Un asentador o suavizador de navaja de afeitar, Pieza del Mes de octubre 2018

Quitarse el pelo de la cara parece haber sido un deseo del hombre desde los tiempos más remotos. Los arqueólogos han encontrado pinturas rupestres que representan a hombres con barba y otros sin ella. Además en muchos yacimientos se han encontrado conchas marinas y pedernales afilados que fueron las primeras cuchillas de afeitar.

En el Antiguo Egipto, sacerdotes y sacerdotisas debían depilarse el cuerpo entero antes de entrar en los templos. Los griegos consideraban que un cuerpo depilado era ideal de belleza, juventud e inocencia y en los baños públicos romanos existían cuartos para la depilación.

En la civilización egipcia las primeras herramientas de corte fino se hicieron con bronce. En la Edad Media usaban navajas de hierro. En el siglo XVIII y XIX se sucedieron una serie de navajas con protección de seguridad.

El afeitado de navaja fue el habitual hasta la aparición de las cuchillas rectangulares introducidas por Gillette en 1904.  Para conservar y poner a punto el filo de la navaja se empleaba el asentador o suavizador, que consistía en dos tiras de cuero montadas sobre un bastidor con mango. La podemos ver en la pieza que muestra el Museo este mes.

Una de las dos tiras se untaba con pasta para navajas, una barrita densa de grasa con propiedades abrasivas que hacía que el filo quedara en buenas condiciones para el afeitado. Después, y tras haberle dado dos o tres pasadas sobre esta cara del suavizador, se volvía a repetir la operación por el otro lado cuyo cuero estaba bien impregnado con aceite de oliva, quedando la navaja lista para el rasurado, al que se procedía no sin antes haberle proporcionado unos cuantos pases sobre la palma de la mano del fígaro.

Durante el mes de mayo el proyecto Reminiscencia trabaja el oficio de barbero

Los mayores de CASER han recordado en esta ocasión el oficio de barbero

          Como continuación del proyecto “Reminiscencia”, impulsado por CASER Residencial Olivenza con la colaboración de nuestro Museo,  se han escogido fondos relacionados con el oficio de barbero para  trabajar con los residentes durante el mes de mayo 2014

          Siguiendo con la mecánica habitual del proyecto,  y de acuerdo con su coordinadora, la terapeuta Sera Martín Cruz, se han escogido en esta ocasión diversos útiles de barbería como brochas, espejos, navajas, tijeras, máquinas cortapelo…  estimulando los recuerdos lejanos de los residentes y buscando además, la participación de los trabajadores y familiares.

          Para complementar la experiencia, los residentes han elaborado fichas sobre el uso de cada objeto

          Reminiscencia, iniciativa con la que vienen colaborando ambas entidades desde 2013, pretende estimular los recuerdos de los mayores con demencia, pensando o relatando hechos, actos o vivencias del pasado a través de un estimulo sensorial (visual, auditivo, táctil, gustativo, olfativo).