Ambientada a principios del siglo pasado, ofrecía un completo surtido de todo tipo de productos, desde zapatos hasta mechas para candiles.

Destaca el minucioso aprovechamiento del espacio y su distribución en dos áreas. En el frente, la dedicada a los productos más cotidianos, pueden observarse los cajones de legumbres con marcaprecios de cristal esmaltado. Sobre el mostrador y el suelo, instrumentos de precisión: balanza, romana con platillo, pesas, un medidor de aceite y una báscula en el centro de la sala. Colgadas en las estanterías, medidas de líquidos de diferentes capacidades, fabricadas en hojalata.

A la derecha, se aprecia la sección destinada a la degustación y venta de café, té y repostería, donde figura una vitrina para dulces. En las baldas, distintos modelos de cafeteras y tostadores, así como batidores de masa, moldes, heladera, etc.
En los extremos de ambos mostradores se reconocen dos magníficos ejemplares de molinillos de café.

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