Archivo enero 2016

El Museo elegido como centro de trabajo por FCB Acción Social

El martes 19 de enero fue presentada a los medios de comunicación la Sociedad FCB Acción Social

Fundación Caja Badajoz, heredera de la Obra Social de Caja Badajoz, es una organización sin ánimo de lucro que define su Misión como la contribución al bienestar social y cultural de los ciudadanos extremeños aportando apoyo y oportunidades y, teniendo en cuenta su tradición, procura la promoción: de las personas con discapacidad, de la cultura, de lo social, del medioambiente,
el emprendimiento, la formación universitaria y formación profesional, científica y técnica realizada por personas, equipos de trabajo o instituciones que tengan
carácter social o favorezcan el desarrollo socioeconómico y medioambiental de Extremadura.

Sobre la base de lo expuesto anteriormente, la evolución hacia un modelo de actividad sobre una base de acción social basada en la cultura y la educación, Fundación Caja Badajoz tomó en su Patronato de fecha 21 de octubre de 2015, el acuerdo de la creación de un centro especial de empleo, que se dedicará a la inserción laboral de personas con distintas discapacidades y que pueda atender la actividad que hasta la fecha realiza la Fundación en el ámbito cultural y de acción social o las que pueda realizar en un futuro, en el que es necesario la contratación de personas que atiendan las referidas actividades.

FCB Acción Social, Sociedad Limitada nace como una extensión de la actividad social y cultural que realiza su creadora, la Fundación Caja Badajoz; entidad que será su apoyo económico y financiero y que velará especialmente por sus características de orden personal y material.

El proyecto nace con vocación de continuidad, una continuidad que irá incrementando las necesidades de personal que atienda actividades y centros de trabajo del amplio catálogo de actividades con las que trabaja día a día la Fundación Caja Badajoz.

Dada la vinculación de FCB con el Museo como ente consorciado desde 1997, el Etnográfico de Olivenza ha sido escogido como uno de los cuatro centros de trabajo en los que se pretende comenzar la actividad de FCB Acción Social, Sociedad Limitada durante el ejercicio 2016, junto a los centros culturales de Mérida y Zafra y la Residencia Universitaria José Antonio Marcos Blanco-(RUCAB) . Esta actividad se irá completando con el amplio catálogo de actividades de Fundación Caja Badajoz  en ejercicios sucesivos.

Fermín Mayorga presentó su último libro “Esperanza y Libertad, las hijas de La Rapada”

El viernes 22 de enero tuvo lugar en la Sala de Conferencias José María Gaitán Rebollo del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza la presentación del libro Esperanza y Libertad, las hijas de la Rapada, del investigador Fermín Mayorga Huertas

Es la historia de una familia de la raya húmeda extremeña, que por pensar de forma diferente y abrazar la República, se verá atacada por las fauces del franquismo.

La obra es un homenaje a todas las mujeres que sufrieron en sus carnes la brutal embestida del franquismo y sus secuaces. Momentos de tensión vividos por una familia republicana, que se verá abordada por los poderes fácticos de la población en la que habitan. Torturas, humillaciones públicas y desprecios permanentes, serán los cruentos movimientos insertados en esta creación dramática, donde las verdaderas protagonistas son las deshonradas y vilipendiadas mujeres rapadas de la guerra civil española.

Al acto, además del autor, asistieron el Director del Museo, Miguel Ángel Vallecillo, la Directora del IMEX, Elisa Barrientos y la Concejala del Ayuntamiento de Olivenza Antonia Gutiérrez

De izqda. a dcha. Miguel Ángel Vallecillo, Fermín Mayorga, Elisa Barrientos y Antonia Gutiérrez

De izqda. a dcha. Miguel Ángel Vallecillo, Fermín Mayorga, Elisa Barrientos y Antonia Gutiérrez

El investigador Fermín Mayorga Huertas

El investigador Fermín Mayorga Huertas

Fermín Mayorga Huertas, extremeño afincado en Madrid y ex alcalde de Cheles (Badajoz) ha dedicado gran parte de su vida a investigar la historia del Tribunal de la Santa Inquisición y el Santo Oficio en Extremadura. Ganador en el 2008 del Premio Hispano-Luso José Manuel Sarabia por el trabajo Los Herejes del Guadiana Fronterizo.

Ponente en diversos encuentros (Jornadas de Historia de Llerena, del Ducado de Feria, Fuente de Cantos, Valencia de las Torres y otras), ha impartido conferencias sobre la Inquisición en Alburquerque, Brozas, Valencia de Alcántara, Cheles, Villanueva del Fresno, Villanueva de la Serena, Zafra, Ateneo de Badajoz, Hervás, La Parra, Cañamero, Béjar, Ateneo de Cáceres Alconchel, Montijo y Garrovillas de Alconétar.

Ha publicado artículos sobre la Inquisición en Raya Viva, Alcántara y Ars et Sapientia  así como en revistas de Feria de varias localidades.

Como investigador ha intervenido, además, en el programa de Cuatro Cuarto Milenio

 

El fotógrafo José María Ballester expone “Espíritu del Agua”

El jueves 21 de enero a las 19,00 h. tendrá lugar en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza  el acto de inauguración de la exposición Espíritu del Agua, de José María Ballester.

Museo Etnográfico "González Santana". Olivenza. Extremadura. José María Ballester

El fotógrafo José María Ballester

Pacense de nacimiento y fotógrafo autodidacta, encuentra su vocación en los años ochenta, vinculándose al mundo de la fotografía en la Agrupación Fotográfica Extremeña, de la que es directivo durante más de 20 años.

Museo Etnográfico "González Santana". Olivenza. Extremadura. Guadiana

Paisaje de la ribera del Guadiana

Su extensa obra ha marcado pautas vitales en su trayectoria, de ahí sus numerosas exposiciones colectivas e individuales, en territorio español y en el país vecino, que hacen de este autor un personaje singular y único en el ámbito fotográfico de la región.

Tranquila en momentos de calma, imparable cuando se enfurece, creadora de paisajes y necesaria para nuestras vidas: así es el agua. Un recurso natural tan vital como escaso, del cual el fotógrafo pacense José María Ballester nos ofrece su particular mirada en esta exposición.

Su objetivo retrata lo que no cesa, el elemento que fluye, el que escasea. Fotografiar el agua es tomar instantes únicos e irrepetibles. Nos adentra en un recorrido por bellos escenarios diseñados o esculpidos por el agua del río Guadiana a su paso por la provincia de Badajoz, por enérgicas gargantas del norte de Cáceres y por la bravura del mar en playas agrestes de Galicia y Portugal.

Espíritu del Agua, a través de cinco secciones, presenta una treintena de imágenes en blanco y negro creativas y sugerentes, que sin duda nos evocarán sentimientos y nos harán reflexionar sobre el uso que hacemos a diario de este básico elemento.

            Espíritu del agua podrá visitarse hasta el 21 de febrero en el horario de apertura del Museo.

Pieza del mes enero 2016: Barquillera de juguete

Durante el mes de enero, el Museo quiere rendir homenaje a un oficio nada frecuente en nuestra tierra, pero sí en otros lugares de España como en el Madrid castizo. Se trata del barquillero o persona que vende barquillos, muy popular en el s. XIX y comienzos del XX. Para ello proponemos como Pieza del Mes de enero uno de los juguetes más entrañables de nuestra colección. Se trata de una barquillera de hojalata fabricada por Rico S. A. en 1931.

Es difícil remontarse al origen del barquillo aunque se puede encontrar a principios del cristianismo, derivando directamente del pan ácimo (pan de ángel) que se repartía a los fieles en las iglesias. Desde entonces su composición ha ido evolucionando ligeramente.

Es una hoja plana y delgada de pasta de harina sin levadura, con azúcar y alguna esencia, normalmente canela. La forma del molde adquiría un perfil acanalado similar a un barco, de donde viene su nombre. Con el tiempo cambió al canuto actual, y a los tan usados cucuruchos para helado y tulipas.

El barquillero portaba a la espalda, mediante correas de cuero, la barquillera de hojalata donde se guardaban los barquillos. La función de estos aparatos era, además de almacenar y conservar los barquillos, venderlos de una forma original, ya que el cliente participaba en diversos juegos de azar con la ruleta. Cuando había más de un participante, el que sacaba menor número era el que pagaba todos los barquillos, mientras que si sólo jugaba uno, éste, tras pagar una cantidad, podía llevarse un barquillo por cada jugada, si la suerte le sonreía. Los perdía todos si la ruleta se paraba en el “clavo”, uno de los cuatro tornillos que la sujetan. Cuando las necesidades apretaban, la picaresca hacía acto de presencia, así era práctica bastante extendida el que la ruleta estuviera trucada (clavos flojos o máquina desnivelada) para intentar engañar al comprador.

En la parte posterior aparece una cinta anudada en un lazo con los colores de la II República

En la parte posterior aparece una cinta anudada en un lazo con los colores de la II República

Estas bombonas solían ir adornadas con ilustraciones festivas o escudos e imágenes representativas de la ciudad. El juguete que mostramos, en cambio, se decora en la parte anterior por un medallón con la imagen de un niño tocado con un gorro frigio portando una barquillera a la espalda y en la posterior por una cinta anudada en un lazo con los colores de la bandera tricolor de la II República Española.

La figura del simpático y pícaro barquillero, vestido de chulapo, fue de uso muy popular hacia 1890, siendo representado en sainetes, zarzuelas, entremeses, etc. Recientemente ha sido recuperada en algunas ciudades como Madrid, proporcionando esa pincelada nostálgica y castiza en plazas, parques, ferias y verbenas. Llegó a ser una figura tan cotidiana en la sociedad como lo era el sereno, las cigarreras o cerilleras y las aguaderas.

Voceaba a los cuatro vientos las excelencias de sus barquillos con frases como:

¡Al rico barquillo de canela para el nene y la nena, son de coco y valen poco, son de menta y alimentan, de vainilla ¡qué maravilla!, y de limón, qué ricos, qué ricos que son!

¡Barquillas de canela y miel, que son buenos para la piel!

Esta pieza fue donada por Francisco González Santana en 1991.