Participamos en una mesa redonda sobre Patrimonio Inmaterial

El 4 de diciembre de 2018, en la sala Decumanus, de la ciudad de Mérida se celebró la mesa de intercambio El patrimonio inmaterial de la EUROACE: Espacios de innovaciónactividad enmarcada dentro del proyecto de cooperación transfronteriza EUROACE_LERA, que promueve el desarrollo de las zonas fronterizas de España y Portugal.

En la Mesa, organizada por FUNCECYT-PCTEx participaron diferentes agentes (investigadores, empresas, técnicos…), en el ámbito del patrimonio inmaterial de la EURORREGIÓN EUROACE, con el objetivo de fomentar las conexiones de intercambio entre el tejido empresarial, investigadores y sociedad para encontrar soluciones a los retos actuales del empresariado y diseñar ideas de proyectos para el emprendimiento.

Miguel Ángel Vallecillo, director del Museo, presentó la comunicación Las Leyendas fronterizas, patrimonio cultural inmaterial, puente a proyectos turísticos.

 

Nuestro taller de matanza en el programa “De otra manera”

De Otra Manera” (Canal Extremadura) es un programa que pretende sacar a la luz a aquellos extremeños que conciben la vida con otra perspectiva. Personas y colectivos comprometidos, conectados a la naturaleza, a la solidaridad, a buscar la felicidad que proporcionan las pequeñas cosas.

Esta vez, el Museo Etnográfico “González Santana” junto con Cáser Residencial de Olivenza han sido protagonistas de este espacio televisivo”.

Un momento del proceso de la elaboración de embutidos

Como parte del  Programa  Reminiscencia, desarrollado conjuntamente desde 2013, y que trata de estimular los recuerdos de personas con demencia a partir del contacto directo de los residentes con piezas de los fondos del Museo y talleres organizados por áreas temáticas, se han escogido fondos relacionados con la matanza del cerdo para trabajar con los residentes durante el mes de diciembre de 2018. Se han seleccionado para ello piezas de almacén, entre las que figuran baños, artesas, latas de pimentón, sartenes, máquinas de embutir, caldero, etc.

Como complemento a esta actividad, ha tenido lugar el lunes 3 de diciembre de 2018 un taller de elaboración de migas y embutidos, en el que han participado activamente no sólo los residentes, sino sus familiares y los trabajadores del centro, que han podido seguir los pasos del proceso, picando el pan de las migas, probando y distinguiendo los tipos de carne, aliñando las mezclas, lavando y atando las tripas, embutiendo y picando los chorizos y salchichones, haciendo del taller una experiencia inolvidable.

Miguel Ángel Vallecillo Teodoro , Director del Museo

La actividad ha sido llevada a cabo por  Miguel Ángel Vallecillo Teodoro Director del Museo y por la terapeuta ocupacional Sera Martín Cruz, con la finalidad de estimular los recuerdos de los residentes a través del tacto, el olfato, fomentando la destreza y la agilidad en tareas manuales.

Equipo de Canal Extremadura grabando

Un equipo del programa se ha desplazado desde Mérida para, entrevistar a residentes, familiares y monitores de la misma, participando, incluso, activamente de ella. Posteriormente, se han acercado al Museo para entrevistar a su director en la Sala de Matanza.

Desde el Museo y Cáser Residencial queremos agradecer al equipo del programa haber dado visibilidad a esta actividad.

Una máquina de remallar medias, Pieza del Mes de diciembre 2018

Las medias femeninas permanecieron durante siglos ocultas a la mirada (y con mayor motivo las piernas). Entonces se llamaban calzas. A través de los siglos, las mujeres usaron medias más o menos finas y caras, según la moda, pero éstas permanecían ocultas por la longitud de las faldas, prestándose mayor atención a los zapatos.

En el siglo XX, la palabra calzas es sustituida por medias. En la primera década las faldas se acortan dejando al descubierto la pantorrilla hasta cerca de la rodilla, y aquí es donde la media empieza a constituir un objeto visible. Es en 1920 cuando la mujer, por primera vez, muestra las piernas.

En un principio, las medias se tejían con seda pero, en 1935, se produjo la primera fibra de nailon, y es en la Exposición Universal de Nueva York, en 1939, cuando se presenta al  público la media confeccionada con esta fibra, poniendo la prenda al alcance de todo el mundo.

A finales de los años 50 el panti hizo su aparición de la mano de una mujer embarazada, Ethel Boone, que aquejada de la incomodidad de llevar medias, liguero y todo un conjunto de ropa interior que producía molestias en sus piernas, unió las medias con el liguero y la faja. De ahí salió el primer panti que, en principio, no gozó de mucha aceptación. Pero, en los años 60, con los cambios en el modo de vestir femenino (como faldas cortas), los nuevos pantis se hicieron imprescindibles.

Nace también, en esta época, la licra, material tan elástico y resistente que derrocaría al nailon.

Con la media surge una pesadilla femenina: la siempre inoportuna “carrera”. Para repararlas existía, por los años 50, las llamadas remalladoras de medias o costureras que dominaban el arte de reparar el tejido de las vulnerables medias de nailon, a las que con alguna –o mucha- frecuencia se les iba un punto.

Estas mujeres estaban provistas de un agudísimo ojo, de la fibra, de las agujas y de un aparato con el que se les devolvía la vida útil a las valiosas medias, ya que aún no se habían impuesto los ordinarios artículos desechables.

Uno de estos aparatos es lo que muestra el Museo este mes. Consta de un motor eléctrico, cuya velocidad se regula por pedal, que mueve una pequeña bomba neumática de diafragma. El recorrido de la bomba, y por tanto, su caudal, también es ajustable. Los pulsos de aire mueven la aguja oscilante a través de una fina cánula de plástico. La media, estirada, se colocaba sobre la boca de un vaso y se procedía al cosido, que consistía en enganchar uno a uno los puntos de cada lado de la carrera y entrelazarlos. Para tener mayor visión, la máquina se acompaña de un flexo.

Esta máquina, fabricada por Industrias VALE, de San Sebastián, se utilizaba tanto a nivel particular, en los domicilios que podían permitirse gastar 5000 ptas. en ella, o bien para prestar un servicio público.

Fue donada al museo por Francisco Borrallo González en 2017.

La colección de monedas del Museo, objeto de estudio de una nueva monografía

Uno de los objetivos de cualquier museo debe ser el dar a conocer el patrimonio que alberga en su almacén y que es imposible exponer de forma permanente por falta de espacio.

El 23 de noviembre de 2018, salía a la luz la monografía Colección de Numismática del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza, y elaborada por Enrique Barrios Vallecillo, estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid, durante sus prácticas en el Museo, bajo la supervisión de su director, Miguel Ángel Vallecillo Teodoro.

La ausencia de monedas prerromanas se compensa con ejemplares de otras etapas históricas, permitiéndonos conocer los períodos de esplendor de nuestra localidad (primera mitad del XVI) y decadencia (segundo y tercer cuarto del XVII), así como las cecas más importantes.

Hasta la fecha son diecinueve los títulos que integran la colección del González Santana. Estas publicaciones contribuyen a mejorar nuestro conocimiento de la Historia en General y en especial la de Olivenza.

Deseamos expresar nuestro agradecimiento a la imprenta de la Diputación Provincial de Badajoz por su gran labor de apoyo a la cultura.La monografía puede consultarse online a través de ISSUU

La exposición ”Alentejos” muestra azulejos pintados del artista portugués José Dias

Desde el viernes 30 de noviembre de 2018 hasta el 6 de enero de 2019, se podrá visitar, en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico  Extremeño González  Santana, de Olivenza, la exposición Alentejos, del artista portugués José Dias.

 

Nace en Lisboa en 1955, pero siempre ha vivido en el Alentejo, actualmente reside en Beja.

El artista José Dias

Se licenció en Artes Decorativas por la ESSE, dedicándose a la Enseñanza Secundaria y a mostrar técnicas de azulejería.

Desde 1999 se dedica a pintar azulejos, participando en diferentes ferias de artesanía.

Las técnicas empleadas son por un lado, la mayólica, pintura con óxidos y tintas sobre terracota cubierta de vidriado blanco opaco crudo; por otro, la de cuerda seca, aplicaciones de esmaltes coloridos sobre terracota de barro crudo, elaborando previamente los contornos del diseño con trazo de óxido de manganeso con óleo. Las piezas se vitrifican entre 980/1200º C.

Recientemente ha comenzado a trabajar en una nueva línea de carácter abstracto, recurriendo a diferentes técnicas.

Azulejo en técnica mixta

También realiza paneles al estilo de la azulejería tradicional lusa.

Sus azulejos, siempre diseños propios, se presentan en pequeños cuadros cuya temática se relaciona con paisajes y motivos alentejanos. Destaca su serie Janelas Portuguesas.

José Dias, como buen artesano, representa un modelo de trabajo integrado en el entorno. Sus obras, que aúnan belleza, tradición artesanal y calidad, suman al patrimonio cultural las nuevas técnicas y la innovación en los diseños.

 

El artista Enrique Jiménez Carrero vuelve al Museo con la exposición “Buenas Noches, Navidad”.

Enrique Jimenez Carrero

Desde el viernes 23 de noviembre hasta el 6 de enero, se podrá visitar, en la Sala de Usos Múltiples del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, de Olivenza, la exposición Buenas noches, Navidad, del artista extremeño Enrique Jiménez Carrero

Natural de Granadilla (Cáceres), nace un 18 de marzo de 1953, dos años antes del decreto de expropiación del término y su casco urbano en 1955. Sus últimos moradores lo abandonan en 1964.

La familia de Enrique emigra a Plasencia. En 1973, mientras realiza el servicio militar, se presenta a ingreso y preparatorio en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, estudios que termina en su homónima de San Fernando, en Madrid.

Además de pintar, ha realizado la escenografía de diversas obras de teatro, ilustrado libros y diseñado numerosos sellos para el Correo Español y emisiones conjuntas con otros países.

Su obra se encuentra marcada por dos períodos, el primero, de estilo hiperrealista, con constantes alegorías a su infancia, a la melancolía, al recuerdo de su tierra forzosamente abandonada; el segundo, a partir de 1999, deriva a un realismo más vivo, con juegos de profundidad, pintando el cuadro dentro del cuadro, con un aumento del contraste cromático y luminosidad.

Desde 1974 su obra se ha exhibido en más de 70 exposiciones individuales en museos, galerías y otros espacios culturales.

En el Museo Etnográfico Extremeño González Santana, se expone Buenas noches, Navidad, en la que se reconocen dos grandes temáticas: por un lado,  la propia de Navidad como el Nacimiento, Anunciación, Adoración…, con la que reinventa a los clásicos; por otra, aquella en la que pinta lo que deseaba tener y no podía: juguetes que solicitaba en sus cartas a los Reyes Magos, zapatos, coches… Sus obras son una fiesta para los ojos y un estímulo para el espectador. Con esta exposición, el pintor se aferra al paso del tiempo, a los recuerdos, a la vez que consigue que el espectador se haga preguntas al verse sumergido en el universo mágico que crea gracias al color rojo, protagonista de todas sus obras por ser el de las emociones, reflejo de vitalidad y dinamismo, además del blanco. Enrique deja su huella personal en espejos velados, azulejos con arabescos o el realismo de la figura humana con una mirada única.

Hoy, parte de sus obras se encuentran en pinacotecas como el Museo Fuji de Tokio y los de Bellas Artes de Badajoz, Albacete, Santander, Museo Postal y Telegráfico de Madrid, así como en colecciones públicas y privadas en España, Francia,Alemania, EE.UU, México, Colombia, Inglaterra, Italia o Qatar.

Acogimos el Encuentro Regional de Familias LGBTI 2018 organizado por Fundación Triángulo Extremadura

Niños y niñas de las familias participantes

Entre el viernes 16 y el domingo 18 de noviembre de 2018 el Museo Etnográfico Extremeño González Santana acogió el Encuentro Regional de Familias LGBTI,organizado por Fundación Triángulo Extremadura con la colaboración de Plural (Servicio de Atención a Homosexuales y Transexuales), la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta de Extremadura y la asociación Limbo Cultura de Olivenza. Esta actividad se enmarca dentro del Programa de Atención a la Diversidad Familiar en coordinación y colaboración de la Dirección General de Políticas Sociales e Infancia y Familias.

El programa de actividades dio comienzo el viernes 16 con una sesión formativa sobre diversidad afectivo-sexual de género, diversidad familar, prevención y recursos dirigida a personal del Servicio Social de Base del Ayuntamiento de Olivenza y personal laboral de la Administración, y la llegada y recepción de las familias en las instalaciones del Albergue Municipal.

 

La inauguración oficial del Encuentro, que tuvo  lugar el sábado 17 a en la Sala de Actividades Alternativas del Museo contó con la asistencia de la Directora General de Políticas Sociales e Infancia y Familia de la Junta de Extremadura, Carmen Núñez Cumplido, de Manuel José González Andrade, Alcalde de Olivenza  y de Silvia Tostado Calvo, de Fundación Triángulo. Tras el acto, se procedió a la apertura de la exposición El Amor hace Familias, en la fachada del Ayuntamiento. Durante la mañana se desarrollaron los talleres dirigidos a tanto a las familias como a niñxs y jóvenes en las instalaciones del Museo, concluyendo la jornada con una visita guiada a Olivenza

El domingo 18 continuaron los talleres concluyendo el programa de actividades con una visita guiada al Museo y la clausura del encuentro

Las familias participantes han valorado muy positivamente el Encuentro y han agradecido su implicación a todas las entidades colaboradoras.

Una sombrilla de luto, Pieza del Mes de noviembre 2018

Durante el mes de noviembre el Museo quiso tratar el luto mostrando una sombrilla negra.

A finales del s. XIX y principios del XX el ser humano afrontaba el tema de la muerte de manera diferente. Hoy la defunción se esconde en hospitales y tanatorios, lejos de la vista y de la casa familiar; pero antes, para la gente en duelo, la demostración pública de su pena era tanto una necesidad como un deber.

Así, en el siglo XIX, el dolor por la pérdida de un ser querido se manifestaba mediante una indumentaria de color negro, sujeta a unas reglas.

El negro no es el color universal del luto, así, por ejemplo, en Corea es el azul y en Oriente el blanco. En Occidente, el difunto vuelve a la tierra, deviene en cenizas y parte hacia la oscuridad, de ahí el color negro, que empezó a usarse para este fin, en 1498, cuando la reina Ana de Bretaña lo adoptó tras la muerte de su esposo, Carlos VIII rey de Francia. Igualmente la reina Victoria, tras la muerte de su amado Alberto en 1861, dio paso a un largo proceso de luto y dolor.

El tiempo dedicado al luto dependía de las zonas geográficas. A principios del siglo XX se esperaba que una mujer llevara luto unos dos años más seis meses de alivio por su marido, otros dos años más seis meses de alivio por un hijo, un año y seis meses de alivio por padres, seis  meses por los abuelos y hermanos. En Olivenza, según texto de Rita Asensio, por  un padre o madre se podía estar hasta cinco años de luto.

Estar de luto significaba poner un paréntesis en la vida social, así como impedir toda actividad que pudiera interpretarse como entretenimiento. En Olivenza, no se pintaban las fachadas, no se barría la puerta de la calle, ni se limpiaban los llamadores de metal, tampoco se tocaba instrumento musical, ni se cantaba, entre otras muchas cosas.

En cuanto a la vestimenta, el período de duelo se dividía en tres etapas: luto riguroso, medio luto y luto aliviado. Durante el luto riguroso era imprescindible vestir completamente de negro, con tejidos sin brillo y usar velo, sobre todo en el primer año. Durante el medio luto los tejidos eran más ricos y los trajes menos severos a los que se podía añadir adornos de muselina de seda negra, guipur o bordados. El luto aliviado implicaba usar ropas normales en colores apagados como gris, blanco, morado, lila, etc.

Para el hombre era más sencillo, solo tenía que anunciar su pérdida mediante una corbata negra, un brazalete o un botón forrado de tela negra colocado en el ojal de la chaqueta.

Los accesorios como sombreros, sombrillas, abanicos, pañuelos de mano, etc., también debían ser de color negro riguroso. Un ejemplo es la sombrilla que exhibimos este mes, toda de color negro, incluidas las varillas que están empavonadas para evitar la nota clara del metal.

En cuanto a las joyas, se podían llevar agujas de sombrero, broches y collares de madera negra. En la era victoriana, el azabache era la piedra más popular de la joyería de luto, así como los broches y pendientes que contenían un mechón de cabello del difunto. Los motivos decorativos en las joyas de luto solían ser temas florales. La rosa, si estaba en forma de capullo, significaba la muerte de un niño, y si estaba abierta significaba la muerte de un adulto.

A mediados del siglo XX, el negro perdió su connotación funeraria, dejó de ser exclusivo de luto para convertirse en sinónimo de elegancia, muy usado en actos sociales de etiqueta.

La sombrilla fue donada por Francisco Borrallo González en 2017.

Los colores del Mediterráneo en el Museo

Del 27 de octubre al 25 de noviembre de 2018, se pudo visitar, en la sala de Actividades Alternativas del Museo la exposición Los colores del Mediterráneo, de Carmen Ramón Mesado. Carmen nace en Catarroja (Valencia), en 1950. Sus primeras obras las realiza sobre sacos de arroz que llevaban al molino desu padre. En la actualidad compagina la pintura sobre seda, en pañuelos, mantones,chales, tela para vestidos, con la reproducción de azulejos de las cocinasvalencianas del siglo XVIII y XIX, cuya temática ha trasladado a la seda.

Como dice, ”Mi obra no obedece a un programa metódico, es generalmente fruto de ideas que surgen en algún momento del día (…) El color me lo da la luz del día, la tonalidad del mar, el cielo y las plantas que veo desde mi casa y para ser más sincera, los colores que me van quedando en los botes”.

Carmen Ramón Mesado 

Carmen trabaja la seda con diversas técnicas: guta, rotulador, sal, alcohol, etc. Su preferida es la guta, con la que perfila el dibujo y luego superpone capas desde las tonalidades más suaves a las más intensas, buscando el matiz final para cada parte de la obra.

Tiene predilección por los colores vivos. Por ello, utiliza mucho los tonos cálidos, como el rojo, el amarillo, el naranja y el verde. No concibe la vida sin luz, sin colores y sin felicidad, de ahí que el color negro esté guardado en un cajón.

   Buena parte de sus trabajos se encuentran en Canadá, Argentina, China, EE.UU y repartidos por toda España, donde ha realizado numerosas exposiciones.

Como se ha dicho, en el Museo Etnográfico Extremeño González Santana se puede disfrutar de esta muestra hasta finales de noviembre

Exposición de fotografías del Convento de Santa Ana de Badajoz

Entre el 5 de octubre y el 18 de noviembre de 2018, en el pasillo de la planta alta del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, pudo visitarse una colección de fotografías del Convento de Santa Ana, de Badajoz, realizadas conmemorar el V centenario de su fundación (1518-2018), así como para darlo a conocer.

Desde la segunda mitad de junio, hasta primeros de octubre de 2017, durante dos sábados al mes, el convento abrió sus puertas a un grupo reducido de visitantes.

El convento, ubicado en la Avenida Joaquín Costa nº 16, fue fundado en 1518 por Leonor Lasso de la Vega y Figueroa, hija del embajador de los Reyes Católicos en Italia, profesando sus religiosas la regla de Santa Clara.

En su iglesia se honra la imagen de Nuestra Señora de las Virtudes y del Buen Suceso.

En 1580, la reina Ana de Austria, esposa de Felipe II, quien se dirigía a la coronación de su esposo, en Lisboa, enferma y fallece en Badajoz, siendo enterrada en el coro del convento. Sus restos serían, posteriormente, trasladados a El Escorial, quedando en el lugar citado las entrañas de una criatura de 5 meses, pues se encontraba embarazada.

Carlos III le otorgó el título de Real Monasterio, reconociéndole todos los honores y privilegios que acostumbraba a dar la Casa Real.

El Monasterio destaca por sus contrafuertes y la torre del campanario. En su interior se puede admirar su claustro mudéjar, decorado con pinturas al fresco de finales del XVIII, así como numerosas esculturas, orfebrería, bordados, pinturas y mobiliario de diferentes siglos.

Su importancia le ha llevado a ser declarado Bien de Interés Cultural.

La muestra fue una nueva oportunidad de conocerlo mejor a través de la treintena de fotografías expuestas,  puestas a la venta con el único fin de hacer frente a las necesidades que deben afrontar las monjas que lo habitan.

Para más información pueden visitar la web Clarisas Santa Ana