Un vestido de mediados del XIX estrena vitrina e iluminación en nuestra Sala de Indumentaria

Dentro de la línea de mejoras emprendidas en las salas de exposición permanente, y con cargo a los presupuestos generales del Consorcio, se ha instalado durante este mes de junio una nueva vitrina en la Sala de Indumentaria del Museo.

Detalle peto

Se trata de proteger de los agentes externos e iluminar una de nuestras piezas textiles más apreciadas: un soberbio vestido de corte de mediados del siglo XIX.

Consta de cuerpo, unido a la falda, peto y manguitos y está realizado en tela de brillo color granate con bordados florales en color negro, adornado con tiras de pasamanería en tonos negro y salmón. Las mangas, propias de la época, son anchas y presenta un delicado peto con puntillas. Para darle volumen, se complementaba con un forro de crinolina bajo la falda.

Carmen López-Lago posa con el traje en los años 50

Registrado con el número de inventario CE10261, fue donado generosamente al Museo en 2008 por Carmen López-Lago Nogales. Al parecer, el vestido perteneció a una de las damas que acompañó a la reina Isabel II en su visita a Badajoz para inaugurar la línea de ferrocarril. Esta señora lo habría regalado, a su vez, a la familia López-Lago en agradecimiento por alojarse en su casa durante su estancia en la ciudad.

La vitrina, de grandes dimensiones, y los focos led que lleva en su parte superior permiten apreciar los detalles y color del vestido, sin producir efectos caloríficos adversos, que serían perjudiciales para la correcta conservación de materiales tan sensibles como telas y bordados.

 

Una capa española, Pieza del Mes de febrero 2018

La capa española representa toda una tradición en el vestir español más distinguido. Es una prenda de abrigo exclusiva que aporta, a quien la viste, elegancia, estilo  y singularidad. Se impone ya en el siglo XIX en los ambientes más refinados.

El ejemplar que se expone fue donado por Florencio Vicente Castro en 2017

Ha sido ampliamente utilizada hasta principios del siglo XX, existiendo muchas clases y dependiendo del largo y del color pertenecían a un determinado estrato social.

Su época de mayor apogeo es el siglo XIX, triunfando en sus cuatro variantes más conocidas, la Madrileña, la Catalana, la Castellana y la Andaluza.

La capa se realiza en lana de calidad y sus colores van desde el negro al verde botella pasando por el gris oscuro.

Los promotores de la capa fueron los Duques de Bejar cuando crearon la Industria Textil Lanera hace más de seiscientos años en Bejar (Salamanca). Poseían enormes rebaños de ovejas y, en época del esquileo, en los meses de abril o mayo, una vez hecha la pelada, lavaban las lanas en el río. Comprobaron que el agua era excepcional para el lavado y tintado. De esa manera prestaron una cuidada atención a esta Industria Textil, dedicándose por completo a la fabricación de esta prenda.

Como dato curioso, su longitud se hace cuestión de estado y provoca, en 1766, el famoso Motín de Esquilache protagonizado por Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, ministro de Carlos III, que obligó a cortarla para evitar que en ella se escondieran armas, lo que fomentaba toda clase de delitos y desórdenes.

La que muestra el Museo, donada por Florencio Vicente Castro en 2017, es de color negro y cierra con dos broches dorados a modo de corchetes. Presenta una esclavina sobre los hombros, el embozo de terciopelo rojo y contraembozo de cuadros. Se decora con pasamanería en el cuello, esclavina y borde delantero. En la parte trasera, abertura o escusón decorada también con pasamanería.

En nuestra lengua podemos destacar algunos modismos con la palabra capa:

Andar de capa caída.- Indica una situación de decadencia física, moral o económica de alguien.

Defender a capa y espada.- Proteger a una persona con todos los medios posibles.

Hacer de su capa un sayo.- Obrar según su propio albedrío y libertad en casas o asuntos que sólo a ella pertenecen o atañen.

El Museo añade una monografía sobre indumentaria a las ya publicadas

Texto: Eva María Nevado. Hiperlocal Hoy Olivenza

El Museo Etnográfico Extremeño González Santana presentó el viernes 4 de diciembre una nueva monografía dedicada en esta ocasión a la indumentaria. Tomando como punto de partida la sala del dedicada a la vestimenta, la nueva monografía repasa los orígenes y evolución de las prendas de vestir para centrarse después, en cuatro apartados diferentes, en la indumentaria popular, burguesa, militar y religiosa.

Esta publicación, que sigue la línea de formato sencillo, manejable y accesible a todo tipo de público de otras monografías ya publicadas, fue dada a conocer durante la inauguración de la exposición The Victorian Era, en la que el oliventino Javier Silva Castaño invita a un viaje en el tiempo a través de 25 réplicas a pequeña escala de vestidos del siglo XIX.

Belén Naharro Lindo, coautora de la monografía, durante su presentación

Belén Naharro Lindo, coautora de la monografía, durante su presentación

La nueva monografía ha sido elaborada por Miguel Ángel Vallecillo Teodoro, director del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, María Teresa Plaza Núñez, responsable del Área de Catalogación, y Belén Naharro Lindo, joven oliventina que trabajó en el Museo en el año 2014 como becaria de la Fundación Universidad Empresa, realizando trabajos de ordenación, clasificación y catalogación de los fondos de la biblioteca.

Las 17 monografías con las que ya cuenta el museo, tienen como elemento de partida alguna de las salas con las que cuenta este museo

A partir de ahí, y en torno a la temática de la sala elegida, se desarrolla una publicación en la que se amplían datos relacionados con las piezas y tema central de la misma

Estas publicaciones se suman a otras editadas por el Museo como los catálogos de exposiciones temporales o las unidades didácticas. Estas últimas se diseñan de forma que en los centros escolares se puedan trabajar, a través de diversos ejercicios y actividades, las áreas temáticas que tienen cabida en el Museo.