Pieza del mes

Moldes para hacer tocinillo de cielo, Pieza del Mes diciembre 2004

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En Navidad, cuando el cocinar más que una necesidad diaria se convierte en un placer, los postres dulces ocupan un lugar destacado, siendo uno de los más exquisitos y conocidos de nuestra gastronomía  el tocinillo de cielo.

Parece que su origen se encuentra en un convento de Jerez de la Frontera, siempre ligado a la elaboración del vino, pues las claras de huevo se usaban para clarificarlo; por su parte, las yemas eran entregadas al convento de monjas, quienes las reutilizaban diseñando este postre, llamado así por su aspecto, textura y origen religioso. Los ingredientes básicos del tocinillo de cielo son  las yemas de huevo, azúcar y agua. Se hace almíbar con los dos últimos productos, cuando enfría se le añaden las yemas batiéndose la mezcla que, posteriormente, se desplaza a un recipiente caramelizado.

Para su  elaboración  se utilizaba una cacerola  de hojalata que hemos seleccionado como pieza del mes.  Este material es una delgada chapa de hierro bañada en estaño o cinc que se trabaja fácilmente cortándola, doblándola y soldándola de manera artesanal.  Con ella se producían objetos tales como alcuzas, embudos, coladores, ralladores moldes, medidas de líquidos, las cantaras, las lecheras de transporte, zafras para el aceite, candiles, faroles  y remates de chimeneas. En Olivenza,  la familia de hojalateros de la Granja forjó muchas de estas cacerolas.

El objeto expuesto consta de  tres piezas: la cacerola, una bandeja con dos asas y  cinco patas en forma de uve, y veinticuatro moldes troncocónicos para echar la masa del tocinillo de cielo; se cocía al baño María, con la finalidad de que la mezcla espesase. A continuación, se vertía en  moldes. Tras una espera  de 12 a 15 minutos se desmoldaban.

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