Pieza del mes

Un Paipái de la antigua tienda “La Ideal”, pieza del mes de julio 2017

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Desde que existen productos que comercializar ha existido la necesidad de comunicar su existencia. La forma más común de publicidad era la oral.

Ya en la civilización egipcia, Tebas conoció épocas de gran esplendor económico y religioso. A esta ciudad tan próspera se le atribuye uno de los primeros textos publicitarios, una frase encontrada en un papiro egipcio que ha sido considerada el primer reclamo publicitario del que se tiene noticia.

Los productos promocionales  son objetos o mercancía que se utiliza en los programas de marqueting y comunicación. Se utilizan para promover una empresa, imagen corporativa, marca o evento.

Interior de la tienda de tejidos La Ideal. El segundo empezando por la izquierda, Francisco Píriz Núñez y el cuarto, Joaquín Mora Píriz.

Desde el s. XVII, ya con la invención y popularización de la imprenta, aparecen las primeras tarjetas de presentación, que no fueron muy exitosas. En realidad, se puede decir que el primer producto promocional surgió en Norteamérica, son botones conmemorativos para celebrar la elección de George Washington como presidente, en 1789. Más adelante, a mediados del s. XIX, se volvieron populares los objetos como almanaques con publicidad. En 1904, doce fabricantes de artículos promocionales se unieron para fundar la primera asociación comercial para la industria, conocida hoy como la Asociación Internacional de Productos  Promocionales. Pero no fue hasta la última mitad del siglo XX cuando se empezaron a crear y comercializar este tipo de productos en abundancia dando paso a la gigantesca industria que conocemos hoy en día.

Los artículos promocionales son elementos prácticos que pueden ser utilizados por el receptor a diario, lo que significa que el logo o mensaje del anunciante será visto continuamente y será más probable que sea recordado.

Un reflejo de estos artículos es la pieza que exponemos este mes. Se trata de un paipái de cartón con mango de madera. Representa una concha en la que figuran dos niños en el mar, uno, desnudo, en actitud de hacer sonar una caracola, y otro, con bañador a rayas, tapándose los oídos para no escucharlo. Al dorso aparece publicidad del establecimiento oliventino La Ideal, Novedades para Señoras y Caballeros, propiedad de José Píriz Méndez, ubicada en la calle Colón, 2, a principios del siglo XX.

La pieza fue donada por Francisco Borrallo González a finales del 2016. La fotografía fue donada por María Mercedes Mora.

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