𝑬𝒙𝒑𝒍𝒐𝒓𝒂, nueva muestra pictórica del oliventino Daniel Darío Hinchado
- administrador
- enero 9, 2026

Del 16 de enero al 22 de febrero de 2026 podrá visitarse en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico Extremeño “González Santana” de Olivenza la exposición EXPLORA, de Daniel Darío Hinchado.
D.Darío, nacido en 1979, tercera generación de artistas plásticos, autodidacta, se dedica a la ilustración y el diseño, desde temprana edad.
Ha realizado numerosos trabajos de pintura y dibujos en variados materiales y soportes, así como también diseños en logotipos e imagen corporativa, siempre con un estilo visual diferente.
Colabora desde 2017 con el colectivo Andergrâo Olivenza, con el que ha editado dos álbumes ilustrados completos: Senderos Olvidados, un libro de ilustraciones realizadas en medios naturales y salpicadas de micro-cuentos, y Pulp, un álbum de fantasía encuadrada en cuatro temas, enriquecido con un relato ilustrado de corte Lovecraftiano y un cómic.
Ha diseñado dos portadas de discos, Nautilus, y el vinilo The power of Red Hand, del grupo Rubio Salas Corporation, y actualmente con Tentácula, con el que colabora, regularmente, enriqueciendo el mundo gráfico de la banda musical. Además, ha realizado el diseño de escenografía para el corto ganador del premio Mostra de Curtas, “Os invisibles” y el videoclip Arapaima.
Ha desarrollado numerosos Murales para la Fundación Triángulo y el Centro de Estudios Feministas en Mérida, Plasencia, Pinofranqueado, Valencia de Alcántara, Zalamea de la Serena, Hernán Cortés, Hornachos, Hoyos, Badajoz, Higuera de Vargas, Cabeza la Vaca y Olivenza.
Explora es una invitación a atravesar territorios visibles e invisibles. A través del óleo, la exposición propone un recorrido por paisajes naturales, fuerzas animales y estados emocionales que dialogan entre sí como distintas formas de exploración: del mundo exterior y del mundo interior.
Las figuras animales —un impactante tigre cuya violencia y belleza se transmiten en la agresiva e incontrolable pincelada de color, un rinoceronte como una colosal arquitectura de texturas y otras presencias salvajes— encarnan la potencia, la resistencia y el instinto primario. No aparecen solo como representaciones de la naturaleza, sino como símbolos de energías profundas: la alerta, la supervivencia, la majestuosidad y, en algunos casos, la fragilidad que se oculta incluso en lo aparentemente indomable. Estos animales habitan espacios abiertos, a veces hostiles, que refuerzan la tensión entre belleza y amenaza.
Los paisajes funcionan como escenarios de tránsito y contemplación. Son territorios que no se limitan a describir un lugar, sino que sugieren estados de ánimo: vastedad, silencio, aislamiento o calma. En ellos, la naturaleza se presenta como una fuerza autónoma, capaz de sostener o desbordar a quien la observa.
En contraste —y a la vez en continuidad— aparecen obras de carácter más introspectivo, como la figura de una mujer desvalida junto a un volcán. Aquí la exploración se vuelve emocional y simbólica: la vulnerabilidad humana frente a fuerzas internas y externas, el volcán como metáfora de lo latente, lo reprimido o lo inevitable; los debates que tiene la sociedad sobre problemas latentes, mientras en la realidad, flotamos sobre un océano de magma. La figura humana no domina el paisaje, sino que convive con él, subrayando una relación de tensión, pequeñez y reflexión.
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