Archivo julio 2018

Un hierro de marcar, Pieza del Mes de agosto 2018

Desde que el hombre primitivo comenzó a domesticar los animales, sintió la necesidad de marcar el ganado, como distintivo o identificación de pertenencia, para distinguirlos de los de sus vecinos, en caso de que se mezclase, y por evitar el robo.

Hoy en día existen dos razones básicas por las que se debe marcar el ganado, una es para que el dueño lo identifique y la otra es controlar la productividad de las reses. Las marcas están reglamentadas por  ley y deben registrarse.

La marcación a fuego es el método más común y para ello se utiliza un instrumento llamado hierro que se calienta al rojo vivo y se presiona en el ganado.

Uno ejemplo de ellos es el que muestra el Museo. Consta de un mango de madera para evitar la transferencia de temperaturas, permaneciendo frío mientras que el hierro está candente. En el extremo opuesto aparecen las iniciales AV.

Por lo general, esta marca consistía en las iniciales del propietario, aunque no siempre es así, pues, a veces, se recurre al nombre de la finca, a algún juego de palabras con el nombre y/o apellido del ganadero, etc. En caso de que el ganadero pertenezca a la nobleza, puede cargarla con la corona correspondiente a su título; si se trata de ganaderías vinculadas a la Iglesia, con una cruz. Estas dos figuras, corona y cruz, no obstante, son empleadas por ganaderos que no cumplen tal condición, bien porque les guste, bien por alguna relación por lejana que sea, con las normas citadas.

El animal ha de estar inmovilizado y la aplicación debe durar poco tiempo siendo la mejor zona de marcación la que posee una adecuada masa muscular.

El sistema de marcar el ganado, además de que debe ser un método cómodo y fácil, debe ser no dañino para el animal, claro y fácil de identificar, perdurable en el tiempo, difícil de falsificar, marca única y de dimensiones apropiadas, no más de 10 cm.

Esta pieza fue donada al Museo por Francisco González Santana.

La exposición ”Mar y Tierra” de Pedro Castaño Gallardo visitó el Museo de Olivenza.

 

El martes 31 de julio de 2018, a las 20,00 horas, en la sala de Actividades Alternativas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza tuvo lugar la inauguración de la exposición  Mar y Tierra, del pintor y escultor Pedro Castaño Gallardo. 

Pedro Castaño Gallardo con una de sus obras

Natural de Hornachos (Badajoz), donde nace en 1950, disfrutó de la pintura desde bien pequeño y, con el tiempo, también de la escultura.

Actualmente reside en Sant Fost de Campsentelles (Barcelona), localidad en la que se celebra un  concurso de pintura rápida que lleva su nombre.

Sus obras son un homenaje a la tierra que lo vio nacer, al campo extremeño, a sus habitantes; también al lugar al que emigró, donde el Mediterráneo acapara buena parte de su temática. En ellas pone su acento en el color y la luz. Todas están cargadas de gran emoción.

Para el crítico de arte M. Losada, Gallardo es “… un inconformista con su trabajo, cada amanecer buscando nuevas temáticas y practicando nuevas técnicas y se lo puede permitir porque es un maestro”. 

Ha expuesto en numerosos museos y galerías, a la vez que ha participado en múltiples concursos y certámenes. Su obra se encuentra distribuida por diferentes puntos de Extremadura, Cataluña, otras comunidades de España, Francia e incluso Shangay…

Su extraordinaria labor difundiendo la cultura extremeña ha llevado al ayuntamiento de Hornachos a ponerle su nombre a una calle, además de otorgarle la medalla de oro de la localidad.

En el Museo podremos disfrutar de Mar y Tierra hasta el 9 de septiembre de 2018.

Una nueva monografía nos acerca a nuestra historia

Espacios arquitectónicos del Museo Etnográfico González Santana es el título de la nueva monografía que ha visto la luz gracias a la imprenta de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz.

Se compone de seis capítulos en los que se hace un breve recorrido por los orígenes del núcleo oliventino, la labor de D. Dinis, D. Afonso IV, para incidir en los tres edificios que ocupa actualmente el Museo: Alcázar, Panadería del Rey y antigua Cámara Agraria.

Desde el Museo queremos mostrar nuestro agradecimiento a la imprenta de Diputación por su apoyo a la promoción cultural, historia y patrimonio de Olivenza.

“La Encina” conmemora su 75º aniversario con una exposición en el Museo

El viernes 27 de julio  de 2018 a las 20,00 horas, en la Planta Alta del Museo Etnográfico Extremeño González Santana de Olivenza tuvo lugar el acto inaugural de la exposición La Encina: 75 Años de Folklore, organizada  por la asociación de coros y danzas con la colaboración del Museo Etnográfico Extremeño González Santana y Mariano Fernández López.

“La Encina” durante una actuación de antaño

A través de diferentes paneles, indumentaria, documentos, objetos, enseres, imágenes y anécdotas de los viajes, se recorrerá la dilatada trayectoria de este grupo fundado en 1943 por Antonio González Martínez (maestro Mantequiña) y Encarnación Ramallo de la Granja, y que a lo largo de los años se ha convertido en embajador de la cultura y folklore oliventinos por toda la geografía regional y nacional, además de visitar países como México, Turquía, Argentina, Italia y Oriente Medio.

Como parte del programa de actos conmemorativos, el 4 de agosto, el Grupo de Coros y Danzas La Encina organiza la X edición del Festival Choni Ramallo.  

La muestra permanecerá abierta en el horario habitual de Museo hasta el próximo 9 de septiembre.

COLABORAMOS EN UN TALLER DE COMUNICACIÓN INTERGENERACIONAL

En el Patio de Armas del Museo, niños y niñas del Campamento Espacio Educativo Saludable de Olivenza han compartido en la mañana de hoy, 19 de julio de 2018,con residentes de Caser  Residencial Olivenza, diferentes experiencias. Han conocido de primera mano el origen, características y utilidad de algunos objetos que formaban parte de su día a día.

Un brasero, un cántaro, un candil,  un molinillo de café, una máquina de escribir, una palmatoria, una jofaina o una fiambrera de corcho son algunos de los objetos que han servido para intercambiar divertidas conversaciones y anécdotas.

Chicos y chicas colocados en el centro, de uno en uno, y después de presentarse, han elegido un objeto de los seleccionados por el Museo y lo han acercado a uno de los residentes preguntándole su nombre y función, despertando en ellos recuerdos y muchas anécdotas.

La actividad ha concluido con un aplauso de todos y una foto de grupo de los asistentes a la actividad.

Durante unas horas compartimos nuevos saberes y mucha, mucha felicidad.

Objetos seleccionados para la actividad

Uno de los niños participantes muestra un objeto a uno de los residentes

PARTICIPAMOS EN EL ENCUENTRO “UN PASO MÁS HACIA EL ESPACIO”

Entre los días 23 y 27 de julio de 2018 tuvo lugar en Asunción (Paraguay) el encuentro Un paso más hacia el Espacio: Astrobiología, Geoética y Sociedad.

En este evento, coordinado por el Dr. Jesús Martínez-Frías miembro del IGEO (Instituto de Geociencias del CSIC) y de REDESPA (Red Española de Planetología y Astrobiología) participarán expertos españoles y paraguayos. Constará, básicamente,  de dos conferencias magistrales, dos mesas redondas y un taller en el que se contactará vía internet con varios museos españoles, entre ellos, el Museo de la Naturaleza y el Hombre, de Santa Cruz de Tenerife, el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y el Museo Etnográfico Extremeño Gonzalez Santana, que expondrán sus experiencias.

Para la organización se ha contado con la colaboración especial de la Universidad Autónoma de Asunción, en cuyas instalaciones se llevarán a cabo las distintas actividades.

Durante estas jornadas, que se prevé sean periódicas, se celebrará el acto de presentación del libro Meteoritos del Sahara y cráteres de impacto en Mauritania, escrito por Francisco García-Talavera Casañas y publicado por Kinnamon, al que acudirán tanto su autor como el prologuista, Javier Martínez Frías.

Un Frontil, Pieza del Mes de julio 2018

La palabra esparto viene del griego y significa cuerda.

El esparto es una planta herbácea perteneciente a la familia de las gramíneas. Tiene unas hojas largas y duras tan fuerte y resistente que parecen hilo, llegando a alcanzar el metro de altura. Florece de marzo a junio y se recolecta entre julio y agosto.

Desde antes de los romanos, la recolección y cultivo de esta fibra ha tenido gran importancia en la economía de muchos hogares españoles. La manera de cosecharlo, arrancado sus hojas con la ayuda de un palo corto, apenas ha cambiado desde la descripción de Plinio en el siglo I.

Después era tendido en el suelo para su secado al sol, pasando, posteriormente, por una serie de procesos como sumergirlo en agua durante cuarenta días, aplastarlo con mazos para desprender la parte leñosa de la fibra, etc, convirtiéndose, hasta bien entrado el siglo XX, en el soporte básico sobre el que se confeccionaban antiguamente infinidad de útiles domésticos, de labranza y para los animales como alforjas, esteras, serones, cinchos para quesos, capachos, soplillos, cestos, frontiles, etc.

Uno de estos frontiles es la pieza del mes de julio. Se trata de unas almohadillas que se colocan  en la frente de cada buey o cualquier animal de tiro para aguantar la presión que ejerce la soga o coyunda utilizada para sujetar el yugo. Siempre van en pareja con otra exactamente igual que, en este caso, no se conserva. El animal rendía más en el trabajo ya que no sufría tan fuerte la presión de la carga o el roce de la cuerda.

El frontil consta de tres partes, cosidas entre sí, una parte delantera en la que se colocan trenzas cuya función es evitar el desplazamiento de la soga o coyunda que se utiliza para amarrar, una parte central compuesta por una pleita enrollada y cosida y el empaquetado o parte posterior que se corresponde con la zona que está en contacto con la frente del animal, confeccionada con ramilletes de esparto entrelazados mediante costuras y desde donde parten los flecos.

Bueyes con frontiles

Los útiles o herramientas empleados para dar forma a los frontiles son, entre otros, martillo, tenaza, aguja de 27 cm. de longitud, cuchillo, navaja, azuela, mazo de madera, etc.

Su elaboración ha sido llevada a cabo por hombres, dado el esfuerzo que se requiere para tirar de la aguja y golpear con el mazo. El tiempo invertido puede ser de unos seis meses.

Bueyes engalanados con frontiles

La durabilidad del frontil depende de varios factores como el uso, la humedad, los ratones, etc.

Actualmente, su utilización se limita a fiestas, principalmente romerías, en las que se engalana al animal que va tirando de las carrozas.