Pieza del mes

Una fotografía de la Estudiantina de Olivenza, Pieza del Mes de febrero 2016

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La tuna es una tradición universitaria de carácter cultural que mantiene vivas las costumbres heredadas de los estudiantes españoles del siglo XIII. Se puede decir que la tuna, más que una institución, es una tradición en sí misma. Mantenida por los jóvenes en sus filas, es un punto de encuentro para todos aquellos universitarios amantes del romanticismo, la noche, la música y los viajes.

En sus orígenes aglutinaba a aquellos estudiantes que por su condición económica no podían costearse su estancia en la universidad y cantaban por las fondas y mesones para conseguir algo de dinero y un plato de sopa con los que mantenerse. Por esta razón se les conocía como sopistas. Iban provistos de cuchara y tenedor de madera, lo que les permitía comer en cualquier lugar donde se les presentaba la ocasión. Estos cubiertos siguen siendo en la actualidad símbolo de todas las tunas universitarias.

La tuna, como cualquier tipo de agrupación musical instrumental necesita el soporte melódico de una serie de instrumentos, unos típicos y elementales como son la pandereta, guitarra, bandurria o laúd, y otros que ayudan a la diversidad sonora y enriquecen el conjunto como puede ser el contrabajo, el acordeón, mandolina, requinto, violín, etc.

La vestimenta del tuno es uno del elemento más representativos y tradicionales de la institución tunesca. Con su característico color negro y su llamativo aspecto ha permanecido prácticamente invariable a través de los siglos. La prenda más importante es la capa, larga y suelta, sin mangas, abierta por delante y sujeta con un cordón.

Como pieza del mes de febrero queremos exhibir una fotografía que forma parte de nuestros fondos. Se trata de una representación de La Estudiantina, agrupación musical que comenzó su andadura en Olivenza  de la mano de sus fundadores Baldomero González Díaz, a la izquierda, y Manuel Cascos, a la derecha, durante los carnavales de 1917. Contaba con una treintena de músicos de todas las edades y diversa condición social. Amenizaba santos, cumpleaños y otras fiestas interpretando, sobre todo, pasacalles y canciones populares, además de interpretar obras de concierto, fin para la que fue creada.

No es el prototipo de tuna universitaria, como se reconoce tradicionalmente, por la evidente diversidad de edades, así como por la indumentaria que visten.

La instantánea fue realizada por el fotógrafo Juan Cabalgante Gómez en 1931 en el patio del antiguo Liceo de Artesanos.

Recordamos a esta agrupación, además de con esta fotografía donada por Francisco González Santana, con la letra de una de sus canciones interpretada en el Entierro de la Sardina:

“Si ves una golondrina              

que vuela a ti caprichosa

escucha niña divina

la Estudiantina cómo te canta

Si tu balcón se cayera

y debajo me pillara

entre besos y caricias

del golpe me consolaras.

¡Ay niña, ay niña!

del golpe me consolaras.

Niña bonita y angelical

que has escuchado este cantar

nunca te olvides de la canción

que un estudiante siempre galante

te dedicó

y te llegó a cautivar

con su canción.”

 

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