Archives febrero 2018

Pieza del Mes de marzo 2018: Portapaz

Entre los objetos litúrgicos que  figuran en la sala de Arte Sacro encontramos uno llamado portapaz, verdadero  signo litúrgico y protagonista del ósculo de la Paz.

Ósculo significa acción que permite expresar cariño, amor o respeto. Este término tiene una gran importancia en el ámbito de la religión cristiana. Ésta propone la práctica del ósculo Santo como expresión del amor de Dios al prójimo. En este caso, el beso propuesto por la Biblia, debe estar ausente de romanticismo, ya que se trata de un símbolo de pureza, de unidad, sinceridad y amor como partes imprescindibles de la hermandad cristiana.

Esta práctica se llevaba a cabo utilizando el portapaz. Aunque tuvo su origen en la Edad Media, fue en los siglos XVI y XVII cuando se generalizó su uso, empezando a decaer a principios del siglo XIX.

En un principio, el rito era una acción reservada a los ministros de la iglesia, es decir, el sacerdote daba la paz a quien oficiaba de diácono y este a los demás ministros, solo en caso de Misa solemne el pueblo participaba someramente de este rito a través del llamado portapaz.

Se trata de una pieza que puede ser de metal, marfil, cristal, etc., de forma más o menos rectangular, que suele adoptar la tipología de retablillo, con un asa detrás para sostenerlo cuando se da a besar a los fieles.

Por delante presenta una imagen devocional habitualmente una Crucifixión o un Calvario, en el que la Cruz está franqueada por la Virgen y San Juan.

El portapaz que muestra el Museo es de finales del siglo XVI y principios del XVII. Es de metal plateado y mide 16 cms. de alto por 12,5 cms de ancho. De estilo manierista, se organiza en torno a un óvalo o medallón central con un relieve que representa una Cruz vacía sobre el Gólgota. Al fondo, una ciudad amurallada debe ser Jerusalén. El medallón se sitúa en el centro de una cartela de cueros recortados con tornapuntas y ces que lo enmarcan. Presenta dos cabezas de querubines alados, franqueando el medallón, arriba y abajo, motivos típicamente manieristas. En las tornapuntas inferiores presenta dos bolas a modo de patas y en la parte superior remate en forma de pequeña cruz de perfil mixtilíneo.

Procede de la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción y permanece en depósito en la Sala de Arte Sacro del Museo desde noviembre de 2008,  siendo propiedad del Obispado de “Mérida-Badajoz”.

 

La estela de Monte Blanco en el catálogo de una exposición celebrada en Italia

Estela de Monte Blanco

Desde el 10 de noviembre de 2017 y hasta el 8 de mayo de 2018 permanecerá abierta la exposición Pietra, Carta, Carbone, I frottages di Ernesto Oeschger ed Elisabetta Hugentobler  (Piedra, Papel, Carbón: los frottages de Ernesto Oeschger y Elisabetta Hugentobler) en el Área Megalítica de Saint-Martin-de-Corléans, organizada por el Departamento de Educación y Cultura de la Región Autónoma del Valle de Aosta (Italia)

La exposición muestra una colección de 26 representaciones gráficas de estelas megalíticas procedentes de toda Europa, creadas a través del frottage (frotamiento, en francés), una técnica fundamental para la investigación arqueológica que calca la superficie de la piedra con papel de seda, carbón o papel carbón.

Estela de Monte Blanco según P. Bueno y F. Piñón

Ernesto Oeschger es un artista independiente y multidisciplinar de la región de Basilea (Suiza), que ha explorado a través de su obra técnicas tan diversas como la  orfebrería, escultura y fotografía. Ha dedicado más de tres décadas a perfeccionar la técnica del frottage, a través de petroglifos, especializándose en estelas guerreras.

Elisabetta Hugentobler es una reputada ceramista experta en trabajos de torno y uso de esmaltes, que comparte con Oeschger su pasión por los grabados rupestres y con el que viene colaborando desde finales de los años sesenta documentándolos en Italia, España, Francia, Suecia o el Sáhara Argelino

La estela de Monteblanco es una losa del finales del Bronce Final hispano (ss. VIII-IX a. C.) custodiada en la Sala de Arqueología del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza y en la que aparecen esquematizadas, entre otras, las figuras de un guerrero y elementos rituales como un espejo, un carro, un escudo o una lanza.

José María González Campillejo presenta en el Museo su poemario ”Olvidaré tu nombre”

El próximo miércoles 28 de febrero, a las 19,00 horas, en la Sala de Conferencias José María Gaitán Rebollo, del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, tendrá lugar la presentación del poemario Olvidaré tu nombre, de José María González Campillejo.

El acto, que contará con representación de la asociación Cultural Badajoz Contigo, pretende servir de prolegómeno a la semana, Olivenza en clave femenina, impulsada por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de la localidad y programada entre el 5 y 11 de marzo.

Cubierta del libro

José María González Campillejo

José María nace en Higuera de Vargas, en 1956. Hombre polifacético, desde bien joven empieza a componer canciones y poemas, sintiendo también gran atracción por la pintura. En la actualidad, compagina su trabajo como inspector farmacéutico del Servicio Extremeño de Salud, con su otra pasión, la difusión de la cultura.

Su primer libro de poemas, Batir de alas, se publica en 1994.

Ha organizado recitales musicales para dar a conocer a poetas extremeños, el último, en 2017, en honor de Rafael Rufino Félix.

Olvidaré tu nombre, publicado por Editamás Ediciones Create, se compone de 15 poemas, que cuentan la historia de la huida hacia adelante de una mujer maltratada quien, a través de recuerdos de la infancia y vivencias llenas de ternura, busca un futuro esperanzador.

José María Ballester trajo a Olivenza los toros y la dehesa de Extremadura

El 21 de febrero de 2018 a las 19,00 tuvo lugar en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza el acto inaugural de la exposición Toros y Dehesa de Extremadura, del fotógrafo José María Ballester, como colofón a las actividades organizadas de cara a la celebración de la 28ª edición de la Feria del Toro de Olivenza

El fotógrafo José María Ballester (Foto Diputación de Badajoz)

Pacense de nacimiento y fotógrafo autodidacta, José María encuentra su vocación en los años ochenta, vinculándose al mundo de la fotografía a través de la Agrupación Fotográfica Extremeña, de la que es directivo durante más de 20 años.

Su extensa obra ha marcado pautas vitales en su trayectoria, de ahí sus numerosas exposiciones colectivas e individuales, tanto en España como en Portugal, que hacen de este autor un personaje singular y único en el ámbito fotográfico de Extremadura.

Ganadería Marqués de Villalba de los LLanos

Ballester, que ya ha expuesto en Olivenza en dos ocasiones (Sentir la Luz (2015) y El Espíritu del Agua (2016) muestra en Toros y Dehesa de Extremadura una selección de 30 fotografías extraídas de su libro Toros en la dehesa extremeña. En ellas refleja su visión particular sobre el hábitat donde pasta el ganado bravo, la majestuosidad del animal, la importancia que tienen las ganaderías de lidia en nuestra región, contribuyendo al sostenimiento económico.

Se trata de una exposición itinerante, organizada por el Patronato Provincial de Turismo y Tauromaquia de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz, con la que se pretende promocionar la Tauromaquia como cultura. Por tal motivo, las fotografías van acompañadas de diferentes elementos que explican los manejos ancestrales del toro en el campo como herramienta para acercar al público a la ecología, antropología, zoología…

La colección, que ha recorrido diferentes poblaciones de nuestra provincia permanecerá abierta al público hasta el 1 de abril

El artista Enrique Jiménez Carrero mostró su ‘Pasión por la Vida’

Del 16 de febrero al 1 de abril de 2018 pudo visitarse en la Sala de Usos Múltiples del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza ,la exposición Pasión por la Vida, del artista extremeño Enrique Jiménez Carrero

ENRIQUE JIMÉNEZ CARRERO “Suena al fondo una canción de cuna”

Natural de Granadilla (Cáceres), nace un 18 de marzo de 1953, dos años antes del decreto de expropiación del término y su casco urbano. Sus últimos moradores lo abandonan en 1964.

La familia de Enrique emigra a Plasencia. En 1973, mientras realiza el servicio militar, se presenta a ingreso y preparatorio en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, estudios que termina en su homónima de San Fernando, en Madrid.

Además de pintar, ha realizado la escenografía de diversas obras de teatro, ilustrado libros y diseñado numerosos sellos para el Correo Español y emisiones conjuntas con otros países.

Su obra se encuentra marcada por dos períodos, el primero, de estilo hiperrealista, con constantes alegorías a su infancia, a la melancolía, al recuerdo de su tierra forzosamente abandonada; el segundo, a partir de 1999, deriva a un realismo más vivo, con juegos de profundidad, pintando el cuadro dentro del cuadro, con un aumento del contraste cromático y luminosidad.

ENRIQUE JIMÉNEZ CARRERO “Bodegón en hoja de papel”

Desde 1974 su obra se ha exhibido en más de 70 exposiciones individuales en museos, galerías y otros espacios culturales.

En el Museo Etnográfico Extremeño González Santana, se expone Pasión por la vida, una muestra con algunos de los trabajos más representativos de Jiménez Carrero en sus últimos diez años, sumergiéndonos en su universo mágico gracias al color rojo, protagonista de todas sus obras por ser el de las emociones, reflejo de vitalidad y dinamismo, además del blanco. Enrique deja su huella personal en espejos velados, azulejos con arabescos o el realismo de la figura humana con una mirada única.

La exposición se divide en las siguientes áreas temáticas: Retratos de carnaval, invitándonos a observar largometrajes comprimidos en un marco; La vida en danza, con el conocido rostro de Sara Baras; Reinventado a los clásicos, un homenaje a Dalí, Rubens, Goya, Velázquez…; Cabalgando en libertad, hermosos caballos salvajes parecen salir del cuadro; Mirada a las emociones, con mujeres ensimismadas, que ríen, lloran, sienten; Naturalezas muertas, donde cristal, papel, azulejo…, marcan la impronta del artista.

Como bien dice Jiménez Domínguez, sus trabajos son …una loa al arte y la creación, una escapada al optimismo y la contemplación de la belleza, una desmedida pasión por la vida.

Hoy, parte de sus obras se encuentran en pinacotecas como el Museo Fuji de Tokio y los de Bellas Artes de Badajoz, Albacete, de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander, Museo Postal y Telegráfico de Madrid, así como en colecciones públicas y privadas en España, Francia, Alemania, EE.UU, México, Colombia, Inglaterra, Italia o Qatar.

 

Una capa española, Pieza del Mes de febrero 2018

La capa española representa toda una tradición en el vestir español más distinguido. Es una prenda de abrigo exclusiva que aporta, a quien la viste, elegancia, estilo  y singularidad. Se impone ya en el siglo XIX en los ambientes más refinados.

El ejemplar que se expone fue donado por Florencio Vicente Castro en 2017

Ha sido ampliamente utilizada hasta principios del siglo XX, existiendo muchas clases y dependiendo del largo y del color pertenecían a un determinado estrato social.

Su época de mayor apogeo es el siglo XIX, triunfando en sus cuatro variantes más conocidas, la Madrileña, la Catalana, la Castellana y la Andaluza.

La capa se realiza en lana de calidad y sus colores van desde el negro al verde botella pasando por el gris oscuro.

Los promotores de la capa fueron los Duques de Bejar cuando crearon la Industria Textil Lanera hace más de seiscientos años en Bejar (Salamanca). Poseían enormes rebaños de ovejas y, en época del esquileo, en los meses de abril o mayo, una vez hecha la pelada, lavaban las lanas en el río. Comprobaron que el agua era excepcional para el lavado y tintado. De esa manera prestaron una cuidada atención a esta Industria Textil, dedicándose por completo a la fabricación de esta prenda.

Como dato curioso, su longitud se hace cuestión de estado y provoca, en 1766, el famoso Motín de Esquilache protagonizado por Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, ministro de Carlos III, que obligó a cortarla para evitar que en ella se escondieran armas, lo que fomentaba toda clase de delitos y desórdenes.

La que muestra el Museo, donada por Florencio Vicente Castro en 2017, es de color negro y cierra con dos broches dorados a modo de corchetes. Presenta una esclavina sobre los hombros, el embozo de terciopelo rojo y contraembozo de cuadros. Se decora con pasamanería en el cuello, esclavina y borde delantero. En la parte trasera, abertura o escusón decorada también con pasamanería.

En nuestra lengua podemos destacar algunos modismos con la palabra capa:

Andar de capa caída.- Indica una situación de decadencia física, moral o económica de alguien.

Defender a capa y espada.- Proteger a una persona con todos los medios posibles.

Hacer de su capa un sayo.- Obrar según su propio albedrío y libertad en casas o asuntos que sólo a ella pertenecen o atañen.