Pieza del mes

Pieza del Mes octubre 2016: yunque

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El oficio de herrero es uno de los más antiguos que se conocen. Era totalmente primordial en las zonas rurales, sin él hubiera sido imposible mantener el equipamiento de labranza en buenas condiciones. A él acudían los labradores cuando era preciso arreglar cualquier utensilio del campo, o para ponerle herraduras nuevas a las caballerías.

Su trabajo consistía, además,  en elaborar objetos de hierro, utilizando para ello herramientas manuales para martillear, doblar, modelar o cualquier otro método empleado para dar forma al hierro, cuando se encuentra en estado maleable por efecto del calentamiento.

La fuerza y la destreza eran importantes en este trabajo, pero no menos la vista, que tenía que soportar la luz y el calor intensos del fuego. Se necesitaba también una desarrollada capacidad para discernir entre la variopinta gama de colores que presenta el hierro en su calentamiento. Primero se vuelve rojo, luego anaranjado, amarillo y finalmente blanco. Para el forjado el color ideal es blanco-anaranjado.

Muy importante era la materia prima, siendo la principal el hierro que podía ser dulce, más maleable, y acerado, de gran dureza. Además del hierro, otra materia prima es el carbón, tanto mineral como vegetal.

El herrero utilizaba muchas y variadas herramientas. Las tenía de todos los tipos, formas y tamaños. No sólo las hacía para otros sino que también necesitaba proveerse de ellas, incluso, a veces, las fabricaba para un trabajo determinado o una tarea concreta.

La principal herramienta, junto al fuelle y la fragua, es el yunque, elemento indispensable en el trabajo de la forja y moldeado, empleado para apoyar, enderezar o curvar. Debe ser de buen acero y de buen peso ya que sobre este soporte se recibirán innumerables golpes de martillos de diferentes tamaños.

Como se puede ver en el que exponemos este mes, se compone de un cuerpo del que parte un  pico cónico o peña redonda donde se da forma a las partes que requieren curvas. El extremo opuesto es recto y plano, y sirve para elaborar los ángulos. Sobre él dos orificios llamados ojos, uno cuadrado y otro circular, en los que se acoplan otras herramientas que sirven para agujerear, perforar y cortar el acero. En otros modelos, además del pico cónico o peña redonda figura, en el extremo opuesto, otra peña piramidal o de sección cuadrada.

La herrería, además de lugar para arreglar los utensilios de labranza, era un sitio de tertulia para hombres. Tenía cierta semejanza con la taberna o la barbería, locales en los que se daba rienda suelta a las opiniones, críticas y bromas. El hecho de estar siempre abierta la convertía en un lugar de encuentro, sobre todo en los días de frío y tiempo desapacible. Así, existía un dicho que decía: Día de agua, taberna o fragua.

 

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