”El poder de la creencia como mecanismo de autosanación”,conferencia de Cástor Saldaña en el Museo

El  21 de febrero de 2019, el investigador oliventino afincado en Perú, Cástor Saldaña Sousa, impartió en la Sala Baja de la Torre del Homenaje del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza, la conferencia titulada El poder de la creencia como mecanismo de autosanación. 

Cástor Saldaña

El Dr. Cástor Saldaña Sousa es docente e investigador en la Universidad peruana de Ayacucho Federico Froebel, donde imparte las asignaturas de Psicología Evolutiva y Psicología Dinámica, además de estar adscrito a la línea de investigación Desarrollo Humano indagando, por un lado, “la etapa prenatal en madres gestantes del barrio de Vista Alegre del distrito de Carmen Alto, Ayacucho-Perú” y, por otro, asesorando la tesis titulada “La infancia Matshiguenga en la comunidad nativa de Mazokiato, Cuzco-Perú”.

La enfermedad en el hombre, tanto física como psicológica, genera todo tipo de emociones, sentimientos y actitudes frente a ella, hacia uno mismo y a la vida, movilizando al ser humano en busca de su curación en una “carrera del enfermo”.

Sobre este planteamiento, el Dr. Cástor Saldaña Sousa presentará los resultados de una investigación en el campo de la antropología médica, utilizando como base  una muestra etnográfica de pacientes que acuden a un sistema médico tradicional andino. Se exponen dos casos y la experiencia emocional de 51 pacientes interpretando y analizando la relación entre mente y cuerpo, creencia y biología.

 

Una caja de rapé con simbología masónica, Pieza del Mes de febrero 2019

La palabra rapé procede del término francés râpé, que significa rallado, y es un preparado de tabaco tostado puro, molido hasta convertirlo en polvo muy fino, que se esnifa. Fue muy popular entre los pueblos originarios de América Latina y es de Brasil de donde se tienen los primeros registros de su consumo.

Llega a España a mediados del s. XV, cuando Felipe II ordenó al médico y botánico Francisco Hernández de Boncalo que trajera semillas de tabaco de América para plantarlas en Toledo.

Además de su consumo recreativo, en Europa, en sus primeros momentos, tuvo aplicaciones medicinales. Fue el embajador francés en Lisboa, Jean Nicot quien envió rapé a Catalina de Médici para tratar las migrañas padecidas por su hijo.

En los siglos XVIII y XIX era una moda muy extendida entre la aristocracia europea esnifar rapé. Los hombres que presumían de ser elegantes llevaban en su bolsillo un bonito recipiente, en forma de caja, como la que exponemos este mes, donde almacenaban este polvo, que se intercambiaban como signo de cortesía. Era de mala educación inhalar ante las señoras, por tanto, los hombres cuando sentían esa necesidad se retiraban a otra estancia con la intención de “echarse unos polvos a la nariz”.

Con el tiempo, la excusa para ausentarse de la reunión comenzó a utilizarse también para poder tener fugaces y apasionados encuentros con la amante de turno, de ahí el origen de un dicho muy frecuente entre el pueblo. ¿Sabes cuál es?

La caja que mostramos, de 1,5 cm. de altura y 3 cm. de diámetro, presenta en la tapa un compás sobre una escuadra, simbología masónica que hace referencia al grado de “maestro” , el tercero de la jerarquía tras los de “aprendiz” y “compañero”.

La escuadra representa la norma, la referencia, lo que está ahí, lo que es previo a la creación. El compás, por el contrario, representa la sabiduría del espíritu, la creación, la creatividad que se puede permitir el que ya conoce normas y reglas.

La escuadra es por ello mismo, la herramienta que permite poner derecho, conforme a la regla los errores del profano, entendiendo por profano, en terminología masónica, el que no pertenece a la masonería.

Así, en el primer grado, sobre el altar de los juramentos que se encuentra a los pies del Venerable Maestro que preside la ceremonia de admisión, la escuadra es colocada sobre el compás, la norma sobre la creación. En el segundo grado, el de compañero, escuadra y compás están entrelazados, pues aunque el iniciado aún no puede desprenderse de la norma, puede empezar a ejercitarse en la creatividad. Mientras que en el tercer grado, el de maestro, el compás ya aparece sobre la escuadra, signo de la perfecta y total maestría que permite utilizar el compás en todos los grados de abertura, la creación más allá de la norma.

En el centro, entre el compás y la escuadra, figuran las iniciales F&U, abreviaturas masónicas que significan Fuerza y Unión.

Esta bonita e interesante pieza fue donada al Museo por la Asociación Limbo Cultura.

Alojamos la muestra “Segunda vida: reciclaje creativo”, de Juan Gamino

El viernes 25 de enero de 2019 a las 19,00 h. tuvo lugar, en la Sala de Usos Múltiples del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, de Olivenza,  el acto inaugural de la exposición Segunda vida, reciclaje creativo, del artista pacense Juan Gamino.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 24 de febrero, consta de esculturas elaboradas a partir de materiales reciclados, que guardan relación con los contenidos del Museo.

Juan Gamino

Juan Gamino, que  ya expuso parte de su obra durante los meses de octubre y noviembre de 2018 en el edificio Badajoz siglo XXI bajo el patrocinio de Fundación CB, destaca en aquella y en esta ocasión  sus orígenes autodidactas, que le otorgan una especial libertad creativa mediante la utilización de diversas técnicas (forja clásica, collage, lija, soldadura, talla a cincel, esculpido en piedra, ensamblajes…), mezclando materiales clásicos como el hierro, la piedra, la madera con otros no tan ortodoxos como troncos de árbol, puertas, ventanas, objetos de labranza … hallados a veces casualmente, a los que dota de una nueva plasticidad: todo vale par conseguir la idea buscada.

El artista pretende, a través de esta exposición, acercar su obra a  la ciudad de Olivenza y a sus gentes, a las que se siente muy unido por ascendentes familiares y por haber desempeñado en la localidad su labor profesional como profesor y entrenador de Educación Física durante algunos años.

En palabras de Antonio Méndez, artista multidisciplinar y miembro fundador del grupo artístico Sociedad Psicogeográfica de Salamanca, sus esculturas son increíblemente originales y referenciales al mismo tiempo, muestran su amor por la historia del arte y sus artistas.

Los collages de Pedro de las Heras visitan el Museo

Entre el 18 de enero y el 17 de febrero de 2019 podrá visitarse, en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, de Olivenza, la exposición L’AMOR-DIENDA NO TIENE ENMIENDA, de PEDRO DE LAS HERAS.

Pedro de las Heras

Natural de Badajoz, nace en la calle Castillo, en las traseras del horno de pan de sus abuelos,  frente a la Torre de la Atalaya. En el hostal de sus padres conoce a gran cantidad de personas, de toda procedencia, oficio, clase y condición, que pudieron influir en su carácter, al igual que los sabáticos de Esperanza Segura, entre los cuales estaba el poeta Manuel Pacheco.

Aprendió a dibujar de la mano de su padre y de su profesor,  Manuel Fernández Mejías,  en la Academia Central Politécnica y en la Escuela de Artes y Oficios Adelardo Covarsí.

Por aquello de que “ningún poeta debía escribir un solo verso hasta que no viviera intensamente la vida” (Carta a un joven poeta, Rainer Maria Rilke), marcha a Paris en el 68, abandona la  Universidad, viste de “romano”, emigra a Frankfurt con un mono a rayas, trabaja en la vendimia francesa, trata de ordenar su mente en Formentera, vive, trabaja y expone en Barcelona y vuelve a sus orígenes después de un largo periplo. Posteriormente, marcha a trabajar a la capital del reino, donde reside cerca del Triangulo de las Artes,  y de las galerías del Barrio de las Letras. En 2004  expone en las salas que para tal fin tienen la Caja de Ahorros de Badajoz y la Excma. Diputación Provincial. Vuelve a su ciudad natal, donde sigue buscando sinergias entre los sentimientos y la razón: selecciona, analiza y ensambla fragmentos distintos para conformar una nueva realidad plástica, el collage, auténtico motor de cambio. Hasta la fecha ha expuesto en Mérida, Cáceres, Badajoz y en distintas localidades de la Autonomía Extremeña.

Esta exposición titulada  L’AMOR-DIENDA NO TIENE ENMIENDA trata de homenajear al rebelde con causa Manuel Pacheco, un “aperitivo” de cara al centenario de su nacimiento.  “La Poesía es el ministerio de la Libertad” decía.  El primer bloque de collages  se inspira en el libro de Pacheco VERSI-CULOS SATIRICOS.  El segundo se  centra en el HOMENAJE INTIMO A MANUEL PACHECO, que los “sabáticos” Josechu, Manuel Carlos y Pedro le regalan allá por los 70.  El tercero se llama  L’AMOUR ET LA PAIX. Y el cuarto insiste en aquello de que es mejor HACER EL AMOR Y NO LA GUERRA.

Pedro reflexiona sobre realidades plutónicas, distópicos tsunamis en bucle denunciados por  el  inclasificable poeta y recupera,  para la presente exposición en el Museo de Olivenza, la siguiente dedicatoria: “Manuel Pacheco a Pedro: estos poemas escritos en una sociedad de consumo donde NUNCA SE HA VIVIDO COMO SE MUERE AHORA.  En la verdad de la Poesía. Firmado, Manuel Pacheco,  en Badajoz a 18/10/77”.

 

Una muñeca Mariquita Pérez , Pieza del Mes de enero 2019

En palabras de Cesar Antonio Molina, Ministro de Cultura 2007-2009, “Hasta mediados del s. XX el papel de la mujer en la sociedad occidental era el de ama de casa, esposa y madre, guardiana del hogar y de las tradiciones. Los juguetes “de niña” le enseñaban a asumir esos roles”. 

En este ambiente aparece Mariquita Pérez y el fenómeno sociológico al que dio lugar.

Es considerada la muñeca más famosa de las décadas de los años 40 y 50. Era el lujo de la posguerra civil española, al alcance de muy pocas familias, ya que mientras una muñeca “pepona”, que era lo más común de la época, se adquiría por 5 ptas., el modelo más económico de la Mariquita Pérez costaba cerca de 100 ptas. Hay que tener en cuenta que al principio  de los años cuarenta, el alquiler de un piso rondaba las 250 ptas.

Las primeras Mariquita Pérez se fabricaron en Onil (Alicante), en 1940, en el taller de Bernabé Molina. Eran de cartón piedra, con ojos fijos de cristal, boca cerrada y peluca natural. Su primer vestido,  a rayas rojas y blancas, conocido como “Mi delantal”, supuso la imagen corporativa de la empresa.

Se fabricó durante más de treinta y cinco años entre 1940 y 1976. A lo largo de este tiempo se modificó varias veces, según la evolución de los materiales y los cambios en la estética y moda infantil del momento.

Su ajuar fue creciendo y pronto se dio a conocer a su familia y amigos. Parte de su éxito se lo debe a su extenso guardarropa, así como a la gran cantidad de complementos que la acompañaban. Mariquita llegó a tener su propia tienda en Madrid e incluso se escribieron cuentos en los que la muñeca era la protagonista y se hablaba de ella en todos los programas de radio.

Su creadora fue Leonor Coelho de Portugal, una dama de la alta burguesía que, en los años de la Guerra Civil vivía en San Sebastián. Según se cuenta, viendo a su hija jugar en la playa con una muñeca, se le ocurrió que podría crear una parecida a la niña y vestirlas iguales, de ahí que se la conozca como “la muñeca que viste como una niña”. De hecho, en una casa de tres pisos en la Calle Núñez de Balboa de Madrid, se instaló un taller y una tienda de trajes de niña, para que fueran vestidas igual que sus muñecas.

La que exponemos en el Museo pertenece a la tercera época (1943-1953) cuyo fabricante fue José Florido. Es de cartón piedra, pelo natural con bucletón, cejas de aerógrafo, ojos durmientes de cristal de color azul, pestañas inferiores pintadas a trazos, superiores naturales,  boca entreabierta con dientes superiores y lagrimales y orificios nasales señalados con un puntito rojo. El vestido y los zapatos que lleva son originales.

Ha sido donada el pasado mes de julio por Rosa Píriz Ruiz, junto con una colección de vestidos y dos pares de sandalias confeccionados por ella misma.

Recientemente han sido restaurados sus ojos y el pelo en el taller de Teresa Martín, coleccionista y restauradora de muñecas antiguas de Sevilla.

La exposición ”Alentejos” muestra azulejos pintados del artista portugués José Dias

Desde el viernes 30 de noviembre de 2018 hasta el 6 de enero de 2019, se podrá visitar, en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico  Extremeño González  Santana, de Olivenza, la exposición Alentejos, del artista portugués José Dias.

 

Nace en Lisboa en 1955, pero siempre ha vivido en el Alentejo, actualmente reside en Beja.

El artista José Dias

Se licenció en Artes Decorativas por la ESSE, dedicándose a la Enseñanza Secundaria y a mostrar técnicas de azulejería.

Desde 1999 se dedica a pintar azulejos, participando en diferentes ferias de artesanía.

Las técnicas empleadas son por un lado, la mayólica, pintura con óxidos y tintas sobre terracota cubierta de vidriado blanco opaco crudo; por otro, la de cuerda seca, aplicaciones de esmaltes coloridos sobre terracota de barro crudo, elaborando previamente los contornos del diseño con trazo de óxido de manganeso con óleo. Las piezas se vitrifican entre 980/1200º C.

Recientemente ha comenzado a trabajar en una nueva línea de carácter abstracto, recurriendo a diferentes técnicas.

Azulejo en técnica mixta

También realiza paneles al estilo de la azulejería tradicional lusa.

Sus azulejos, siempre diseños propios, se presentan en pequeños cuadros cuya temática se relaciona con paisajes y motivos alentejanos. Destaca su serie Janelas Portuguesas.

José Dias, como buen artesano, representa un modelo de trabajo integrado en el entorno. Sus obras, que aúnan belleza, tradición artesanal y calidad, suman al patrimonio cultural las nuevas técnicas y la innovación en los diseños.

 

Dos museos unidos por la exposición “Alfarerías extinguidas”

Tarro de ordeño o herradón. (Herrada)

El Museo de Alfarería de Salvatierra de los Barros y el Etnográfico “González Santana” de Olivenza organizaron conjuntamente la exposición Alfarerías Extinguidas presentando una selección de cien piezas de variada tipología pertenecientes, en su mayoría, a la colección del ceramólogo salvaterreño José Luis Naharro.

Barril de campo

La muestra ofreció una visión panorámica de la alfarería tradicional española tratando de explicar cómo los profundos cambios en la demanda, la llegada de nuevos materiales y las novedades técnicas producidas en los menajes han provocado una profunda transformación en la alfarería de uso que se traduce, en unos casos, en la extinción de un buen número de centros productores y, en otros, en la desaparición de formas y tipos cerámicos que han perdido su funcionalidad en el momento actual.

La exposición pretendió, al tiempo, poner en valor el trabajo en red de dos museos que entienden la importancia de colaborar para dar a conocer materiales que contribuyen a difundir los recursos culturales de nuestra región.

Esta muestra, inaugurada el 21 de septiembre, permaneció abierta al público hasta el 18 de noviembre de 2018.

Acto inaugural exposición “Alfarerías Extinguidas” (21 de septiembre 2018)

El grupo ”Saudades” interpretó en el Patio de Armas sus ”Canciones para siempre”

El SÁBADO 22 DE SEPTIEMBRE de 2018, a las 22,00 HORAS, en el Patio de Armas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza el Grupo Saudades  ofreció un concierto durante el que repasarán un amplio repertorio de canciones populares.

En palabras del SaudadesSiempre hemos estado rodeados en nuestras vidas de innumerables canciones populares que nos acompañan y siempre hay momentos que nos gusta escucharlas, imaginarlas y cantarlas.

De ahí surgió la idea de llevarlas a un escenario, recopilando aquellas que más cerca tenemos en nuestra memoria. Canciones para siempre incluye una selección de bellos y variados temas internacionalmente conocidas.

Con ello se ha pretendido ofrecer al público una gala tranquila y llena de recuerdos para todos los públicos, que seguro disfrutarán, de la mano de Encarna y Carlos Barranco, Mayte Vázquez, Guillermo Orozco y Antonio Reyes, todos músicos profesionales.

 

Una encorchadora manual, Pieza del Mes de septiembre 2018

El vino es una de las bebidas más antiguas que se conocen. Su historia es paralela a la historia de la humanidad. Son muchos los pasajes de la historia en los que el vino se representa como protagonista de eventos importantes.

El primer paso para la vinificación es la vendimia, o recolección de la uva, que resulta ser un proceso delicado ya que tiene que pasar el menor tiempo posible desde su recolección hasta su elaboración. Una vez recogida la uva pasa por una serie de fases como el despalillado, estrujado, primera fermentación y maceración, segunda fermentación o fermentación maloláctica, trasiego, clarificación y filtración, crianza, embotellado y etiquetado.

El embotellado consta de un conjunto de operaciones para el acondicionamiento final del vino con el objeto de realizar su expedición y venta final al consumidor. Uno de los aspectos más importantes es el taponado y encapsulado.

Hace algunos años, en bodegas pequeñas, donde el proceso de embotellado era manual o poco profesional, para insertar el corcho se usaba una encorchadora como la que muestra el Museo. Se trata de una pieza de madera de sección circular con el interior hueco, con una cámara conectada a una barra de madera que se encuentra en la parte superior.

Para su uso se pone en contacto la pieza con el cuello de la botella y se dispone un tapón de corcho en el interior de la cámara, para que, ejerciendo presión o golpeando la barra de madera, introduzca el tapón en la boca de la botella. Para facilitar el proceso se podía remojar el tapón en agua caliente o en líquido, preferentemente vino.

Esta pieza forma parte de los Fondos Antiguos del Museo.

 

Un hierro de marcar, Pieza del Mes de agosto 2018

Desde que el hombre primitivo comenzó a domesticar los animales, sintió la necesidad de marcar el ganado, como distintivo o identificación de pertenencia, para distinguirlos de los de sus vecinos, en caso de que se mezclase, y por evitar el robo.

Hoy en día existen dos razones básicas por las que se debe marcar el ganado, una es para que el dueño lo identifique y la otra es controlar la productividad de las reses. Las marcas están reglamentadas por  ley y deben registrarse.

La marcación a fuego es el método más común y para ello se utiliza un instrumento llamado hierro que se calienta al rojo vivo y se presiona en el ganado.

Uno ejemplo de ellos es el que muestra el Museo. Consta de un mango de madera para evitar la transferencia de temperaturas, permaneciendo frío mientras que el hierro está candente. En el extremo opuesto aparecen las iniciales AV.

Por lo general, esta marca consistía en las iniciales del propietario, aunque no siempre es así, pues, a veces, se recurre al nombre de la finca, a algún juego de palabras con el nombre y/o apellido del ganadero, etc. En caso de que el ganadero pertenezca a la nobleza, puede cargarla con la corona correspondiente a su título; si se trata de ganaderías vinculadas a la Iglesia, con una cruz. Estas dos figuras, corona y cruz, no obstante, son empleadas por ganaderos que no cumplen tal condición, bien porque les guste, bien por alguna relación por lejana que sea, con las normas citadas.

El animal ha de estar inmovilizado y la aplicación debe durar poco tiempo siendo la mejor zona de marcación la que posee una adecuada masa muscular.

El sistema de marcar el ganado, además de que debe ser un método cómodo y fácil, debe ser no dañino para el animal, claro y fácil de identificar, perdurable en el tiempo, difícil de falsificar, marca única y de dimensiones apropiadas, no más de 10 cm.

Esta pieza fue donada al Museo por Francisco González Santana.