Limbo Cultura proyectó “Neckan” y ofreció una conferencia sobre la represión de la Masonería durante el franquismo

Continuando con el Ciclo sobre Memoria Histórica, organizado por la asociacion Limbo Cultura en nuestro Museo, el 12 de abril tuvo lugar una proyección y una conferencia:

A las 19:00 h.  Neckan, de Gonzalo Tapia (2016).
En abril de 1956 en Tetuán se declara la independencia de Marruecos y las tropas españolas hacen efectiva su retirada del norte de Marruecos, finalizando el protectorado sobre el país africano.Se proclama así la independencia de Marruecos en la zona norte. Bajo este contexto histórico el joven Santiago, un abogado procedente de una familia rica y distinguida del régimen, llega a Tetuán, en el norte de Marruecos, con el fin de localizar a una familia. Pero pronto su investigación le llevará a darse cuenta de que su objetivo guarda relación con su pasado y sus orígenes.

Basada en una historia original de Juan Ramón Ruiz de Somavia e Iñaki González Esparza, y guion final de Michel Gaztambide y el propio Tapia,Neckan es un relato alrededor de una muerte violenta en el pasado, acaecida en la víspera del Alzamiento, que aúna bien el drama familiar, el melodrama romántico, la intriga de espionaje y el cine político, en una época en la que empezaban a correr tiempos de cierto aperturismo en la dictadura, provocados por las ansias de ser aceptados en la ONU.

Con las misteriosas callejuelas de la Medina como aliadas, la película casi nunca decae (solo esa innecesaria sesión de gimnasia al borde del ridículo), gracias a una perfecta graduación de la información, y a una serie de intrigantes personajes que, salvando las distancias, hacen recordar las grandes historias de la Patricia Highsmith más exótica: El talento de Mr. Ripley Las dos caras de enero

A las 20:30 h., tras la proyección, el Maestro Masón José Alberto Hidalgo Piñero impartió la conferencia La represión franquista de la Masonería.

José Alberto, ex-teniente de alcalde del Ayuntamiento de Badajoz, es maestro masón y una figura destacada de la Masonería española e internacional. Siempre se ha distinguido por su espíritu de servicio a los demás y su probada solidaridad.

Conferencia de Francisco Molina y proyección del documental ‘Pero que todos sepan que no he muerto’

Continuando con el Ciclo sobre Memoria Histórica organizado por Limbo Cultura, el martes 9 de abril a las 19:00 h. el profesor de la UNED Francisco Molina Artaloytia impartió en el Museo la conferencia El amor oscuro: discursos expertos y subjetividades en el franquismo. A las 20:15 se proyectó el documental Pero que todos sepan que no he muerto, de la directora estadounidense Andrea Weiss (2018).

Francisco Molina Artaloytia (Madrid, 1973). Doctor en Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia por la UNED, con Premio Extraordinario de Doctorado, misma Universidad donde obtuvo el Premio Fin de Carrera de Licenciado en Filosofía. También es Máster en Teología por la Universidad de Murcia en la que actualmente es doctorando.

Su tesis doctoral fue un estudio comparativo sobre el tratamiento médico de la homosexualidad en España y Portugal durante las dictaduras del siglo XX y actualmente lleva adelante una tesis en la línea de Teología sobre la cuestión religiosa al respecto en España desde el siglo anterior y hasta ahora. Ha impartido conferencias en la UNED, la Universidad Nova de Lisboa, la Universidad de Coimbra, el King´s College de Londres y la Universidad de La Sorbona de Paris.

Fotograma del documental ‘Pero que todos sepan que no he muerto’

Pero que todos sepan que no he muerto (fuente: El País Cultura (2 de mayo 2018)

En principio más dirigida al público internacional, más desconocedor del asunto, que al espectador español, la película de Weiss se apoya en imágenes documentales cinematográficos y televisivos de archivos estadounidenses y, paradójicamente, aporta una visión quizá más virgen y menos lastrada por el peso de la cercanía, de lo labrado, oído y pensado en círculos en los que la muerte siempre toca de cerca.

A base de entrevistas con especialistas y directamente afectados —entre otros, Laura García Lorca, descendiente del escritor; Emilio Silva, fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica; Empar Pineda, activista feminista; Isabel Franc, escritora; y Antonio Ruiz, encarcelado durante el franquismo por homosexual—, Weiss va componiendo un puzle al que a veces le cuesta encajar por dos motivos principales: una suerte de unidireccionalidad que no le permite la presencia de voces discordantes, aunque sea para que queden enterradas en su dogmatismo, y un cierto desorden en su estructura que la hace saltar del pasado al presente, de la totalidad de la opresión a la especificación homosexual, sin que parezca haber un hilo conductor claro.

Sin embargo, asentada en un tono que acerca la calmada pauta poética a la imagen y al montaje, Pero que todos sepan que no he muerto acaba imponiéndose gracias a la emocionante conjunción de elementos visuales y sonoros, y no solo por las terribles descripciones de los participantes. Así, oír de nuevo el Al alba de Luis Eduardo Aute sobre imágenes del barranco de Víznar, noche negra para la historia de nuestro país, es espeluznante. Y, como se dice textualmente en la película, en referencia a lo particular, los huesos aún enterrados, y como metáfora de lo general: “Es la pequeña gran justicia de colocar las cosas en su sitio”.

 

 

Un taller de lactancia, nueva actividad del Programa Reminiscencia

Un momento del taller

El jueves 4 de abril y dentro de las actividades del Programa Reminiscencia, impulsado por CASER Residencial Olivenza y el Museo “González Santana”, se ha celebrado el taller “El Poder de los Recuerdos” en colaboración con el grupo de apoyo a la lactancia y crianza natural (ALeCriN) de Olivenza, impartido por Ana Márquez.

La estructura habitual del programa consiste en una primera fase en la que se exponen las piezas del Museo en el pasillo central de la Residencia CASER durante varios días; en este caso objetos relacionados con la infancia. Cuna, trona, bañera, torno de expósitos e indumentaria de primeros meses de vida han formado parte de la muestra temporal de marzo de 2019.

Piezas del Museo Etnográfico “González Santana”

En segundo lugar, se lleva a cabo la fase de manipulación de las piezas organizando una terapia cognitiva con los ancianos, a través de dinámicas orales y/o escritas, proyección de películas o documentales relacionados con el tema en cuestión. Y, por último, se pone en marcha un taller práctico que en este caso consistió en la visita de once mujeres que actualmente amamantan a sus pequeños. Con él se ha querido favorecer el recuerdo de las personas con demencia, entablando un diálogo sobre la lactancia materna, en el que las residentes contaban sus experiencias a las mamás jóvenes y viceversa.

Nuestro sincero agradecimiento a ALeCriN por su aportación al Programa Reminiscencia.

Ciclo de actividades sobre Memoria Histórica con la Exposición “El ADN de la Memoria” y el documental “El Silencio de Otros”

El sábado 6 de abril de 2019 a las 18:00 h. tuvo lugar en la planta alta del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza la inauguración de la exposición fotográfica El ADN de la Memoria: fosas del franquismo, semillas de memoria.

La muestra, coordinada por la fotoperiodista Laura León, reúne una selección de fotografías en blanco y negro cedidas por la asociación andaluza Nuestra Memoria, realizadas desinteresadamente por una treintena de profesionales de la fotografía y los medios audiovisuales de Sevilla y provincia que por primera vez, han retratado a los descendientes de los represaliados con imágenes de sus antepasados.

El silencio de otros fue el ganador del Premio del Público en la sección Panorama Dokumente de la 68ª Berlinale.

Tras el acto, a las 19:00 h., se proyectó El Silencio de Otros (2018), de Almudena Carracedo y Robert Bahar.

El origen de este documental, que necesitó más de siete años de trabajo, se encuentra en 2010 cuando Carracedo y Bahar vivían en Nueva York y, estudiando el legado del franquismo, tomaron conciencia del escándalo de los niños robados, que siguió practicándose incluso tras el fin de la dictadura.

Carracedo y Bahar tratan el hecho de que siga habiendo cientos de miles de desaparecidos, aún enterrados en cunetas, o que todavía haya madres que sospechan que les robaron a sus hijos sin una investigación judicial.

Estrenado y premiado en la edición 2018 del Festival de Berlín, este documental ha sido comparado con el cine de Costa-Gavras por su fuerte contenido político y de denuncia. Cuenta con el respaldo de El Deseo, la productora de Pedro y Agustín Almodóvar. Es el segundo largometraje documental del dúo formado por Almudena Carracedo y Robert Bahar, ganadores del Emmy por Made in L.A.

Al finalizar la proyección se abrió un debate moderado por la activista andaluza Paqui Maqueda Fernández, promotora de la exposición El ADN y una de las protagonistas del documental.

La activista andaluza Paqui Maqueda presentó en el Museo su libro “La Cuerda”

El viernes 5 de abril a las 19:00 h. en el Museo Etnográfico Extremeño González Santana dio comienzo el programa de eventos sobre la Memoria Histórica organizado por Limbo Cultura con el acto de presentación en Olivenza del libro La Cuerda, de la activista andaluza Paqui Maqueda.

Con prólogo del escritor Isaac Rosa Camacho, La Cuerda es un relato basado en hechos reales, aunque ficcionados. Ambientada en la guerra civil española, describe a un grupo de personas que caminan un amanecer entre olivares. Algunas de ellas, unidas por una cuerda, enfrentan sus últimos momentos de vida. Serán ajusticiadas, sin juicio previo, por el simple hecho de pensar de forma diferente a sus ejecutores.

A la voz de estas víctimas les acompañan los pensamientos de otros personajes, dos falangistas, un sacerdote y el propietario de unas tierras, cuya función es imprescindible en el desarrollo de la acción.

Las voces que nos hablan pueden ser de cualquier persona, en cualquier lugar del mundo que se encuentre en una situación similar, por lo que este relato puede considerarse como un grito que denuncia la intolerancia hacia todo aquello que, por ser distinto, es temido y por ello debe ser aniquilado.

Paqui Maqueda Fernández es Trabajadora Social del Ayuntamiento de Sevilla, comprometida en la causa de la memoria histórica y presidenta de la asociación Nuestra Memoria de Sevilla.

Su familia fue duramente represaliada durante la Guerra Civil y la dictadura. Sobre esos hechos y sus consecuencias, escribió en 2003 el relato Azul oscuro.

En 2013 viajó a Buenos Aires, Argentina, junto con un grupo de personas para sumarse a la conocida Querella contra los crímenes franquistas y narró sus vivencias en colaboraciones diarias en el periódico andaluces.es.

En el año 2014 publicó En la silla del criminal, también con prólogo de Isaac Rosa.

Entre el 5 y el 13 de abril de 2019 Limbo Cultura organizó un ciclo de actividades sobre la Memoria Histórica con un variado programa de actos que, en casi su totalidad, tuvieron lugar en el Museo Etnográfico Extremeño González Santana. Esta iniciativa contó, además,  con el apoyo del Ayuntamiento de Olivenza, Limbo Mujeres, Fundación Triángulo Extremadura, la Asociación de Amigos y Amigas del MEEGS y la Asociación Nuestra Memoria, de Sevilla

La Estela de Monteblanco, incluida en un estudio de la Fundación Sueca de Investigación

El lunes 1 de abril de 2019 un equipo encabezado por la investigadora española Marta Diaz Guardamino, de la Universidad de Durham (Reino Unido), se desplazó hasta Olivenza para documentar la estela guerrera de Monteblanco, realizando un escáner 3D con destino a un estudio financiado por la Fundación Sueca de Investigación.

Un momento del proceso de escaneado en 3D

La estela de Monteblanco es una losa del finales del Bronce Final hispano (ss. VIII-IX a. C.) custodiada en la Sala de Arqueología del Museo Etnográfico Extremeño González Santana y en la que aparecen esquematizadas, entre otras, las figuras de un guerrero y elementos rituales como un espejo, un carro, un escudo o una lanza.

La investigadora española Marta Díaz Guardamino

Esta investigación, en la que también colabora el profesor Johan Ling, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), pretende llevar a cabo un análisis comparativo entre las estelas guerreras del Suroeste de Europa y el arte rupestre de la Edad del Bronce Final del Sur de Escandinavia. El objetivo es crear documentación digital de alta resolución de una gran parte de las estelas para reevaluarlas desde un marco de análisis renovado, que valore, además de su iconografía, las técnicas de grabado y su secuencia de ejecución.

La difusión de los resultados utilizaría el modelo 3D para colgarlo en la red a través de un repositorio web, utilizando una base de datos existente en Suecia (Swedish Rock Art Research Archives SHFA), el archivo de arte rupestre más extenso y completo que existe en Europa, además de enlaces a modelos subidos en su cuenta institucional de Sketchfab, una fuente de información de primera línea para investigadores.

En el transcurso de este estudio, que abarcará un período de cinco años, también se analizarán otras estelas guerreras extremeñas propiedad del Museo Arqueológico de Badajoz y del Museo de Cáceres.

Una Carta de Visita (Carte de Visite 1860-70), Pieza del Mes de abril 2019

El invento de la fotografía en las primeras décadas del s. XIX supuso uno de los adelantos técnicos más importantes de la historia; por primera vez nuestra realidad podía ser registrada tal cual era, paralizada para siempre en un instante que lograba traspasar la barrera del tiempo.

Muchos contribuyeron a su perfeccionamiento, pero fue Louis Daguerre quien revolucionó para siempre la industria logrando una placa en positivo única gracias a la evaporación del mercurio, consiguiendo una imagen revelada. Nace el daguerrotipo, en Francia, en 1839.

Hasta el nacimiento de este, el retrato pintado era la única forma de representación, y por su alto valor, era considerado un bien escaso y de lujo.

A pesar de la popularidad que alcanzó este invento en la década de 1840, el alto costo de producción y la imposibilidad de producir copias de la imagen, transformó al daguerrotipo en un objeto al que muy pocos podían acceder.

Se experimentó con nuevos procedimientos, que buscaban sobretodo acercar ese arte a la gente.

Hoy en día, cambiar nuestra foto de perfil o hacer un selfie para compartirlo con todos nuestros amigos, es algo muy cotidiano. Sin embargo, para la mayoría de las personas del s. XIX tener un retrato propio era extraño, por considerarlo un objeto prohibitivo al que pocos podían acceder.

Esto fue así hasta que en 1854 el francés André Adolphe Disdéri patentó un nuevo método fotográfico que permitió masificar y popularizar el arte del retrato dando origen a la famosa carta de visita (carte de visite). Con una cámara poco convencional con 4 objetivos conseguía obtener, en una misma toma, hasta ocho fotografías pequeñas en vez de una de gran formato. A partir del negativo generado, se podían hacer infinidad de copias en papel albúmina y a mitad de precio. Gracias al retrato de Napoleón III realizado por Disdéri, la carta de visita se convirtió en el objeto más codiciado de Francia y después de toda Europa, consiguiendo su autor un éxito sin precedentes que le hace rico y famoso. Se trataba de una pequeña fotografía rectangular vertical, (5,5cm de ancho por 9 de alto), pegada sobre un soporte de cartulina algo mayor en el que figuran impresos en la parte inferior o en el dorso algunos datos del fotógrafo autor de la imagen. Su nombre deriva del hecho de que su tamaño era similar al de una tarjeta de visita, aunque raramente se utilizaran con esa finalidad.

El Museo presenta este mes un modelo de carta de visita de 1860-1870, en color sepia, en la que figura una mujer de pie vestida con traje largo, abotonado en el delantero y con miriñaque debajo. Porta en su mano derecha un abanico y apoya la izquierda sobre el respaldo de una silla torneada.

Por regla general, la elección del vestuario en estas fotografías nunca es casual. El fotografiado o fotografiada posará con sus mejores galas o con aquellas que mejor representan su función social.

El escenario suele tener un telón de fondo, a veces liso, a veces pintado con paisajes. El suelo podía simular empedrado, hierba o cubierto con una alfombra. Se completaba con objetos que evidenciaban la profesión del fotografiado o su naturaleza moral, valiéndose además de plintos, telones de fondo, cortinajes, muebles de la época, etc.

En el reverso de la carta de visita que exponemos aparece impreso el nombre del fotógrafo en color verde. Se trata de E.B. sucesor de J. Martínez Sánchez, Puerta del Sol, nº 4, Madrid.

José Martínez Sánchez (1807-1874), natural de Bicorp (Valencia), tenía dos gabinetes fotográficos, uno en Madrid y otro en Valencia. Considerado por los historiadores de la fotografía uno de los primeros maestros españoles y uno de los más sobresalientes fotógrafos de obras públicas del s. XIX, debido al reportaje de estas edificaciones que realizó por toda España junto a su socio J. Laurent para la Exposición Universal de Paris en 1867. También destaca por ser el primer fotógrafo, junto con Antonio Cosmes, en realizar un reportaje oficial de un viaje de la reina Isabel II a Valencia en 1858. Tomó parte en la investigación y divulgación de las técnicas fotográficas con el descubrimiento, junto a Laurent, del procedimiento leptográfico, en 1866. Se trata de la utilización de un papel fotográfico que se vendía ya sensibilizado.

Martínez Sánchez deja Madrid en 1870 para instalarse definitivamente en Valencia, donde muere en 1874. El estudio queda a cargo de su sobrino Eduardo Blasco, entre 1869 y 1900.

Las tarjetas de visita fueron populares hasta 1900 cuando Kodak introdujo la cámara Brownie y las instantáneas fotográficas se volvieron un fenómeno de masas.

Alojamos un ciclo de actividades sobre la Memoria Histórica

          La asociación Limbo Cultura organiza durante el mes de abril de 2019 un ciclo de actividades sobre la Memoria Histórica con un variado programa de eventos que, casi en su totalidad, tendrán lugar en el Museo Etnográfico Extremeño González Santana.

         Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Olivenza, Limbo Mujeres, Fundación Triángulo Extremadura, la Asociación de Amigos y Amigas del Museo y la Asociación Nuestra Memoria, de Sevilla, dará comienzo el viernes 5 de abril a las 19,00 h. con la presentación del libro La Cuerda, de la activista andaluza Paqui Maqueda Fernández, a la que seguirá el sábado 6 de abril a las 18:00 h. la inauguración de la exposición El ADN de la Memoria y la proyección de El Silencio de Otros (2018), de Almudena Carracedo y Robert Bahar. Tras la proyección se celebrará un debate moderado también por Paqui Maqueda.

         El martes 9 de abril a las 19:00 h. el profesor Francisco Molina Artaloytia impartirá la conferencia El amor oscuro: discursos, expertos y subjetividades en el franquismo, a la que seguirá la proyección del documental sobre Lorca Pero que todos sepan que no he muerto (2017), de Andrea Weiss.

         Ya el viernes 12 de abril a las 19:00 h., será proyectada la película de Gonzalo Tapia Neckan(2016), a la que seguirá la charla-coloquio La represión franquista de la masonería, por el maestro masón José Alberto Hidalgo Piñero.

         El programa de actos finalizará el sábado 13 de abril a las 19:00 h., ya en Limbo Lounge (Bravo Murillo, s/n), con un debate centrado en la figura de la extremeña Matilde Landa.

Alfonso Moreno documenta el proceso de reciclaje de vehículos en una muestra fotográfica

El  22 de marzo de 2019, el fotógrafo Alfonso Moreno Cayado inauguró, en la planta baja de la Torre del Homenaje del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza, la exposición titulada El desguace: la segunda oportunidad.

La muestra consta de 30 imágenes tomadas en Desguaces La Torre, de Torrejón de la Calzada (Madrid), tras obtener los permisos oportunos. En ella se puede ver el proceso de reciclado de un automóvil, desde su entrada en el desguace, su almacenaje en la campa, su descontaminación (extracción de líquidos, aceites…) y el desmonte de piezas que después se pondrán a la venta. Todo ello termina con el traslado, de lo que queda del vehículo, a la zona de prensado, donde se reduce a un bloque compacto que se lleva hasta la fundición.

Como se puede comprobar, todos los automóviles tienen una SEGUNDA OPORTUNIDAD, siempre que se recicle de manera correcta.

 Alfonso Moreno Cayado, madrileño con raíces oliventinas, siente gran pasión por la fotografía, como ha demostrado en las exposiciones que ha llevado a cabo en nuestro Museo en 2014, 2015 y 2018 así como en otros lugares de España.

Hasta el 21 de abril de 2019, podremos disfrutar de esta colección de fotografías que nos invitan a valorar la importancia del reciclaje en la sociedad de consumo actual.

Un arenero o salvadera, Pieza del Mes de marzo 2019

 

 

Es imposible hablar de la historia de la escritura sin hacer referencia a la importancia de los soportes en los que se plasma y de los útiles para ejecutarla. Estos han sido muy variados a lo largo de los tiempos.

En algunos casos, el material de escritura dejaba espesos trazos de tinta que exigía mucho tiempo de secado.

Antes de la aparición del papel secante y desde mediados del s. XVI, se usaba la salvadera para solventar este inconveniente.

El Museo muestra durante el mes de marzo un ejemplar de este antaño popular utensilio de escritorio. Se trata de un pequeño recipiente, parecido a un salero, que esparcía arena o polvos secantes sobre un manuscrito con objeto de acelerar el secado de la tinta. Es de cristal, de planta cuadrada y tapa metálica con agujeros; ésta es cóncava para que fuera más fácil volver a poner la arena dentro del recipiente.

El arenero podía ser de diferentes formas (cuadrado, hexagonal, cilíndricos, etc.) y materiales (loza, vidrio, plata, etc.). Necesariamente estaba incluido en los utensilios para escribir, al igual que el tintero, la pluma y el cuchillo abrecartas.

La palabra salvadera es un derivativo de la voz castellana salvado. Se le da este nombre al recipiente porque antiguamente en lugar de polvos se usaba salvado, es decir, cáscara del grano de los cereales desmenuzada por la molienda, con la finalidad de enjugar los escritos.

También se le llama arenero por ser la arena uno de los materiales que contenía.

La pieza que exponemos fue donada al Museo por su fundador y primer director D. Francisco González Santana.