En esta sección se incluyen dos apartados, relacionados con diferentes tipos de cerámica que se recogen en nuestro Museo: una de uso doméstico y otra decorativa.
Al igual que en otros puntos de Extremadura, gran parte de la cerámica de uso común o doméstica que se vendía en los mercados era traída desde diferentes centros de producción. El origen de estas piezas, que se encontraban en casi todas las casas, es  difícil de determinar.

La muestra que puede observarse en esta sección se compone de medidas aforadas para líquidos, dos fragmentos del primitivo pavimento del recinto, probablemente de producción local (sobre el primer arcón), y un curioso depósito de vino, alargado, con rostro antropomórfico en relieve en el orificio de salida.

En la parte central se expone un grupo de botijas halladas casualmente en el interior de las bóvedas de las iglesias, dispuestas a modo de cámara de aire para evitar la humedad. Pieza singular es otro depósito con decoración incisa y grifo cerca de la base. Por sus características y una marca que lo recorre verticalmente , parece haber estado incrustado en la pared para conservar el agua fría.
En los expositores se exhibe parte de la obra de los tres ceramistas oliventinos más representativos del siglo XX: Francisco Lemus, (Panazas) Antonio Miranda, El Portugués, y Juan Rodríguez, Simeón.

El primero de ellos se formó técnicamente en la localidad lusa de Caldas da Rainha, importante centro de cerámica popular, que influirá, sin duda, en su estilo, aunque las aportaciones propias son numerosas.
Discípulo de Panazas fue Antonio Miranda, natural de la localidad portuguesa de Arronches, donde vivió hasta los 24 años, cuando la deja para establecerse en Olivenza.
Contemporáneo del anterior fue Juan Rodríguez, más conocido por el nombre de su padre, Simeón, de quien aprendió el oficio.
Las piezas expuestas tienen en común el empleo de motivos decorativos muy característicos como los zoomórficos (peces, ranas, perros y conchas), los ángeles y cuentas retorcidas, adaptándose a las más imaginativas funciones, con cierto gusto por lo anecdótico y, en el caso de Panazas, de un gran realismo.

De gran belleza plástica son las ánforas y juegos de café, en los que sobresale la decoración arenada, musgada y de piedrecillas embutidas.
Los vidrios imitan los colores del paisaje. Abundan los tonos verdes, negros, marrones y, en algunos casos, azules y melados.

Al fondo se muestran algunos moldes empleados en la elaboración de determinadas figuras, así como un plato con polvos de vidriar en su interior.
Ceramica
Ceramica popular
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