Es el instrumento más complejo en todo el proceso de manufactura textil. El ejemplar expuesto procede de la localidad cacereña de Torrejoncillo. Es de tipo horizontal o de bajo lizo y podría encuadrarse, cronológicamente, entre mediados del siglo XVIII y principios del XIX.
Consta básicamente de armazón de madera y unos peines o lizos(pueden apreciarse sueltos en la pared…) por donde pasaban los hilos de la urdimbre, subiendo y bajando mediante pedales y un juego combinado de tirantes y poleas.
La trama, en cambio, se insertaba transversalmente manejando una lanzadera, utensilio cuya forma recuerda la del casco de un barco.
Al lado, el temple con sus extremos dentados, mantenía tenso el ancho de la tela enganchándose a sus bordes.
La mesa de urdir, situada a la izquierda, era un elemento auxiliar que permitía colocar las bobinas y ordenar los hilos.
A la derecha, el torno o canillero. Es de origen medieval, aunque en Europa no aparece hasta el siglo XVIII. Se accionaba con una manivela, usándose para hilar y hacer canillas.
Sobre el arcón, se exhibe una devanadera. En ella se disponían las madejas para ser transformadas en ovillos. A medida que se tiraba de la hebra, se la hacía girar sobre su propio eje.
Preside esta sección del Museo la imagen de la venerable María de la Cruz, oliventina del siglo XVII, que murió en olor de santidad, cuyo oficio fue, precisamente, el de tejedora.

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