Archivo junio 2014

Pieza del mes julio 2014: maqueta de Santa María Magdalena

El Museo ha seleccionado como pieza del mes esta maqueta de la iglesia de Santa María Magdalena al celebrarse su onomástica el día 22 de julio y estar a punto de cumplirse dos años de su designación como Mejor Rincón de España 2012 por la Guía Repsol

Fue mandada construir en la primera mitad del s. XVI, al ser designada Olivenza como sede del Obispado de Ceuta. La mayoría de sus titulares residieron en la ciudad entre 1512 y 1570, el primero Fray Enrique de Coimbra, confesor del rey D. Manuel I y pionero en celebrar una misa en el Brasil. Fallecido en 1532, fue sepultado en esta iglesia.

Considerada una obra maestra del manuelino, en la Magdalena se pueden apreciar también elementos del gótico y el mudéjar, además de los propiamente renacentistas. Es singular su carácter decorativo y naturalista, donde no faltan elementos marineros. Ocho columnas torsas separan las tres naves de diferentes alturas.

La maqueta escogida representa a escala esta obra arquitectónica. Fue realizada por D. Miguel Sández Silva en 1998. Una de las aficiones de este oliventino, dedicado a la construcción desde los 12 años, fue la fabricación de maquetas. Con ellas quiso dejar constancia de los monumentos de Olivenza, utilizando para ello materiales como escayola, arcilla, metal, plástico y madera. El Museo desea rendirle este sencillo homenaje coincidiendo con el séptimo aniversario de su fallecimiento en 2007

En esta pieza cabe destacar sus tejas hechas a mano, las vidrieras pintadas y las rejas de las ventanas, realizadas con exquisita minuciosidad. Según el propio autor, su peso aproximado es de 250 kilos y dedicó a su construcción unas 200 horas.

El Museo homenajea a la pintora oliventina María Luisa Carvallo Gadella con una exposición póstuma

          María Luisa nace en Olivenza en 1891, en el seno de una familia acomodada; muere fusilada a los 45 años el 8 de septiembre de 1936 poco después del estallido de la Guerra Civil. Igual suerte corrió su hermano Antonio, trabajador del Ayuntamiento de la localidad. De los otros tres, Juana Rita, Modesta y Juan Ignacio, este último tuvo que exiliarse a la vecina Portugal también por motivos políticos.

          María Luisa cursó estudios con la maestra Doña Ramona Gil, quien debió apreciar sus magníficas dotes para la pintura y el bordado. Todo ello durante una etapa de florecimiento del arte extremeño a finales del siglo XIX y principios del XX.

          Todos sus cuadros carecen de título. De 1910 datan sus cuatro retratos a carboncillo. A ellos se suman dos de carácter religioso alusivos a Moisés en el Nilo y a la Pasión de Cristo. No obstante, los de mejor técnica son aquellos de temática costumbrista y los de flores. No sabemos en qué se inspiraba para darles vida, y qué otros maestros, además de Doña Ramona, pudo tener.

Una de las obras presentes en la exposición

          Para abordar su obra, es necesario contextualizarla en el momento histórico en el que le tocó vivir y tener en cuenta el papel secundario que desempeñaban las mujeres en  la sociedad de la época,  especialmente en el medio rural, su escasa participación en el mundo de la cultura y del arte y sobre todo, la carencia de referentes femeninos cercanos en el mundo de la pintura.

          El pertenecer a una familia con cierto nivel económico y social permite a Maria Luisa formarse, dedicarse, en parte, a la pintura y conservar su independencia en un momento en el que el único destino de la mujer, sin apenas acceso a la educación,  era asegurarse un buen matrimonio y gestionar la economía doméstica o profesar como religiosa.

          Es hora de echar la vista atrás y reconocer el mérito de todas y cada una de aquellas mujeres que, con su ejemplo y de manera silenciosa, abrieron camino, sirviendo de referente a generaciones posteriores. Una de ellas es María Luisa Carvallo Gadella de la que aún nos queda mucho por conocer.

          Con esta exposición póstuma, el Museo pretende rendir un pequeño y justo homenaje a su obra y figura, agradeciendo a la familia de María Luisa el préstamo para la exposición de sus pinturas, que han conservado celosamente hasta la fecha y a Juan Francisco Piquer y Esther Silva su inestimable colaboración para rescatarlas del olvido.

El Museo conmemora el 90º aniversario de la caída del Meteorito de Olivenza

José Antonio Carnerero ofrecerá dos visitas guiadas a la Sala de Meteoritos del Museo

Para conmemorar el 90º aniversario de la caída del Meteorito de Olivenza, el Museo ofrece este jueves 19 de junio visitas guiadas a la Sala de Meteoritos de 11:00 a 13:00 h. y de 19:00 a 20:00 h. conducidas por José Antonio Carnerero de la Paz.

Os sugerimos este interesante enlace a Hoy Digital en el que se describe con detalle este acontecimiento, ocurrido el 19 de junio de 1924

http://www.hoy.es/extremadura/201406/14/meteorito-olivenza-cumple-anos-20140614212648.html

El Museo participa en un documental premiado por Farmacéuticos Mundi

El Museo ha participado en el documental Contraindicaciones: el acceso a medicamentos esenciales en países del Sur, realizado por Javier Orduña, Juan Pedro Sánchez Romero eIñaki Gondra Leal, que ha obtenido el Premio Esenciales para la vida al mejor cortometraje ficción o documental, otorgado por  Farmacéuticos Mundi en la edición de 2014.
Entre los minutos 6:27 a 7:08 se entrevista al Director del Museo, Miguel Ángel Vallecillo Teodoro


El pintor portugués António Oliveira Tavares expone en el Museo ” Los Pequeños Príncipes”

 

En Los Pequeños Príncipes, Oliveira refleja su evolución hacia la abstracción

         El viernes 20 de junio a las 20:00 h. el pintor portugués Antonio Oliveira Tavares inaugurará la exposición Los Pequeños Príncipes en la Sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico Extremeño “González Santana” de Olivenza

          Oliveira Tavares (Lisboa, 1961) cursó hasta  4º de Ingeniería en el Universidad I.S.T. de Lisboa. Realizó estudios de dibujo en el Centro de Arte & Comunicação Audiovisual y frecuentó, además,  el Curso de Historia de Arte en la Sociedade Nacional de Belas Artes, ambos en Lisboa.

          Participó en un Taller de grabado de Bartolomeu Cid dos Santos en la Casa das Artes de Tavira.

          Entre 2001 y 2005 vivió y trabajó en sus talleres de París y Bruselas, en los que completó su formación artística a través de un estudio intenso de  grandes museos como el Louvre, Musée d’Orsay y el Georges Pompidou,  participando en la vida artística de estos centros.

          También trabajó con la Galería Lewis Guy en Holanda, lo que le permitió visitar con regularidad el Rijksmuseum, Museo Van Gogh en Ámsterdam y el Museo Mauritshuis en La Haya.

          Reside actualmente en Borba en el Alentejo portugués y es miembro de la Sociedade Nacional de Belas Artes de Portugal.

          Este reconocido artista portugués, ha sido merecedor del 1er Premio de Pintura del Salão de Outono do C.R.C.S. de Santarém. Participó en los concursos nacionales de pintura  de Almada Negreiros de Mapfre-Vida en Oporto, Fidelidade Aseguradora en Lisboa, en la  VIII Bienal Internacional de Vila Nova de Cerveira en Portugal y en la Exposición Artiste du Génie de la Bastille en París, Francia.

          Su obra está presente en varios catálogos, como el de la exposición George de la Tour, editado por el Museo de Arte Occidental de Tokio o Ingres: regards croisés por RNM Éditions Mengès (Francia). Ha ilustrado, además, el libro de poesía A gaveta de baixo de Rosa Lobato de Faria.

          Entre 1988 y 2013 ha colaborado en veintitrés exposiciones colectivas y protagonizado veinticinco muestras individuales en bienales, galerías, ferias muestras y salones de arte tanto en Portugal como en el extranjero. Su obra está representada en colecciones públicas y privadas de su país y de Estados Unidos, Brasil, Inglaterra, Francia, Japón, Holanda y Bélgica.

          El nombre de esta muestra, en la que el artista se decanta por la abstracción, se ha tomado del título de uno de los cuadros que Oliveira, a su vez, tomó de la célebre novela de Saint Exupéry El Principito. Para él su obra tiene algo de este querido personaje y es éste su mundo, que nos invita a conocer para hacernos recordar los pequeños príncipes que hay en todos nosotros.

          La exposición permanecerá abierta al público hasta el 20 de julio. Más información sobre el artista en http://oliveiratavares.com/

Pieza del mes junio 2014: cochecito de bebé

          En todas las épocas, los padres han buscado una manera de llevar al bebé que les sea cómoda en los desplazamientos.

          Una de ellas es el cochecito en el que el recién nacido se mantiene recostado frente a la persona que lo empuja.

          La idea surge de William Kent, arquitecto muy conocido por su trabajo como diseñador de jardines en Inglaterra. En 1733  el Duque de Devonshire preguntó a Kent si podía construir un medio de transporte que divirtiera a sus niños. Kent hizo una cesta de ruedas donde los niños podían sentarse y que era tirada por un pony o una cabra.

          La idea rápidamente gustó a los miembros de la familia real que adquirieron objetos similares. Estos se caracterizaban por ser muy altos e inseguros y estaban destinados exclusivamente a los padres de la alta sociedad. Estaban hechos con madera o mimbre y el chasis era de cobre amarillo muy costoso. Eran de lujo y se convirtieron en obras de arte.

          En este tiempo los carros de bebé eran empujados siempre por animales, pero en 1848 apareció un revolucionario diseño. El americano Charles Burton decidió poner manillares en ellos para que los padres pudieran empujarlos.

          En 1889 William Richardson patentó su idea del primer cochecito reversible, es decir, la cuna fue diseñada para que el bebé fuera de frente o de espaldas a los padres. También realizó cambios estructurales en el carro.

          En los felices años 20 con la entrada de la sociedad de consumo y el baby boom se popularizó el instrumento, hasta que en los años 50 se hizo imprescindible.

          En 1965, Owen Madaren, ingeniero aeronáutico ideó, a petición de su mujer, algo más ligero. Construyó el primer cochecito tipo paraguas, más fácil de usar y llevar a todas partes.

          Desde los años 80 la industria del cochecito se ha desarrollado de manera vertiginosa. Las nuevas características, una construcción más segura y más accesorios han abierto un mundo nuevo a padre y bebés.

          El coche que muestra el museo es de la marca Lopher y fue donado en el 1993 por Dª Carmen Cortés de la Torre-Velver.