La tradición musical, tanto en la vertiente culta como en la popular, ha sido una constante en la historia oliventina. Ya en 1539, tenemos noticias de dos cátedras para la enseñanza de este arte, instituidas por el obispo de Ceuta, cuya sede se ubicaba en Olivenza, Fray Diego da Silva. No obstante, será en los siglos XIX y XX cuando se creen y alcancen apogeo numerosas agrupaciones musicales en las que, de una forma u otra, participaron todas las capas sociales de Olivenza.
La más veterana de todas ellas, y decana de Extremadura, es la banda de música de laSociedad Cultural La Filarmónica, fundada el 28 de marzo de 1851 por D. José María Marzal y Cary. En el año 2001, con motivo de su 150 aniversario, le fue concedida la medalla de oro de Extremadura. Comenzó como una pequeña agrupación y se consolidó con los años, hasta llegar a ser distinguida en certámenes nacionales e internacionales. La Reina Isabel II le concedió el privilegio de usar uniforme militar, pese a ser una banda civil. Repartidos por la sala, pueden apreciarse instrumentos de diversos períodos de su evolución, condecoraciones, espadín, uniformes e indumentaria y fotografías.

El Orfeón Oliventino fue fundado a principios del siglo XX por D. Adolfo Gil Rodríguez, a quien pertenece el busto sobre el piano. Las fotografías de la pared corresponden a dos momentos en la trayectoria de la institución. La primera, tomada en 1910, muestra a sus componentes, todos aficionados. En principio fueron sólo varones. A partir de los años 20, el orfeón contó con voces mixtas, como puede apreciarse en la segunda fotografía.
Se exhiben el banderín de raso, distintivo de la agrupación, algunos recuerdos de su Director, Don Domingo Méndez Gómez, y el atril desde el que dirigía, además de su batuta.
Dentro aún de la música culta hay que reseñar el Cuarteto Clásico, surgido a finales del siglo XIX. Lo integraban cuatro músicos de la localidad: Domingo Méndez, su fundador, pianista y compositor; Baldomero González, como violín 1º; Manuel Cascos, violín 2º, y Luis López, flauta travesera. En su repertorio incluía obras como las Serenatas de Toselli y Melanio Brull(en el atril), y valses de concierto. Solían actuar en el Casino de Olivenza y en el Liceo de Artesanos, aunque también se trasladaban a otras localidades.
La Estudiantina fue otra agrupación que comienza su andadura en los Carnavales de 1917. Contaba con unos cuarenta músicos de todas las edades y diversa condición social. Actuaban casi siempre amenizando santos, cumpleaños y otras fiestas, e interpretaban sobre todo pasacalles y canciones populares. En la pared, fotografía de 1930, junto a un laúd y una mandolina de su primera época.
Orquestina y conjuntos

En la etapa de posguerra, las clases populares oliventinas acudían a varias salas de baile donde, por un módico precio, se celebraban las fiestas más señaladas, sobre todo Fin de Año, Carnaval, San Juan, San Miguel o las Quincenas. Los bailes más conocidos eran el de la Vela, llamado así por los continuos apagones de luz, el del Mindongo el del Chanco y el del Cabezudo.
Paralelamente surgieron varios conjuntos de música bailable, algunas de cuyas formaciones pueden verse en las fotografías y carteles (Orquestina Pass Mussi, Continental Jazz, Los Muchachos de Fachenda o El Conjunto Melódico), quienes interpretaban canciones de moda, en Olivenza y pueblos cercanos.

Se exponen varios instrumentos de este período, destacando un curioso violín con caja de resonancia metálica utilizado en los bailes de Carnaval.
Figura señera en el apartado de la música popular fue Antonio González Martínez, más conocido por Mantequiña. Nacido en Olivenza, el 16 de agosto de 1912, aprendió el oficio de sastre con su padre, mientras que a tocar el violín lo hace gracias a las temporadas que pasaba en Portugal. Perteneció a algunas sociedades recreativas como el Liceo de Artesanos, de cuya orquesta formó parte. También fue artífice de varios conjuntos de música bailable como El Conjunto Melódico. Ayudado por su padre y por su tío José, recuperó numerosas melodías y danzas del folklore fronterizo, fundando con Encarnación Ramallo, y otros colaboradores, el Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Olivenza, en 1943.

En el armario pueden observarse algunos de sus objetos personales, como un traje, fotografías, placas y la funda de su violín, con las típicas pegatinas que testimonian sus actuaciones en otros países.

Sociedades Recreativas

Las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX fueron testigo de un florecimiento cultural sin precedentes en Olivenza, que se tradujo en la creación de numerosas sociedades recreativas. Su fin primordial era dignificar el ocio, encauzándolo hacia la literatura, el teatro y, sobre todo, la música. Ya en 1885 existían el Casino de Artesanos y el Casino de Olivenza.
Posteriormente, se fundaron el Círculo de las Artes (1907), del que surgió el Orfeón Oliventino, y el Liceo de Artesanos (1910), a cuya Compañía Lírica pertenecen los carteles en seda expuestos.

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