunca lo cultivó por motivos climatológicos, pero desarrolló una importante industria envasadora, especializada en la comercialización de azafrán y otras especias, que salían por Sevilla y Málaga con dirección a América, y desde Barcelona o Valencia hacia Europa.

La caja metálica que exhibe el Museo sirvió para contener el oro rojo, el azafrán. En ella se reconoce a Vda de Jorge Romero como la empresa encargada de comercializarlo. En la tapa aparecen litografíados  tres pollitos amarillos,  que dan nombre a la marca,  Polluelos, ladeados por dicha planta.

Pieza del Mes julio 2010: Sellos del pan

La madera es una de las materias primas más utilizadas en la larga historia de objetos realizados por la humanidad, gracias a su docilidad y la facilidad de su obtención. En muchas ocasiones el artesano que la practica no tiene conciencia de desempeñar un oficio sino cubrir sus propias necesidades con la materia y las herramientas que tiene más a mano.

Dentro de la cocina popular abundan los objetos realizados en madera: cucharas, cucharones, espumaderas, morteros, saleros, cuencos, platos, manos de pasapurés, de chocolatera, de mielera, etc.

El pan de consumo diario se amasaba en casa y se cocía en horno propio o se llevaba a cocer al horno comunal. En su elaboración intervenían un conjunto de útiles de carpintería monóxila, aquella que obtiene objetos de una sola pieza, sin ensambladuras ni construcciones con otras.

Los útiles principales en la elaboración del pan son la artesa y las palas. Pero unas piezas singulares en esta faena, cuya fabricación corre a cargo, generalmente, de pastores o de artesanos no profesionales, eran los sellos, necesarios para identificar y distinguir el pan de las diferentes casas, cuando se llevaba a cocer al horno comunal. Eran pequeñas marcas con las iniciales del propietario o algún dibujo personalizado, y los más sencillos se limitan a dibujos o letras en negativo que al presionar sobre la masa blanda dejan su impronta en positivo.

El Museo exhibe tres sellos de pan, dos de ellos con forma troncocónica y un asidero. Su decoración  es un corazón tallado y una flor de cuatro pétalos. El tercero, de forma diferente, deja estampado en el pan una hoja.

Una taza, Pieza del Mes junio 2010

En Olivenza, la alfarería fue un oficio con tradición. Desde el siglo XV se tienen noticias de la Rua dos Oleiros, actualmente C/Díaz Brito, donde se ubicaba este gremio, fabricando todo tipo de vasijas: cántaros, tinajas, jarrones y jarras, platos, vasos, tazas… Al lado del taller se encontraba el horno donde se cocían las piezas.

En Portugal destacó la cerámica de Caldas da Rainha, realizada con barro local de color blanco amarillento. Sus platos, jarras, vasos…, eran ejecutados con el torno, mientras que los animales, reptiles, frutas…, se hacían con moldes de yeso. La decoración se conseguía aplicando vidriados coloridos obtenidos por la adición de óxidos, que se molían en morteros para, después, mezclarse con minio y arena molida. Todo ello se diluía en agua para ser aplicados a pincel sobre la pieza seca. La técnica del musgado se lograba al pasar el barro por una red o útil similar.

Todas estas piezas se cocían a unos 800º centígrados.

En nuestra localidad, la técnica comentada fue aplicada por Francisco Lemus Rodríguez, más conocido por Panassa, quien estudió en Caldas da Rainha, lugar al que solía desplazarse en busca de barro. Panassa destacó por la originalidad de sus juegos de café, vidriados en negro y con una peculiar decoración en su cuerpo, a base de motivos arenados y con incrustaciones de piedras blancas. Además, en el interior de sus tazas solía encontrarse una rana o tortuga, lo que daba mayor originalidad al conjunto. Un ejemplo de ello es la que exhibe el Museo como pieza del mes.

Un talochero, Pieza del Mes mayo 2010

El oficio de zapatero es casi tan antiguo como la humanidad puesto que, aunque entonces no se consideraba como tal. Se originó cuando la necesidad llevó al ingenio humano a crear una protección para los pies.

Dentro de los avances que se produjeron durante la Edad de Piedra encontramos que, la confección del calzado, de manera muy rudimentaria, era una labor que desempeñaban las mujeres. Posteriormente, conforme evolucionaba la civilización, dentro de cada clan se produjo una división de los trabajos que conduciría a la especialización que podemos considerar como oficios.

Es en la Edad Media, alrededor de los siglos X y XI, cuando se produce un cambio decisivo en la historia del oficio: los zapateros se agruparon en cofradías que velaban por sus intereses. Al igual que otros trabajadores se congregaban en la misma zona e instalaban sus talleres en calles secundarias próximas al centro de la ciudad. Testimonio de ello es la pervivencia, en muchas ciudades modernas, de calles que aún siguen siendo nombradas según el trabajo que en ellas se realizaban: zapateros, herreros, carniceros….

Tras la transformación de las cofradías en los gremios medievales, a finales del siglo XI, se documenta una férrea organización de los talleres que se regían mediante una normativa muy estricta. Los maestros zapateros urbanos llegaron a tener una vida bastante opulenta, mientras que los más pobres se agrupaban en zonas rurales confeccionando calzado sencillo para los campesinos. También existían los zapateros ambulantes que llevaban el taller consigo trasladándose entre distintos núcleos rurales.

A mediados del siglo XIX la industrialización de los procesos de producción de calzado, gracias a la nueva maquinaria, fue eminente y los zapateros artesanos casi quedaron relegados a la categoría de “zapateros remendones” o de reparación de calzado usado.

Los zapateros que actualmente trabajan en talleres tradicionales, cortan, clavetean y cosen los zapatos con procedimientos casi idénticos a los de sus predecesores hace 2000 años, y sus herramientas tampoco se diferencian de las que observamos en antiguas representaciones.

Dentro del grupo de herramientas figura la de los yunques, entre las que hay una variedad con la forma de la puntera llamada talochero. El Museo expone este mes uno de ellos. Se trata de un pequeño yunque de hierro fundido, en forma de C por lo que también recibe el nombre de cuello de cisne. Tiene dos profundos surcos en cada costado y el extremo rematado en una puntera. Está clavado en una alta pieza de madera, troncocónica, con una base cuadrada; ésta  se refuerza con dos arandelas de hierro en ambos extremos. Lo usaba el zapatero situándolo entre las rodillas.