Pieza del mes

Una lata de cacao de bellotas Pieza del Mes de diciembre 2015

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A pesar de la valoración negativa que en época moderna suscita el uso de las bellotas como alimento, las fuentes clásicas y el registro arqueológico sugieren que en la Península Ibérica tuvieron un papel importante en la dieta de las  comunidades prehistóricas.

Como alimento humano se ha documentado el consumo de bellotas desde hace más de 10.000 años. Hasta la aparición de la agricultura fueron la fuente principal de hidratos de  carbono de los pueblos ibéricos y su presencia en yacimientos arqueológicos es general en todo el territorio. Después de la llegada del cereal, la bellota ha seguido siendo un importante complemento hasta hace muy pocas décadas y en épocas de escasa cosecha ha salvado la vida de muchos seres humanos.

El geógrafo griego Estrabón escribió que los pueblos ibéricos molían las bellotas para fabricar harina con la que elaboraban pan.

Son ricas en glúcidos y lípidos, se han comido con pan, con trigo, asadas como las castañas, cocidas contra la disentería y la diarrea. Su uso habitual en la actualidad es el alimento de cerdos y vacas.

Con tiempo cálido y lluvioso se desarrolla un hongo que infecta a la bellota, transformando los polisacáridos en azúcares simples que componen una sustancia pegajosa (mela), alimento para las abejas con la que elaboran la miel de encina.

Si bien la bellota ha sido utilizada más o menos como alimento por parte del ser humano, fundamentalmente en época de escasez, su utilización como recurso medicinal ha sido escasa.

Es en el s. XVIII, en el tránsito de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea, cuando se produce un auge y apogeo de su uso como base medicinal para diferentes dolencias.

Torrefactadas, pulverizadas y mezcladas con cacao se emplean como astringente para combatir las diarreas, gracias a la cantidad de taninos que poseen.

La pieza que exponemos este mes en el Museo es una lata de Cacao de Bellotas, destinada al tratamiento de las diarreas y enteritis de los niños y de los adultos, según indica el envase. Su composición es harina de bellotas diastasadas, 50% de azúcar de caña y 50% de cacao desgrasado. Y la preparación se realiza echando dos o más cucharaditas en una taza de agua caliente, sin hervir, en el desayuno, merienda o postre.

 La incorporación del cacao en polvo refuerza su sabor resultando de esta manera fácilmente digerible.

Ha sido elaborado por el Instituto Latino de Terapéutica, S. A. de Barcelona, con el Dr. D. Manuel M. Balaguer Casa como farmacéutico director. El precio de la lata era de 5,20 pesetas.

La pieza fue donada al Museo por D. Ramón Aranguren, natural de Monroy (Cáceres), en el años 1994.

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